“Banco que Margarita y Rey terminen juntos. Yo también shippeo, así que eso es re lindo. Después está el lado feo. Pero con Mori lo he hablado un montón y nos contenemos la una a la otra”, contó Lola Abraldes en una charla íntima con Casino Deluxe, el ciclo de entrevistas de Infobae.
Lola es actriz, bailarina y cantante. Se formó durante más de siete años en la escuela de actuación de Nora Moseinco y también participó en programas de capacitación artística de Cris Morena, quien la eligió para integrar el elenco principal de Margarita, que estrena su tercera y última temporada el próximo 24 de agosto.
En la ficción interpreta a Daisy, uno de los personajes centrales de la historia, un papel que la convirtió en una de las revelaciones de la televisión argentina. Su desempeño le valió el premio Revelación en los Premios Martín Fierro 2025, consolidándola como una de las jóvenes figuras con mayor proyección de la escena artística local. Además de su trabajo en televisión, participó en producciones de cine, teatro musical y campañas publicitarias, ampliando rápidamente su presencia en la industria del entretenimiento.
En el plano personal, mantiene una relación con el actor, cantante y compositor Mateo Belmonte. A pesar de la creciente exposición que le dio el éxito de la serie, la actriz suele mantener un perfil reservado respecto de su vida amorosa y busca resguardar su intimidad de la atención mediática y de las redes sociales.

Millón de dólares
—Ya sabés cómo es esta entrevista: cuantas más verdades me digas, más dinero podés llevarte. Así que ¿para qué querés el millón de dólares?
—Estuve pensando un poco, no te lo voy a negar. Hice mi investigación, vi las notas que fuiste haciendo, pero tampoco me quise condicionar. Yo soy muy ordenada, entonces haría una división. Separaría una parte para mi familia, para mis papás, para que tengan una casa divina, con pileta, fondo verde. Para que crezcan y envejezcan ahí, que no van a envejecer todavía porque falta mucho tiempo. Pero para que la tengan y disfruten.
—Que mientras eso llega la pasen muy bien en ese hogar.
—Claro. Y la otra parte para invertir para mí. Primero para un departamento que sea como inversión y en algún momento tener rentas. No sé ni cuánto sería, pero es por ahí (risas).
—Es cuestión de asesorarse, nada más.
— Después, una parte la, la donaría a Manu Lozano de Fundación Sí, que es maravilloso lo que él hace. Así que un poco para él también. Y después lo que resta para viajar, para ir con amigos. Me encantaría ir con todos mis amigos e invitarlos yo. En un delirio irnos de viaje, no sé, por Europa todos juntos o por playas del Caribe. Algo así.
—De todas las personas que se sientan acá, viajar siempre está en el podio. Después diversifican en otras cosas, pero los viajes suelen estar por encima de cualquier compra material, sobre todo cuando son con amigos o en familia. Es una apuesta a una vida de disfrute.
—Sí. Creo que con 100 mil está perfecto porque hay asegurar el futuro también.

—Contame un poco cómo estás. Ahora se viene la tercera temporada de Margarita.
—Sí, se viene la tercera temporada con todo. No falta nada, en realidad. Yo pensé que la iban a sacar después y de repente hay fecha y sale ya.
—¿Cómo es trabajar con Cris?
—Es increíble, la verdad. Sé que a veces se dice cualquier cosa, pero ella es realmente tan increíble y nos cuida tanto a nosotros, nos acompaña, está muy presente. Se fija realmente en cómo estamos como personas, obviamente en el producto y en que funcione bien también, que trabajemos bien y seamos buenos profesionales. Pero se fija mucho en nosotros, en vernos bien. Un día, no sé, me ve más triste y me ha pasado que viene y me dice: “¿Qué te pasa?” “Nada, Cris”. “Sí, ¿qué te pasa?" Y le importa cómo estás y se preocupa. Lo valoro un montón eso de ella y es relindo sentirla tanto.
—Es muy generosa con lo que te enseña, también.
—¡Uf! Sí, aprendimos mucho de ella el oficio. Y yo lo he escuchado mucho de todos los que han trabajado con ella. Bueno, lo han dicho ustedes con Casi Ángeles...
—Es algo que sucede y que vas a capitalizar toda tu vida. Más allá del éxito que puedas tener en un proyecto, lo valioso es la disciplina que incorporás y todo el trabajo que hay detrás. No se trata solo de la disciplina, sino también de cómo te tomás el trabajo y la responsabilidad de hacer brillar tu interior como artista.
