“Somos muy pasionales”: Elina Costantini habló de la intimidad con Eduardo, la diferencia de edad y la disputa judicial por el apellido

En Desencriptados, la exmodelo y empresaria se refirió a los prejuicios que rodean su matrimonio con el fundador del Malba, reveló detalles de la llegada de su hija Kahlo Milagro y adelantó cómo son los preparativos de la muestra Viva Frida

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“Somos el amor de nuestras vidas”, aseguró Elina Costantini al hablar de su marido, el economista y empresario Eduardo Costantini. En Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae, se refirió a la diferencia de edad y a los prejuicios que enfrentaron desde que comenzaron su relación. También contó cómo vivió el embarazo de su hija Kahlo Milagro, a quien llamó así en homenaje a Frida Kahlo después de una experiencia que tuvo en la Casa Azul, en México.

Elina es exmodelo, empresaria y fundadora y directora general de la Semana de la Alta Costura Argentina (SAC), iniciativa que creó en 2022. Nacida en Mendoza, comenzó a trabajar en el mundo de la moda a los 12 años y desarrolló una carrera internacional que la llevó a desfilar en ciudades como París, Nueva York, Milán, Tokio y México. Estudió Comunicación Social y luego se volcó a la gestión y producción de proyectos vinculados con la moda y el arte.

Actualmente dirige el proyecto Viva Frida, una exposición dedicada a Frida Kahlo que se presenta en Malba desde septiembre de 2026 y reúne más de 300 piezas vinculadas con la artista mexicana. Costantini está al frente del proyecto y, en los últimos años, también desarrolló iniciativas vinculadas con la filantropía y la protección animal.

“Somos muy pasionales”: Elina Costantini habló de la intimidad con Eduardo, la diferencia de edad y la disputa judicial por el apellido

¡Qué gusto tenerte acá! ¿Cómo estás?

— Un placer. Hacía mucho que te estaba llamando doctor.

— ¿Estás con muchos problemas judiciales?

— Algunos (risas). Está bueno que Dios ponga las cosas en orden, pero también la justicia de la tierra.

— Siempre hablás de Dios, ¿no? Como que todo lo relacionás un poco con la religión. ¿Siempre fuiste así desde chica?

— Siempre. Tengo una parte religiosa, pero también esotérica. Es un mix. Pero siempre desde mis cinco años tengo mucha conexión con Dios, con el universo o la palabra que uno le quiera llamar.

— Hace poco se hizo público que, cuando fuiste a conocer la Casa Azul, el museo de Frida Kahlo en México, sentiste algo especial que derivó en que le pusieras Kahlo a tu hija. ¿Esto es así?

— Sí, un boceto de Frida Kahlo. Fue cuando yo estaba armando la muestra de Frida, que me llevó tres años y medio. Empezó en 2023 y recién ahora el 19 de septiembre, en el 2026, se inauguró. Va a estar hasta el 15 de marzo del año que viene. En todo ese ínterin, me quedé embarazada y Frida perdió tres embarazos. Hay tres escritos, y seguramente algunos más, sobre eso. Ahí es dónde dije: “En homenaje a Frida, por el boceto que vi, le voy a poner Kahlo”. Y Milagro lo eligió mi marido porque fue un milagro de la Virgen de Guadalupe. No podíamos quedar embarazados y le pedimos a la Virgen de Guadalupe en noviembre del 2023 y en abril me enteré que estaba embarazada en México. Fue un milagro.

Desencriptados - Elina Costantini
Elina Costantini explicó que llamó Kahlo a su hija en homenaje a Frida Kahlo, mientras que su marido eligió Milagro por el pedido que le hicieron a la Virgen de Guadalupe. (Adrián Escandar)

— Además, de forma natural ¿no? ¿O venías haciendo tratamientos?

— No, nunca hice. Iba a hacer si no se daba. Los médicos me habían dicho: “Si no hacés tratamiento, no te vas a poder quedar”, por un tema genético mío. Y bueno, existen los milagros. Somos humanos, nos equivocamos.

— ¿Hasta marzo del año que viene va a estar disponible la exposición?

— Sí. Son todos los objetos de la Casa Azul de ella. Son 378 en total.

— ¿Vos pudiste elegir cuáles?

— Sí, por eso también surgió lo del boceto de Frida Kahlo.

— Porque te dejaron ver todo.

— Claro. Yo me sentía mal y fui a la Casa Azul, en el 2023, a elegir los objetos para la muestra. Fui a ver las cartas y los libros que ella tenía, los textiles, etcétera. Y en el 2024 me sentía mal, me sentía mal y la Casa Azul es visitada por más de un millón de personas. Es imposible a veces entrar al baño. Hay colas y colas. Entonces, salía a la vereda porque me sentía descompuesta y después volvía a entrar. Y una de las curadoras de la Casa Azul me dijo: “Me parece que estás embarazada”. Le digo: “No creo, por esto que los médicos me habían dicho”.

— ¿De la nada te tiró esa?

— Sí. Y fui a hacerme un estudio creyendo que tenía la salmonella, que ya me ha pasado. Yo viví muchos años en México porque trabajaba entre México y en New York Fashion Week. Entonces, iba y venía todo el tiempo.

— ¿Y ahí te confirmaron que estabas embarazada?

