“Me gustó andar en Ferrari, vivir en un barco todo el tiempo. Cuando me engañó, le dije que quería un perro y me lo compró. Yo quería uno adoptado, pero apareció con uno de dos mil dólares. Me engañó con todo el mundo, pero me enteraba y lo perdonaba. Uno tiene que pasar por esas situaciones en la vida, ¿viste? Yo posta lo amaba un montón. Pero después conocí el lado malo de la plata también”, relató Nerea López durante su paso por Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae.
Nenu, como se la conoce popularmente, es modelo e influencer. Ganó notoriedad en 2023 al integrar el cuerpo de baile del Bailando y convertirse en la compañera de pista de Martín Salwe. Tras desarrollar parte de su carrera entre Argentina, Miami, España e Italia, en 2026 regresó al país para sumarse a Gran Hermano: Generación Dorada, donde buscó mostrarse más allá de su faceta artística.
Con una fuerte presencia en redes sociales y tras su paso por el reality, también compartió algunos de los momentos más difíciles de su vida, entre ellos la muerte de su madre y otros duelos que la marcaron. Durante la entrevista aseguró que prioriza su bienestar y sus convicciones por encima del dinero y los lujos; y expresó su deseo de seguir creciendo en el mundo del espectáculo, con proyectos vinculados al teatro, el streaming y los medios de comunicación.

—¿Cómo estás? ¿Cómo está tu vida después de tu paso por la casa más famosa?
—Muy bien, feliz. Pero bueno, con la salida de la casa, tengo muchas emociones, mucho hate. Así que necesito un consejo.
—¿Mucho hate? ¿Por qué?
—Y la verdad es que me metí justo con la persona que más aguante tiene, que es Sol (Abraham). Entonces, obviamente, las solanchistas están como locas odiándome. Pero bueno, es un juego, hay que entender que es un juego.
—Para entender, Sol fue enemiga tuya dentro de la casa.
—No, en realidad nos llevábamos bien. Pero el día antes de que me vaya dijo un par de declaraciones fuertes sobre mí. Me trató de gato. Así que yo me re enojé y salí de la casa diciéndole de todo, obvio.
—¿En qué se basa para decir que sos gato? ¿Es por tu imagen voluptuosa?
—Sí. Yo creo que es por mi imagen y también porque tengo un ex que tiene mucha plata y viajamos mucho. Entonces, capaz es eso también o que yo también trabajé en distintos lugares del mundo...
—¿Cuánto tiempo saliste con ese ex?
—Un año y medio.
—Y en ese año y medio él te llevó de viaje por el mundo.
—Sí, fuimos a Punta Cana, a Ibiza, él vivía en Miami... Hice, hice un par de viajecitos (risas).
—¿Era grande o joven?
—Tenía 25 años.
—¿Y por qué te acusa ella?
—Yo me enamoré de él genuinamente, no fue por la plata. Después, disfruté, obvio (risas). Así que me trató de eso y a partir de ahí me perjudicó un poco. Porque en todos los lugares a los que voy, los streams donde me invitan, me comentan solo eso: “prostituta, VIP”, todo así. Primero me parece un poco retrogrado insultar con esa palabra. Y segundo, cualquier marca que colabora conmigo le ponen en comentarios: “gato, gato, gato”. Yo tengo 23 años, imaginate que es horrible que te digan eso.
—Te perjudica laboralmente.
—Si. Yo a veces pienso que las marcas no van a querer trabajar conmigo porque es terrible estar trabajando con alguien y ver esos comentarios. Una cosa es mi voz, no sé, mi cara, mi cuerpo. Me pueden insultar con lo que sea, que soy bolud*... Pero eso es como que te mancha un poco la imagen y es muy difícil sacarse esa imagen.
—¿Vos quisiste entrar en Gran Hermano para ser famosa? ¿Te gusta la tele, que te reconozcan? ¿Cómo te manejás con eso?