—Sí y convivir bien con el resto del equipo. Te enseña mucho eso de que no sos vos solo, es un equipo el que está grabando, poniendo la luz y es igual de importante que vos. Entonces creo que todos, a medida que fuimos pasando los meses grabando ahí con ella, que el que estaba en las suyas, se iba acomodando y que entendía la dinámica de grupo y nos iba encarrilando a todos para laburar bien, como se debe y como corresponde. Eso es relindo.
—En todo ese tiempo de giras, convivencia y grabaciones, ¿tenés alguna anécdota graciosa o algún secreto compartido con otro famoso que te animes a contar?
—¡Uh! Me encanta. Y además, medio que todos los chicos del elenco con los que me relaciono son todos famosos, así que cuentan... Una anécdota con los chicos que fue ocultada durante mucho tiempo es que cuando estábamos grabando la primera temporada en Uruguay, hacíamos muchas jodas en el subsuelo, que le decíamos el búnker. Grabábamos toda la semana, hasta los sábados. Y ese día a la noche era jodita. Porque el domingo era el día que teníamos libre en general. Un día nos cebamos y empezamos a invitar a mucha gente del equipo. El tema es que, al ser en el subsuelo, todos bajaban por ascensor y eran muchos. Entre ellos estaba Laura Fernández, la productora, y mucha gente que tenía que estar sana y salva, ¿viste? Pero el ascensor se quedó trabado con ellos en el medio. Tuve que ir afuera a llamar a los bomberos. No los podían sacar, queríamos abrir la puerta y el ascensor se iba bajando...
—Muy peligroso. ¿Cuánto tiempo estuvieron ahí adentro?
—Más de media hora estuvieron y era mucha gente en un ascensor que no era para tanta gente. Con los chicos decíamos: “Nadie se puede quedar encerrado, pero la productora ejecutiva no puede quedarse ahí de ninguna manera. ¡Se nos arma un kilombo!”. Entonces, lo mantuvimos oculto entre nosotros un tiempo y después, bueno, fue saliendo a la luz. Le contamos a Cris, se mató de risa, no pasó nada.
—Aparte era cómplice de ustedes. Ella tampoco quería que se entere.
—Claro. Estaba también Susana Fernández, la vestuarista de toda la vida de Cris. Y era: “¡Uy! Nos van a matar”. Y al final no fue tan grave cuando se enteraron, pero fue oculto durante un tiempo (risas).
—¿Quiénes lideraban la rescatada?
—Yo llamé a los bomberos. Fue un caos. Mateo también estaba ahí presente. Se reía un poco, pero estuvo conteniendo a los que estaban adentro. Todo el hotel espiaba el ascensor a ver qué pasaba y ellos ahí adentro.
—¿Qué es lo más divertido que hacían en esas juntadas de los sábados?
—Muchos juegos. Había un punto de la noche en el que ya era música y bailar, pero muchos juegos entre todos. Como era también la primera vez que convivíamos tantos meses, estábamos en nuestro mayor momento de familia, muy unidos, en una relación muy simbiótica, todos juntos. Era jugar y estar tentados. Jugábamos a dígalo con mímica durante dos horas...
—¿Cuál es la mayor locura que hizo un fan por vos?
—¿Locura linda o locura fea?
—Las dos.
—Locura linda... En Uruguay venían mucho a la puerta del hotel a recibirnos, a esperarnos los domingos y demás, y ahí teníamos un momento de contacto lindo con ellos. Siempre es lindo, ¿viste?, cuando tenés un ratito para conectar de verdad y escuchar al otro. Porque a veces en la vorágine, no sé, me están tironeando para entrar y yo saludo de lejos. Pero a veces cuando puedo conectar, es lindo. Ahí estaban presentes y nos hacían regalos desorbitantes que no se explican. No hay algo en particular, sino como muchas situaciones en las que conecto y en las que nos traen cosas como muy pensadas. Hace poco me trajeron un grupo de chicas muy amorosas, como un cuadro muy lindo, con una foto mía en el que apretabas un botón y salía un audio de recortes de cosas que he dicho con Soñadores y un tema de Margarita de fondo. Lo empecé a escuchar adelante de ellas y me puse a llorar por el amor que tenía ese regalo. Era pensado y eso fue muy lindo.
—Aparte es muy creativo.
—Re. Te regalan unas cosas... Bueno, vos sabrás… Y después ha habido ocasiones feas en las que te persiguen. Cuando es desde el amor, obviamente es lindo, cuando no es desde el amor, te sentís incómoda.