— El médico me dijo: “La salmonella te va a durar nueve meses” (risas). Ahí le dije: “Eduardo, es un milagro de la Virgen”. A él lo volví también muy religioso con todo esto.

— Eduardo ya tenía otros hijos. ¿Cuántos son en total?

— Con Kahlo, son ocho hijos.

— ¿Te llevás bien con los hijos de él? ¿Hablan con ellos?

— Sí, tenemos muy buena relación.

— ¿Pero se juntan?

— No tanto porque ellos viven en diferentes países. Algunos viven acá, pero otros no. Pero la visitan siempre a Kahlo.

— ¿Recordás la primera vez que lo viste a Eduardo?

— Nos vimos en Malba, en el restaurante, que era una cafetería en ese momento. Lo que ahora es Coronado lo hice yo con un grupo de inversores y armamos ese restaurante que este año cumple dos años.

— Tengo muchas preguntas para hacerte acerca de tu relación porque, obviamente, la diferencia de edad genera cierto morbo en la sociedad. Y me gustaría hacerte algunas de esas preguntas desde mis propios prejuicios, que voy a volcar acá, en esta entrevista.

— Dale, me encanta.

— ¿Vos cuando arrancaste a salir eras consciente de la diferencia de edad? ¿Qué pensaste?

— Mis parejas siempre han sido grandes. Tuve solamente dos parejas en mi vida. Obviamente, he conocido a muchas personas, pero solo dos parejas. Mi primer novio y Eduardo, porque toda la vida me dediqué a estudiar y a trabajar. Yo empecé a trabajar a los 12 como niña y a los 13 en la alta costura. Viajé por todo el mundo, estudiando y me recibí en la UBA de Licenciatura en Comunicación, así que soy periodista también. La terminé a la distancia en China. Estaba entre China, Japón y Tailandia, y me tocó estar en China cuando me recibí a las cuatro de la mañana. Festejé con unas brasileras con las que yo viví ahí.

— Antes de empezar a salir con Eduardo, ya eras una mujer que viajabas y que tenías mucho mundo, porque no es que tenías una vida convencional.

— Yo a los 14 ya estaba en el Paris Fashion Week, en la federación de la Haute Couture del Paris Fashion Week. En mi primer viaje, mi mamá, que ahora la verdad que la entiendo porque soy madre, me firmaba los permisos para poder viajar con mi tutora.

— Y este novio anterior que tuviste, ¿cuántos años tenía?

— Un año más que Eduardo. Yo no podría nunca estar en pareja con alguien joven, a no ser que tenga una cabeza que me cautive. Porque a mí lo que me cautiva es la inteligencia emocional en los hombres y la cabeza.

— Él ya tenía un camino recorrido: dos exmujeres, siete hijos. Era perfecto en algún punto...

— A ver, exmujeres me pierdo porque son muchas: son tres y muchas novias.

— ¿Con su primera mujer tuvo cuatro hijos?

— Cinco. Con su segunda exesposa dos, con la tercera no tuvieron hijos y conmigo un hijo con vísperas de... Me encantaría tener gemelos. Ahí sí digo: “Bueno, Eduardo, hagamos un tratamiento para tener gemelos” (risas).

— ¿Qué te dice cuando mencionas eso?

— Y pero si vienen, vienen. Si vienen trillizos, vienen.

— Sería espectacular si tenés trillizos. Pero naturalmente es difícil, tienen que tener genética alguno de mellizos o trillizos.

— Yo soy muy libre, no tengo ningún problema de los tratamientos. Nunca hice, pero no tengo problemas. Ahora estoy acompañando a una amiga que va a ser mamá sola.

— Recién nombraste a las exesposas.

— No las conozco a ninguna de las tres exesposas. A algunas las he cruzado en situaciones familiares, de casamientos, cumpleaños, pero muy poco. Como Eduardo no tiene relación con ellas, yo tampoco tengo relación. Porque me ha pasado con otra expareja que se llevaba bien con sus exesposas y yo las invitaba a almorzar.

Desencriptados - Elina Costantini
La empresaria señaló que planean donar a fundaciones el dinero de los juicios que ganen y confirmó proyectos vinculados con un hospital para animales de compañía y un centro de recuperación de fauna. (Adrián Escandar)

— ¿Qué pasó con Teresa y el apellido? Todos la conocemos como Teresa Costantini. Estuvo un montón de tiempo con él y después separaron las aguas. No tiene nada de malo que use el apellido.

— Las personas piensan que soy yo y es una situación de mi marido que yo lo acompaño. Y es Correa.

— ¿Qué es Correa?

— Su apellido es Correa.

— Pero ella ya es conocida como Teresa Costantini y no tiene nada de malo. Vos le podrías haber dicho: “Eduardo, dejála, no pasa nada”. ¿O le metías fichas en contra? Decime la verdad.

— No, yo nunca meto fichas en nadie. Mi marido es un hombre muy inteligente y antes te decía que a mí siempre me gusta la cabeza del otro. Mis amigos y mis amigas son también todas personas mucho más grandes de edad que yo. Y cuando él me lo pidió dije: “Sí, te acompaño”

— ¿Qué te pidió? ¿Que lo acompañes en la decisión de pelear por el apellido?

— Esas son decisiones que a lo mejor él debería contestar.