—Sí. Todo empezó medio por sorpresa. Siempre quise ser famosa, pero empecé en el Bailando yo. Ahí me empezó a gustar cada vez más ese mundo. Mi sueño ser bailarina del Bailando, literal. Y cuando lo hice fue como: “Guau, ¿y ahora qué hago?” Y me empezó a gustar la tele, los medios y me quiero siempre meter un poco más en eso.
—¿Sentiste en algún momento en los medios pasaba esto de que te tiren onda para poder avanzar? ¿Cómo te manejaste con eso? Que es un tema siempre muy polémico.
—Y es muy complicado, la verdad. Siempre se quieren aprovechar de una no solo en la tele, en todo el mundo. Es como que te quieren ofrecer cosas para que vos aceptes por otras cosas. Pero yo siempre, con este papel de bolud*, logré zafar de muchas situaciones. Me hago la bolud*, pero marco el límite. Aunque tampoco se puede marcar un límite muy...
—Tajante.
—Claro. No se puede porque ahí ya está, te cierran la puerta de todos lados.
—¿Qué te han ofrecido, por ejemplo?
—Plata, un montón, trabajo...
—¿Cuánto te han ofrecido?
—Como 10 mil dólares.
—Te dijeron: “Che, te doy 10 lucas y quiero estar con vos”.
—Sí o mantenerme por siempre, mientras yo sea como su chica, para viajar, para esto, para lo otro.
—¿Y te alquilan un departamento y te garpan?
—Supongo que sí. Yo más no pregunté (risas). Y después en la tele también. Mucha gente importante del medio también ha querido aprovecharse un poquito.

—Sos joven, divina, tenés una figura increíble y seguramente le gustás al 80 por ciento de los hombres de Argentina. ¿Cómo convivís con esa situación?
—¡Gracias! Pero ¿sabés que yo no me considero que al 80 por ciento de los hombres le guste? Como que soy re humilde en eso. Me la tendría que creer un poco más, pero yo siempre soy genuina. Mi ex también me gustó por lo que era. Yo venía de estar con otra persona famosa y me quería como alejar de ese mundo de la tele, porque la había pasado un poco mal. Y lo conocí a él, me gustó. Pero después vi el lado malo de la plata también, de tanta plata, algunos mambos fuertes, mucho interés. Él se manejaba en un mundo de gente muy interesada. Y hasta yo me volví interesada en algún punto, como que...
—¿En qué cosas?
—Yo tengo un auto acá que nunca me fijé ni qué marca es. Me lo regaló mi papá y lo acepté. Y después era como: “no, mirá, este auto no es como el que manejaba en Miami”. Y yo no soy así. No me criaron así. Entonces fue como: ok, no está tan bueno este mundo tampoco. No quiero generalizar, pero es como un mundo que se maneja mucho por interés, por apariencias y no me gusta tanto eso. Mi familia me crio bien. Porque capaz uno se puede perder en todo ese mundo de la plata, de lujuria, todo. Te ofrecen viajes, esto y lo otro. Y yo siempre vuelvo a mi casa con mi papá, o sea, no me interesa ese mundo.
—¿Qué te dice tu viejo de todo esto?
—Mi papá se muere de risa, no lo puede creer. Yo se lo cuento porque mi papá ya es como mi amigo. Después de todo lo que pasábamos con mi mamá... Entonces le cuento: “Papá, no puedo creer esto”. Y me dice: “Si yo fuera mujer” (risas).
—¿Te dijo alguna vez agarrá?
—¡No! Que agarre no, pero sí me dice en broma: “Uy, qué mal que nací hombre”. Él no está de acuerdo en eso. Nunca lo llegamos a hablar, pero siempre es como un chiste porque sabe que nunca haría algo así... Pero sí con mi ex me decía como que disfrute un poco más (risas).
—Te decía: “pasala bien”
—Sí, porque yo la pasé mal en esa relación. Pero estaba en Miami llorando (risas). Eso es lo que me decían todos y yo tipo: a mí me da igual, prefiero estar en mi casa en paz que estar en Miami llorando.