— Una nota con Eduardo Costantini es prácticamente imposible. Es como que digas: “Pregúntale a Elon Musk” (risas).

— Pero son situaciones que no me corresponde contestar y que no son mis temas.

— ¿Y qué opinas vos desde tu perspectiva?

— Me parece que hay que respetar cuando el otro te dice no, es no.

— ¿Con respecto a lo del apellido decís?

— Claro, es su apellido. Cuando el otro te dice no, las personas merecen respeto.

— Pero ella usa el apellido porque...

— Pero yo te contraté a vos de mi lado. ¿De qué lado estás? (risas).

— Del tuyo. Yo simplemente quería bajar un poco el tema para que el juicio no continúe, porque es un juicio complejo el tema del apellido.

— Hay situaciones muy delicadas que ahora no las podemos contar, que el día de mañana van a salir a la luz. Es un tema que seguramente lleva mucho tiempo y cuando salga a la luz, se va a entender por qué pasó esa situación.

— ¿Hay cosas de fondo que no sabemos?

— Porque hay personas que pasaron límites muy graves. Entonces, todo lo que a mi marido le haga bien, lo haga sentir bien, lo haga estar en paz y todo lo que yo pueda hacer para que él sea feliz, lo voy a hacer y lo voy a acompañar. Hay que respetar. Cada uno tiene su nombre y su apellido. Y aparte, si uno tiene, como yo por ejemplo, una carrera de 23 años construida en la alta costura... Yo desfilé en todas las capitales de la alta costura: París, Nueva York, Milán, Tokio, Perú, Colombia, Brasil, México, Londres. Y esta muestra que traigo, la retrospectiva que hice, toda la carrera ya construida, siempre digo: mi carrera, mi trabajo habla por mí misma. Yo no necesito hablar de mí misma. Entonces, si uno realmente tiene una carrera construida y tiene un nombre como yo ya tenía antes de conocer a Eduardo...

— Pero vos usás el apellido Costantini.

— Es mi apellido legal.

— Sí, porque estás casada.

— No, porque estoy casada no. Es otra situación legal hace ya cuatro años y medio.

— Me acaba de caer en la ficha de que claro, como vos sos Elina Costantini, no querés que haya una Teresa Costantini.

— No, no. Merece que Eduardo, por fin, después de mil años de divorcio, se respete eso. Él apenas se divorció, no quería que sus exesposas siguieran usando el apellido. Y ahora está en una situación donde él... Ya lo estuvo antes... Y ahora está en una situación donde dice: “Merezco que me respeten lo que yo decido”. Esto es en muchas situaciones. También se está poniendo en orden Malba. Yo soy la nueva directora de diseño de arte textil. Soy consejera miembro honoraria, porque soy la primera persona en 25 años de Malba, que da muchos aportes en el sponsor. Entonces, si uno tiene una carrera ya construida, como lo tengo yo desde que prácticamente nací, desde que era una niña, uno no necesita usar apellidos que no son de uno.

— Entiendo perfectamente el punto y banco lo que me estás explicando. No voy a volver sobre eso, pero quería preguntarte...

— No me molesta. Tal vez está bueno aclararlo porque a lo mejor el público no lo entiende.

— Yo mismo no lo entendía bien. Porque digo: es la mamá de sus hijos, ya pasó tanto tiempo...

— Si supieran la verdad de las cosas, creo que hasta la gente me prendería velas de las cosas que yo he tenido que pasar y las cosas que ha tenido que atravesar mi marido.

— Yo pensé que era todo paz y amor.

— Con los hijos sí, todo es paz, amor. Pero hay que respetar. Hay personas que se disfrazan de ángeles y tal vez, es otra circunstancia...

— Entiendo lo que decís.

— Y siempre demonizan a una persona que está haciendo feliz a otro. Y lo importante en la vida es ser feliz.

— Mucha gente tenía el prejuicio de: mirá, sale con él. Pero nadie lo pone del lado de Eduardo que sale con una mujer hermosísima, que está contento y que lo acompañás a todos lados. Él ganó por escándalo.

— Y hay mucho amor. Somos felices. Somos el amor de nuestras vidas.

— Y tienen una bebé...

— Yo respeto mucho todas sus familias anteriores, pero él buscó a esta familia años. Me dijo: “Pensé que nunca más iba a llegar y llegó”. Entonces, nosotros velamos por nuestra familia. Y es muy fácil que pongan: “La mujer es la que le llena la cabeza”. Pero en muchas circunstancias de la vida, hasta hace poco, mi marido me dijo: “Vos tenés que iniciar también acciones judiciales. Las cosas no se pueden hablar libremente faltando el respeto al otro”. Yo creo que el tiempo convalida las cosas.

— Yo creo que sí.

— Imaginate, tres años y medio haciendo Frida Kahlo y que hoy llegue a la Argentina una muestra que es la primera vez en Sudamérica, es un logro enorme.

— Además de lo de Frida, quiero saber...

— Yo te estoy pagando muy caro, vos tenés que estar de mi lado (risas).

— Sí, ya lo sé. Lo que pasa es que como vos me pediste una bonificación, un descuento...

— Ah, ¿sí? Ahora voy a hablar con mi asistente.

— Me dijeron que estabas corta de cash.

— Estaba corta (risas). ¡Por haber dejado todo en Malba! Es eso.

— Salió caro traer los cuadros, el avión con todos esos rack que traen para que nada se arruine.

— Lo di todo este año.

— ¿Qué tenés vos que no tenían otras mujeres de Eduardo?

— No, no las conozco.

— ¿Las viste alguna vez en una fotito o algo?

— A algunas exesposas las he visto en situaciones familiares, pero nunca hemos tenido una relación de diálogo. Porque Eduardo no la tiene. Entonces, yo respeto lo que mi marido elija. Y si mi marido me dice: “Elina, bancame en esto”, lo banco. Si mi marido me pide: “Elina, me hace feliz esto, acompañame en lo otro”, estoy. Somos un equipo, es así. Yo estoy para hacer feliz al otro, sino no me hubiese casado. Me costó casarme, en el sentido que yo era incasable, toda la vida independiente.

— Me río porque tengo diez chistes para tirar sobre eso.

— Tirámelos todos.

— ¡Yo también me quiero casar con Eduardo! (risas).

— Antes de casarnos por civil le dije a Eduardo, porque todavía no llegó la boda, la vamos a hacer ahora dentro de muy poco...

— ¡¿Van a hacer un casamiento, una fiesta?!

— Es que nos casamos por civil, pero después vino la pandemia y teníamos la boda preparada quince días después...

— ¿En dónde va a ser la fiesta? Quiero saber todo el chusmerío.

— Eso no te lo puedo contar. En la próxima entrevista. Si ya bajás tus honorarios, vengo. Y sino, voy a tener que buscar otro abogado (risas).

— ¿Cuándo es?

— No, lo estamos armando todavía.

— ¡Va a ser un fiestón!

— Lo queremos hacer también en recaudación para alguna fundación.

— ¿Los regalos de la gente?

— Sí. Nosotros ayudamos a muchas fundaciones. Antes no lo decía, pero ahora lo digo para que todos se sigan sumando para ayudar a Fundaciones del Hogar Milagros, Fundación Pescar. Por ejemplo, los quince peluqueros que ahora peinan en mi empresa de la semana de la alta costura son peluqueros en situaciones de vulnerabilidad en una fundación que se llama Pescar, que los preparan, los insertan en una empresa y después ellos abren sus propios salones. Además, se venden las entradas en Malba. Es inclusivo.

— Está bueno siempre poder ayudar. Banco mucho eso, porque tenés la posibilidad y ayudás. Es hermoso.

— Y todos los juicios que se vengan... Todos los juicios que ganemos, nuestra decisión es ese dinero donarlo a las fundaciones, a la gente que más lo necesita. Yo también estoy por abrir mi hospital de animales de compañía y de centro de recuperación a la fauna. Así que si venís bien, vas a tener mucho trabajo. Vas a tener que defender a los carpinchos (risas).

— Dijiste recién: “Me costó casarme”.

Eduardo es el amor de mi vida, pero me costó tomar la decisión. Cuando uno es muy independiente desde muy chica... Yo me fui a vivir sola a mis 16 años.

— Claro, toda la vida. Y además viajaste por el mundo siendo menor y haciendo una carrera.

— Sí. Con una tutora que la amo y le mando un beso, Norma Canzi. Siempre me acompañó. Pero cuando sos muy independiente, te cuesta. Yo era muy incasable. Me habían propuesto casamiento muchas veces y decía: “No, no”. Y Eduardo me propuso casamiento a los tres meses de novios.

— ¡Una locura!

— Y ahí también dije: “Pero hace tres meses que estamos de novios”. En este sentido de la independencia, sentís que psicológicamente alguien te atrapa. Si nos están escuchando los psicólogos entenderían esto. Y después me lo volvió a pedir el día de la Virgen. Fui a la procesión y me dijo: “Te tenés que casar conmigo”. Y me dio este anillo (lo muestra).

— Es hermoso. ¿Ese es el de compromiso?

— Este es el de compromiso. Y me había preparado todo un lugar con rosas rojas y yo estaba petrificada porque me daba miedo. Y me dijo: “¿Sí o no?”. Y le digo: “Bueno, sí”. “Bueno, ahora tomemos vino, champán, relajemos”, me dijo (risas). Y después pasó de nuevo, diez días antes del civil.

— ¿Firmaron acuerdo prenupcial?

— No. ¿Por qué deberíamos firmar acuerdo prenupcial? Te pregunto a vos que sos abogado. ¿Por qué? (risas)

— Bueno, porque él tiene cuatro mil millones de dólares y se casaron. ¿No firmaron nada?

— No. Nunca lo planteó.

— Y si te lo hubiese planteado, ¿hubiese sido medio raro para vos?

— No sé. Hubiese pensado en ese momento, pero no sé. Le hubiese dicho sí. O sea, Eduardo es el amor de mi vida. Yo tengo mi dinero, mis ahorros, mis cuentas en el banco.

— ¿Tienen cuentas separadas?

— Tenemos muchas cuentas juntas, muchas cuentas separadas. Mis cuentas de toda la vida: libras esterlinas, dólares. Siempre ahorré. Tuve mis vaivenes. Estuve muy bien, muy mal, muy bien, muy mal. Es así la vida.

— Y la carrera esta es difícil.

— Y hasta hoy en día uno puede estar allá arriba, ser Frida Kahlo y después bajar, subir. Es así...