—Contaste que tenías sexo en la casa mientras nadie se daba cuenta. ¿Cómo hacían? ¿Qué reacciones hubo cuando lo dijiste?
—Se me escapó y me quiero morir. Porque lo veo afuera y digo: “¡Qué papelón haber dicho eso!”. Pero sí, o sea, el papelón también es que lo hice...
—¿Pero cuántas veces?
—No, como todos los días, básicamente. Llegó un punto que yo le dije: “che, cortémosla, porque claramente esto va a salir”. Una cosa es que salga una vez y otra cosa es que salga 80 veces.
—¿Y qué tiene? Igual es normal.
—Sí, pero en una casa con cámaras mientras había gente durmiendo, la verdad...
—¿Era tapaditos? ¿Tipo cucharita?
—Sí, cucharita. Es una mierd* igual (risas). Pero estaban todos durmiendo, era re turbio. No sé por qué hicimos eso. O sea, estaba Andrea del Boca durmiendo enfrente, ¿entendés? Como que…
—¡Pará!, ¿vos tenías relaciones con Andrea del Boca al lado roncando?
—No, bueno... Un poco sí (risas). Pero estaban todos durmiendo. Esperamos a que todos se durmieran. Además no te podés tapar la cara porque podés hacer complot. Una vez me intenté tapar la cara y chau.
—Pero ¿cómo te dicen? ¿Te advierten por parlante?
—Sí. Se despiertan todos y te bardean, tipo ¿qué estás haciendo?
—Es como que te llaman la atención.
—Claro. Sí, ahí todos tipo: ¿qué hacés?
—Vas al límite, amiga.
—Era una experiencia que tenía que vivir.
—¿Tener relaciones al lado de Andrea del Boca en la casa?
—¿Cuántas veces va a pasar eso? (risas)
—Igual, la multiplicaste un montón de veces.
—Pobre Andrea, perdón, se va a estar enterando por esto. Lo que pasa es que dormíamos siempre juntos y bueno se dio. Yo soy una persona hot. Me gusta, qué sé yo. No lo voy a negar (risas).
—Tampoco hay mucho para hacer ahí...
—De él lo entiendo porque estaba hace cuatro meses sin hacer nada. Pero yo entré hace una semana, o sea, re zorra, la verdad. Tenían razón las solangitas (risas).
—Seguís con él, ¿no? Vi las fotos estas que hicieron bastante hot.
—Sí, todo hot lo nuestro. Sí, estamos de novios. Y las fotos las hicimos un poco más para que haya revuelo, para que hablaran de eso (risas). Tratamos de hacer algo artístico. Fue fuerte igual. Hay mucha gente que piensa que es un poco grasa. Hasta yo lo creía a veces (risas). Pero nada, me gustó, es artístico.
—Dijiste públicamente que tienen sexo tres veces por día. ¿Cómo es esta historia? ¿Son consecutivas o esperan un rato?
—Esperamos un rato, sí. Pero no sé. Nunca me pasó que alguien que me guste, me caliente todo el tiempo. Qué sé yo (risas).
—¿Quién es más celoso de los dos?
—Y yo soy bastante tóxica por mi relación anterior que me cagaron. Yo era un ciervo, básicamente. Pero él también está sacando su lado celoso.
—Cuando decís que sos tóxica, ¿qué cosas haces?
—Noto energías, miradas que ya no me gustan, ¿entendés? Como que estamos en un lugar y me doy cuenta a quién le tiene ganas, a quién no, entonces me fijo. Cuando la mujer te caga, lo hace bien y no se entera nadie, pero cuando los hombres cagan lo hacen a la vista de todos.
—¿Él cómo es? ¿Es celoso con vos?
—Sí, es celosito. La verdad es que descubrí su faceta porque él decía: “Odio lo tóxico” y no sé qué. No es tóxica nuestra relación ni nada, pero tiene sus momentos de celos. En la casa algunos chicos me habían hablado antes, entonces eso lo ponía un poco celoso. Pero bueno, es la vida, qué sé yo.