— Pero tenés el respaldo que no es menor.

— Se tiene que sacar este prejuicio de que la gente dice: “Porque está casada con un hombre que...”. Yo trabajo de toda la vida.

— Está claro que sos independiente, trabajás y podés defenderte sola, sin lugar a dudas. Te veo como una leona: viajaste por el mundo, te consagraste en lo tuyo y sos grosa. La pregunta es: ¿en qué cambió aquella mujer que venía de un pueblo de Mendoza respecto de la mujer que sos hoy, que tenés esta estabilidad y estás casada con un tipo que, además del dinero, es poderoso? ¿En qué te cambió?

— Es el amor de mi vida. En conocer al amor de mi vida, el hombre que esperé toda mi vida para formar una familia.

— ¿Y de dónde sacás el impulso de estar siempre haciendo cosas nuevas?

— Con respecto a la muestra de Frida Kahlo, yo soy admiradora de Frida. Fui más de 12 veces a su casa. La primera vez que conocí la casa de ella, yo tenía 19 años, cuando hice el Mercedes-Benz Fashion Week. La sigo hace años. Muchos años antes de conocer a Eduardo. De hecho, cuando nos conocimos, yo le hice una pregunta de una de las obras que él había comprado. Le dije: “¿Por qué en vez de elegir Diego Rivera elegiste Frida Kahlo?”. Él ahora tiene varios Diego Rivera, pero eligió primero a Frida Kahlo para comprar.

— ¿Compró alguna pintura de Frida Kahlo que vos le pediste?

— Tiene dos. Él compró su primera Frida Kahlo, chango y loro, y después yo le insistí mucho por Diego y yo. Después compramos, en una situación difícil que estábamos pasando, de una situación que yo tuve que atravesar, compramos en conjunto una litografía, que también va a estar en mi exhibición. Es una litografía del aborto. No tuve que pasar el aborto, pasé algo peor... Entonces compramos esa litografía, que fue como nuestra sanación, con cartas de Frida Kahlo, fotos. Pero está buena esta pregunta que me hacés para sacar ese prejuicio de por qué una persona joven se casa con alguien que tiene dinero. Eso a mí no me interesa. A mí me interesa el amor. Si los dos no hubiésemos sentido que somos el amor de nuestras vidas, no estaríamos juntos. Yo, por ejemplo, Elina Costantini, no me hubiese casado, porque nunca me casé antes. Y siempre busqué encontrar al amor de mi vida. “Cuando sienta que es el amor de mi vida, me caso y tengo hijos”, dije en su momento. Y es así. Y lo amo. Después de Eduardo, estaría muy sola. Voy a estar con mis hijos, acompañando a mis hijos y trabajando como hasta el día de hoy. Es el amor de mi vida. El hombre que esperé toda mi vida.

— Recién dijiste: “Después de Eduardo”. ¿Nunca más te volverías a casar?

— No, nunca más. Son cosas que decide Dios. Ni Dios permita si me tengo que ir yo, porque tengo una hija muy chica, pero nunca más. Él es el amor de mi vida. Si ya conocí el amor de mi vida, formé la familia, formamos la familia que tanto soñamos y que él también buscó toda su vida, no necesito a nadie más. Tengo a mis hijos.

— Me dejás helado porque en el fondo vos decís es lo que Dios quiera, pero es como que ya lo tenés decidido.

— Él es el amor de mi vida. Después de él no queda nada de amor en mí.

— Estás re enamorada y me lo contás con los ojos...

— Sí y somos los dos súper luchadores. Se nos critica, pero si la gente supiera realmente las cosas que hemos tenido que atravesar, entenderían.

— Porque uno cree que la gente que tiene la vida resuelta, no le pasa nada.

— Mientras más proyectos tenés o más negocios, hay más problemas. Pero eso lo transmutamos en la ayuda al otro.

— ¿A veces cae en la pareja eso? Porque Eduardo está metido en un montón de negocios.

— No, nuestra pareja está blindada.

— Él tiene su CEO, tiene su empresa. No creo que esté todo el día hablando de eso o detrás de los papeles, ¿no?

— Yo lo asesoro en sus proyectos y él me asesora en los míos. Yo soy como su gurú de los negocios y él el gurú en lo mío.

— ¿Te gustaría dejar cierto legado?

— Sí, nosotros ya tenemos nuestro legado todo hecho. Todo. Ese es el legado: Eduardo y Elina Costantini. Nuestra fundación ahora se llama así.

— ¿Se llevan bien trabajando juntos o a veces hay peleas?

— Bueno, no trabajamos juntos. Cada uno respeta sus empresas. Y nos respetamos cada uno en su espacio.

— ¿Hay discusiones?

— No. Los dos somos alfa, pero no...

— Además, ¿cómo discutís en la mansión esa? Porque le gritás y no te escucha. Tienen que hablar por walkie-talkie.

— No, vivimos en Palermo.

— ¿No viven en la isla?

— Vamos los fines de semana. Pero a veces en la semana también. Es como que vamos girando. También vamos mucho a Uruguay. Nosotros vivimos muchos años ahí y nos gusta viajar mucho.

— ¿Dónde te gusta más vivir? ¿Palermo, Uruguay o la isla?

— Todo. Donde me lleve, donde yo esté feliz.

— Sos una disfrutadora vos, Elina.

— Sí, porque yo toda la vida fui como homeless. Estaba en Nueva York un día, a los dos días estaba en México y así...

— Pero homeless me suena de mendigo a millonario. Me la estás picando (risas). Me imagino a Elina con una carpa...

— Amo las carpas. Con Eduardo hemos dormido muchas veces en carpa. Yo amo el camping.

— Pero pará. ¿A qué camping fuiste con Eduardo?

— Antes de hacer nuestra casa en José Ignacio, y hay fotos de eso, porque parece que estoy mintiendo, pero que la gente lo busque en Instagram. Hay fotos nosotros haciendo camping antes de construir la casa en José Ignacio.

— ¿En el terreno?

— En el terreno. Porque estaba trabado por los vecinos que decían que no se podía construir porque era un lugar recreativo de yoga. Yo soy muy espiritual, él también, así que le dije: “Eduardo, no importa. Vamos, hacemos picnic”. Y así fuimos avanzando. Un día pusimos una carpa, nos quedamos...

— ¿Estás hablando del country en José Ignacio?

— No, no. Es una casa que hicimos. Nosotros hicimos nuestra primera casa juntos en un terreno que él lo iba a vender y dije: “Este terreno es muy vibracional”. Las rocas, todo... Era muy espiritual. Y creamos la casa y antes que se destrabara todo fuimos haciendo esto: picnic, camping, hasta que bueno...

— Esa noche en carpa, ¿Eduardo dónde durmió?

— Varias noches. Sí, él ama la carpa.

— ¿Pero que en el piso o puso colchoncito inflable?

— Llevamos colchones, veladores, todo.

— Hicieron como una carpa de esas cancheras.

— Aparte a mí me encanta cocinar, entonces llevé la heladerita con todo preparado: el vinito, el champán, la comida. Somos así. Vamos a Nordelta y tiramos un toallón o lo que tengamos, una manta y hacemos siempre picnic con Khalo. Estamos en la naturaleza.

— Yo los veo como inalcanzables, pero son bastante terrenales me parece.

— Somos personas de bajo perfil.

— Eso es verdad porque Eduardo nunca sale a ningún lado. Y vos tampoco.

— Lo que los medios se inventan, en definitiva, a mí me divierte, me gusta. Me gusta porque digo que hablen, que hablen, que hablen, porque mientras más hablen, más ayudo a los niños, a la gente de tercera edad y a los animales.

— ¿Pensás en el paso del tiempo, en el futuro? ¿Hacés proyectos muy para adelante?

— Bueno, la semana de la alta costura, mi empresa, que empezó en el 2022, estoy deseando que ya nos den la licencia para que sea la primera semana de la alta costura inscripta. Sería la séptima en el mundo, como las otras capitales del mundo que yo trabajé.

— ¿Te quedaste con esa franquicia para Argentina?

— No, la creé yo en la Argentina. Hay una en cada capital del mundo, en cada país y yo la creé en Argentina. Tengo lo del hospital de animales de compañía. Le puse animales de compañía porque los animales hoy en día son nuestra compañía, no son mascotas. El Centro de Recuperación de la Fauna, la fundación. Y ya tengo preparado toda la semana de la alta costura del año que viene, la muestra también de arte, de diseño, arte textil del año que viene y del 2028.

— Cuando pensás a la familia, ¿que te imaginás para el futuro? ¿Tener otros hijos? ¿Cómo te imaginás tu vida?

— Sí, queremos tener más hijos. Los que Dios decida, por lo menos uno más. Si Dios decide. Me encantaría, pero no sé, son decisiones de Dios. Porque Khalo es una decisión, es un milagro. A lo mejor hago un tratamiento y vienen mellizos, trillizos, gemelos.

— ¿En serio? ¿Te gustaría?

— Sí.

— Porque ahí sí puede pasar lo de mellizos.

— Ahora estoy con Frida, que velo por ella y su energía me ha inspirado en toda esta muestra. Yo soy el canal para estar en Sudamérica. Vos sabés lo que es Frida Kahlo. Es la artista mujer más importante del mundo. Van a ver fotos con los aros de Picasso. Ella estaba con Breton, Picasso, Duchamp, Tanguy, o sea, artistas únicos. Ella era muy culta. No es que quiero pasar el chivo, pero por ejemplo, va a estar Natalia Antolín, Camila Romano, Pía Carregal y cierra una diseñadora, Carla Fernández.

— ¿Eso dónde lo hacen?

— Todo en el Malba. En los pisos de las escalinatas del Malba. Y todos pueden comprar sus tickets. Después el 20 cerramos con un desfile en inspiración a Frida Kahlo y va a haber una banda que la gente va a amar, que se llama Silvestre y la Naranja, que son muy cancheros. Y el 21 terminamos con un ritual folclore mexicano a Frida Kahlo. Con la comida de ella y los tragos.

Desencriptados - Elina Costantini
Elina afirmó que la muestra de Frida Kahlo en el Malba reúne más de 300 objetos de la Casa Azul y se presenta por primera vez en Sudamérica. (Adrián Escandar)

— Cuando estabas tomando algo ahí y todavía no lo conocías a Eduardo, ¿te imaginabas este futuro de estar manejando ese lugar y traer la muestra de Frida Kahlo?

— No, no me lo imaginaba. Y surgió solo en una de las visitas a la Casa Azul.