—¿Antes de entrar a la casa?
—Sí, Manu me tiraba onda antes de entrar a la casa. Pero bueno, nada. Yo nunca le di bola.
—A mí lo único que me llama la atención de la casa es que haya un solo baño. ¡No entiendo cómo hacen!
—No, yo tampoco. Van todos al mismo y en el bidet han encontrado caca, todo. Un asco. Realmente un asco.
—¿Y quién limpiaba? ¿Uno de ustedes?
—Hacíamos turnos, nos organizábamos en grupos de cuatro y te tocaba un día el baño a ese grupo, al otro día al otro. Pero la verdad es que nadie tenía ganas de limpiar. Yo cambiaba la limpieza por cigarrillos o panes. Yo no fui a limpiar, que limpie otro.
—Lo usabas como dinero.
—Sí, es dinero. Y la comida también. Yo soy celíaca, no como pan... Entonces el pan del día que hacían yo se lo daba a alguien para que limpie el baño. No limpié nunca creo. Pero no es que soy sucia, sino que yo cambiaba mi limpieza por mis cosas.

—¿De tu novio te enamoraste adentro de la casa o cuando saliste?
—Y un poco y un poco. Como que adentro es todo un poco de show, ¿viste? No sabés qué es real y qué no. Encima él tenía como 50 ships adentro, afuera. Lo sentía genuino, pero dije: “Bueno, tengo que esperar afuera”. Y afuera era igual que adentro, así que obvio que sí. Siguió todo igual y funcionó por suerte, porque yo tenía un miedo, dije: “Ya veo que quedé como la bolud*”.
—¿Tenías miedo de que sea todo un juego y que el flaco te diga: “No, yo lo hice para jugar”?
—Sí. Ahí iba a enloquecer. Iba a salir en todos lados matándolo, creo (risas). Por suerte no. Yo creo que el próximo hombre que me lastime lo voy a requemar. Me sale la maldad.
—¿Es verdad que tenés sueños premonitorios o con una cierta conexión?
—Sí. Me pasó con mi perrito cuando estaba adentro de la casa y murió; y con un robo a mi tía cuando era chica.
—Esas fueron las dos veces que soñaste y pasó.
—Sí. Voy a hacerle más caso a mi intuición porque tengo algo ahí. A ver si sueño que me hago millonaria (risas).
—Ser millonaria, ir a Miami, viajar por el mundo... Eso te gustó.
—Y ¿a quién no le gusta? Seamos sinceros. Obvio que me gusta. Pero me gusta también cuando lo ganás y cuando sabés tener los pies sobre la tierra.
—¿Cuáles fueron los lujos que más te gustaron?
—Me gustó andar en Ferrari (risas). No sé. Vivir en un barco todo el tiempo. Viajar… Obvio que yo creo que todos tenemos como la ambición de tener dinero y también es un problema menos, ¿no? Igual yo siempre digo lo mismo: el dinero no compra la salud, no compra la felicidad, nada de eso.
—Pero ropa, carteras y perfumes, sí.
—Obvio, podés estar más feliz en un jacuzzi en otro lado. Pero igual yo siempre digo eso: hay que mantenerse sobre la tierra. No sirve de nada tener todo eso si no podés tener felicidad, gente que te quiere...
—¿Te quedaron algunas cositas de aquella vida?
—¡Pará! Igual tampoco era tan rica, ¿eh? ¿Qué me quedó? Me quedó un perro (risas), me regaló un perro. Cuando me engañó yo le dije que quería un perro y me lo compró. Yo quería un perro adoptado, pero me compró un perro de dos mil dólares.
—¿Qué perro es?
—No existe acá. Es la mezcla de pomerania y el siberiano. Se llama Pomsky, es nuevo. Dos mil dólares le salió. Lo sacó a pagar igual. Podés sacar a pagar perros, ¿sabías?
—¿Y te lo trajiste para acá?