— Yo la verdad que no te conocía, nunca te había escuchado hablar, pero te felicito porque sos inteligentísima, tenés mil proyectos y estás atrás de todo, de cada detalle.

— Siempre trabajé toda mi vida. Voy a trabajar hasta que Dios decida que pueda trabajar y que esté bien. Amo trabajar y crear. Frida Kahlo, desde el dolor, creó arte y marcó en el mundo identidad, cultura y política, en su vestimenta, en la forma, en lo que decía, en las manifestaciones, en los actos. Inspira a niños, a grandes, a muchas generaciones. Yo no me puedo comparar con Frida Kahlo, pero el dolor que yo he atravesado toda mi vida, no lo expongo, pero lo transformé en proyectos.

— ¿Pero qué dolor?

— En otra entrevista te lo cuento.

— Te veo tan bien en la vida, hiciste lo que quisiste, te casaste, conseguiste el amor de tu vida y ahora podés todos esos proyectos...

— Nos conseguimos. Es un amor dhármico, que toda la vida nos buscamos. Te voy a contar una anécdota de Eduardo. Me dijo: “Desde que soy muy niño, desde mis 10 años o 11, siempre miraba...”. Viste que tuvo muchas parejas, muchos matrimonios, novias, de todo. Un señor que vivió mucho el amor con intensidad.

— Nunca lo había analizado así. Sabía de sus oficiales, pero no tan en detalle.

— Amo a los hombres con experiencia. Eso a mí me encanta (risas).

— ¿Y le preguntaste todo de sus ex?

— No, no me importa. Siempre hablamos de nosotros. Y siempre nos descubrimos día a día, realmente. Pero él me contó una anécdota de sus 10 u 11 años. “Yo iba por la vereda de mi casa, por el barrio, donde vivía, y miraba a las mujeres a los ojos y decía: ‘¿Cuál va a ser mi esposa?’. Siempre en los ojos buscaba la mujer de mi vida”, me dijo.

— Es que es muy fuerte el tema de las parejas. Yo también ahora lo pienso y digo: “¿Con quién terminaré? ¿Cómo será mi vida? ¿Cómo continuará?”

— Y él nunca pensó encontrar al amor de su vida. Pero eso pregúntenselo a él.

— Igual ahora que te conozco más, entiendo por qué te ama y se casó con vos.

— Querés quedar bien conmigo para que te contrate. Bueno, voy a pensarlo (risas). Tengo mi parte muy dulce, pero también mi parte guerrera, por así decirlo. Y Eduardo es el triple que yo. Es fácil pegarle a una mujer, pero yo creo que la sociedad tiene que, como así el machismo de a poco se va yendo, también se tiene que aprender a respetar a las mujeres. No soy feminista ni tampoco machista, pero es respetar al ser humano. No hablar por hablar deliberadamente, porque eso tiene un costo.

— Los medios son un poco así.

— Yo amo a los medios. Me llevo muy bien con casi todos los periodistas. Los quiero mucho. El día del periodista hago regalos para todos. Los quiero mucho y aparte yo soy periodista, entonces entiendo el trabajo. Pero se va a terminar la era de hablar sin pensar en el otro y sin ningún costo.

— ¿Son cariñosos con Eduardo en la intimidad?

— Sí. Excesivos, empalagosos. Porque el amor es intenso y hay que disfrutarlo. No sabés hasta cuándo. Hoy se cumple un mes de que un amigo mío falleció en mis brazos. Y siempre le dije: “Te amo y qué importante que sos en mi vida, qué feliz que me hacés”. Porque no sabés cuándo Dios o el universo decide...

— ¿Te da miedo que le pase algo a alguno de los dos?

— No. La muerte también es otro estado divino. Ahora que yo lo atravesé con mi amigo, pude sentir eso. La vida es hermosa también.

— ¿Y con Eduardo hablás de eso?

— No. Nunca. Eduardo va a ser un hombre longevo.

— Sin duda.

— Llevamos casados siete años, tal vez podemos llegar a pasar los 25 años. Yo tengo un amigo mío de 98 años que está más en el gimnasio que yo. Todos los días entrena dos horas, trota.

— Ustedes no tendrán la fórmula de la vida eterna y no me lo contaste, ¿no?

— No sé, pero Eduardo es un hombre muy fuerte. Y si yo soy guerrera, él es el triple.

— ¿Te metiste en eso de los nuevos tratamientos de longevidad?

— No, yo nunca me operé ni tampoco...

— Pero, ¿averiguás sobre eso? ¿Te interesa? Viste que hay mucho para hacer ahora en el mundo.

— No, a mí me gusta lo natural. Nunca tuve una operación ni nada.

— ¿No te hiciste la carita ni nada?

— Nada. No tengo la carita hecha (risas). Me gusta lo natural. Es más, siempre voy a mi dermatóloga, que me hace como un exfoliante, pero trabajo mucho y dedico también mucho tiempo a mi hija. Mi hija trabaja conmigo ahora, viene conmigo todos los días.

— Pero es chiquitita.

— Ella me acompaña. Recién antes de venir, estuve con el montaje de los vestidos. Toda la muestra que van a ver, la parte de los vestidos, los corsés, los cuadros, las fotos, las pinturas, todo lo dirijo yo. Mi hija me ve con las telas en mi casa, y estoy haciendo mi marca, Frida Kahlo by Elina Costantini, Malba XXVI SAC, que la gente lo va a poder comprar a partir de este mes de septiembre.

— ¿Vas a poder usar el nombre Frida Kahlo?

— Sí, lo tengo registrado. Me lo otorgó el Banco de México. Solo para la muestra. La muestra está prestada hasta el 2038 en el mundo. Y es la primera muestra en Sudamérica. Pero yo no solamente me quedé con los objetos de Frida Kahlo, sino que también incorporé tres colecciones aparte. Annarita Gori que ahora está llegando mañana, una historiadora de Frida Kahlo que me prestó su colección. Una colección, particular de los 17 fotógrafos que toda la vida la retrataron a Frida Kahlo, entre ellos Murray, Lola Álvarez Bravo, Guillermo Kahlo, su papá, y una colección del Instituto Nacional Antropológico (INAH), con los collares. Es la primera muestra de Frida Kahlo con más de 300 objetos.

— Para los 80 de Eduardo, ¿se viene fiesta?

— Bueno, lo festeja con los 25 años de Malba. Lo va a hacer ahí en la fiesta de Malba. Los 25 años es su fiesta, él eligió ese día.

— Va a ser un fiestón.

— Y bueno, va a ser la gala. Él eligió eso. Y anoche le digo: “Ay, Eduardo, ¿qué te voy a regalar?”.

— Qué buena pregunta. ¿Qué le regalas a alguien que tiene todo?

— Por ejemplo, el cumpleaños anterior le faltaban remeras blancas. Entonces, le regalé remeras blancas y unos bóxers. Nosotros somos muy pasionales (risas).

— ¿Qué tiene que ver?

— Que bueno, es importante el bóxer. No es lo mismo que te lleve un bóxer de, no quiero decir la marca, de una farmacia, a que te lleve un slip.

— Slip no va más. Se usa bóxer. ¿Cómo va a usar slip?

— No, un bóxer o un slip no es lo mismo, a eso me refiero. Que te lleve un bóxer que te encanta. U otra situación que no lo voy a contar... No se puede contar ¿En qué horario sale el programa? (risas).

— Pero ¿Eduardo tiene bóxers estirados? Me muero si tiene con el elástico mal.

— No, Eduardo es muy estético.

— Tiene todo premium.

— Nosotros somos muy pasionales. Los dos somos muy intensos. Somos Frida Kahlo al cien por cien. Por eso amamos tanto a Frida.

— Me matás con lo de regalé remeras blancas con los bóxers.

— Es que necesitaba eso.

— ¿Y ahora qué le vas a regalar?

— Necesitaba las remeras blancas y este año me dijo que quiere que la muestra se la dedique a él. La exhibición Viva Frida se la dedico a él. La exhibición se llama Las apariencias engañan, porque ella a los tres años tuvo poliomielitis; después a los 17 años, el accidente que la llevó 23 veces operarse. Y después su accidente con Diego Rivera. Sufrió toda su vida. Amó, pero sufrió mucho.

— Ha sufrido todo.

— Ella pasó por situaciones tremendas. Entonces yo creo que el dolor es creación, ¿no? Ahí se me ocurrió: Las apariencias engañan. Ella se dibujó, que lo van a ver ese boceto, toda con huesos por arriba con tehuana, que viene del matriarcado de su mamá. Y ella siempre se empoderó de ese lado y hablaba a través también de su vestimenta. No era casual verla en algunos actos vestida de una manera o de otra, porque daba un mensaje político. Entonces, puse Viva Frida, porque es la primera vez en Sudamérica y nosotros decimos no está físicamente, pero espiritualmente está. Entonces es Viva Frida. Y el Banco de México dijo sí al museo de Frida Kahlo. Yo amo el arte. Toda mi vida en los viajes iba a todos los museos. Sé mucho de arte.

— Cuando decís que son muy pasionales con Eduardo, ¿a qué te referís? ¿Son muy así sexuales?

— A todo. ¿A qué te imaginás vos?

— Como unos conejos, hacen el amor por toda la casa. ¿A eso te referís con pasionales?

— El sexo es muy importante en la vida, ¿o no? Somos súper pasionales.

— ¿Eso es que sí?

— Sí, siempre. Sí, por supuesto.

— ¿Todos los días?

— El sexo para nosotros es un 72% o 75% a nuestra relación.

— Es espectacular que lo tengas tan medido.

— Bueno, ¿entonces nos vas a bonificar?

— En principio ya te digo que sí.

— Vas a tener mucho trabajo.

— Sí, probablemente sí. Cuando me empiecen a llegar las cartas documento después de esta nota voy a tener un montón de trabajo. “Te están demandando los estudios más importantes de la Argentina” (risas). Me voy a tener que comer el tape...

— Sí. Nunca hay que hablar mucho de un burro porque lo vuelven león. Eduardo y yo, nuestra familia, Kahlo, Gino, nuestro perro y nuestros hijos que van a venir o el hijo próximo que va a llegar, vivimos nuestra vida con felicidad. Jamás hablamos ni de ex, ni de los otros, ni de nada. Hablamos siempre del amor, de la familia, del trabajo, de la creación, de disfrutar plenamente el tiempo que tenemos en esta vida, que es corto.

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