—Sí, por suerte sí. En la separación, yo me quedé al perro. Igual siempre fue mío. Se llama Zeus. Es lo más, tiene una personalidad hermosa.
—¿Y lo perdonaste a tu ex?
—Sí, lo perdoné. Pero qué sé yo. Viste que te juegan la psicológica los manipuladores y te dicen: “Estás exagerando, no fue tan así, no lo voy a hacer más”. Y bueno, una está enamorada y sigue. Pero me siguió engañando, entonces no.
—¿Te habías enamorado de esa vida más que del flaco?
—No, cero. Yo posta lo amaba un montón. Obviamente es más divertido, ¿no? Estar de novio y viajar y un montón de cosas, pero me hubiese quedado con él, o sea, no es que él me dejó. Yo decidí que valía más mi salud mental que cualquier tipo de lujo.
—¿Te gusta que te digan Nerea o Nenu?
—Es que me arruinó el nombre un youtuber que no voy a decir…
—¿Por qué?
—Porque ahora, viste que Tatiana es ser como...
—¿Y Nerea?
—Y Nerea es ser bolud*. Que encima yo me quiero sacar esa imagen y no lo puedo creer. Me tengo que cambiar el nombre. No sé.
—Claro, lo que pasa es que el flaco armó un personaje alrededor de la palabra Nerea y vos justo das con las características, amiga.
—Literal, todo el mundo me comenta: “Sos tan Nerea, con razón tu nombre. Igual nada, lo voy a llevar con orgullo hasta que mañana me cambie el nombre (risas).
—Martín (Cirio) es copado, es un divino.
—Es de lo más. Sí, me encanta. Pero si me escuchan me cancelan. Yo soy muy boca suelta. Ya me mandaron una carta de documento por un millón de dólares, ¿sabías? En el Cantando.
—¿Un millón de dólares por daños?
—Y perjuicios, sí.
—¿Y qué es lo que dijiste? Sin nombrar a la persona, nada...
—Yo quise hacer un chiste y me salió mal... ¿Viste que en el Cantando te puntúan según tu previa? Bueno, la mía fue top. Porque claro, dije una cantidad de boludec*s tremendas. Yo iba a trabajar en Perú en el Cantando y Bailando. Entonces, hice un chiste como que yo no cantaba nada y me contrataron para cantar. Entonces, dije como: raro, ¿no? Y bueno, pumba, demanda.
—¿Te metiste en un problema y casi nos llevás a una guerra con Perú?
—Aparte dije: ¿cuándo en mi vida voy a juntar un millón de dólares para pagarle a este señor? Imposible.
—Al final le quedó en la nada, me imagino.
—Tuve que pedir perdón en todos los programas donde había hecho los daños. Y pido perdón de vuelta. Fue un chiste. Quiero dejarlo en claro, fue un chiste nada más. Pero viste que acá en Argentina como que hacemos chiste con cualquier cosa.
—Sí, es un poco más permisivo.
—Solemos decir cosas con sarcasmo y capaz allá no se toma tanto como sarcasmo.
—Yo te asesoro para que no te vuelva a pasar. No te metas con gente poderosa y hagas chistes, sería el consejo del doctor Rulo en este caso. No te metas ahí, no entres ahí.
—Un desastre. Casi me muero. Carta de documento. Un millón de dólares. No lo podía creer. Por WhatsApp me la mandaron. Capaz era fake, qué sé yo (risas). Yo me la re creí, pero tengo el perdón todavía en Instagram, todo. Ni loca me arriesgo a eso.
—¿Cómo te ves en tu futuro cercano? ¿Qué te gustaría hacer? ¿Trabajar en dónde?
—Me encantaría un stream o algo así como artístico. El teatro, hacer temporada. Me re gusta eso. Me gustaría entrar en una obra ahí que es media sexy también, que ya seguro sabés cuál es. Hice el casting como tres veces y nunca me llamaron. Pero ahora la gente está pidiendo que yo esté, así que ojalá me llamen. Me veo en muchos proyectos que tengan que ver con lo artístico.
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