—¿Te ha pasado una persecución desde un lugar más obsesivo?
—Sí estando en la casa de mi pareja, en el departamento, en el edificio, que ves que te están siguiendo, que te vas enterando que te sacan fotos.
—¿Pero mientras estaban yendo hasta el departamento con el auto?
—No, adentro.
—¿Vecinos del edificio?
—No sé. No sé si vecinos o no, pero lo he sentido y después me he enterado que sí que nos estaban persiguiendo. Y no desde el amor, porque te das cuenta...
—Aparte es un terreno muy íntimo el hogar de uno.
—Sí. Me asusté con eso y de ver que te están sacando fotos desde lejos. Estás en el balcón y ves desde lejos que te sacan… Eso fue más que nada al principio. Hace un tiempo me daba más miedo que ahora. Después empiezo a ver entrevistas de ustedes en la época de Casi Ángeles y entiendo que era normal, porque les pasaban también cosas insólitas...
—Sí, a todas las personas públicas que estamos en un momento de exposición en un programa que la gente consume mucho, eso a veces se genera en ciertas personas, pero igual no está bueno. Siempre hay que hablarlo y hacer hincapié en que la gente no sea cómplice y que haya también una comunidad que nos proteja un poco de esas cosas, ¿no?
—Sí, pero después es tanto más el amor que esas cosas feas no me opaca todo lo lindo. Pero bueno, ha habido veces que digo: “¡Qué miedo!”.

—¿Alguna vez quisiste tirar la toalla? ¿Alguna situación te llevó a querer dejar todo?
—Han habido ocasiones. Siempre en el fondo supe que no, pero me pasó dos veces. Desde chica, toda mi vida hice castings y tuve la suerte de trabajar bastante. Pero hubo muchísimos más no que sí en el mundo del casting y de la actuación.
—Como todo en esta profesión son más los no que los sí...
—Y en general me lo banqué bastante bien, siempre muy contenida por mi familia. La única vez que dije: “Bueno, ya está”, me duró una noche, literal, pero fue cuando hice el segundo casting para Margarita, antes del taller. Me dijeron: “Nos encantó tu casting, pero vamos a seguir con otra gente. Cualquier cosa te llamamos”. Esa primera noche, después de leer el mail, busqué arquitectura en cualquier universidad y dije: “Ya está, no estoy para esto”. Mi gran sueño de toda la vida era trabajar con Cris y tener ese no fue el primero o el único que me pegó muy fuerte. Al día siguiente me levanté y volví a estudiar con todas las ganas y ya se me había pasado. Después, por suerte, me llamaron para decirme que al final me querían ver en taller. Pero esa noche fue tipo llanto, universidad de derecho o cualquier otro lado. Y después no es tirar la toalla, pero sí el año pasado fue la primera vez que me encontré con el lado negativo de todo lo lindo, que tal vez antes de entrar a este mundo ni te lo imaginás. Yo lo veía de afuera y pensaba que era todo pétalos de rosas. Y de repente el año pasado me encontré con cosas feas que me hicieron vivir mucha angustia, muchas noches triste, llorando...
—¿Qué cosas?
—Por primera vez me encontré con lo negativo del mundo de las redes. Sabía que existía, solo que yo no lo había vivido, entonces no lo creía tan grave. Era tipo: “Qué te va a joder lo que te digan”. Y de repente me lo dijeron a mí y me jodió.
—Porque la gente a veces es muy cruel y no tiene filtro. Van a un lugar muy crudo, que si te toca algo que no tenés muy trabajado, descubrís algo que por ahí te sobrepasa.
—Sí, re. Definitivamente no lo tenía trabajado y hasta poder hacer ese proceso en terapia y demás, lo sufrí mucho. Por suerte con mucha compañía de la gente que quiero, de mi familia, de Mateo, de mis amigos. Pero sí me acuerdo de alguna que otra noche en particular en la que dije: “Bueno, evidentemente no lo puedo soportar, ya está. No trabajo más de esto”.
—Pero ¿qué es lo que más te dolió que te hayan dicho?
—No hubo algo particular. Hubo como un momento en un nicho, que después le contás a cualquier otra persona y nadie tiene idea, porque no es algo masivo ni por supuesto real. Pero era gente que buscaba herir y decía de todo, lo que se te ocurra. Era criticarme por mi físico, mi personalidad, mi talento, todo, todo.
—Claro. Todo tu ser, completo.
—Sí, todo. Ahí viví mucha angustia. Y de a poco lo pude ir manejando y ahora me siento mucho más segura, más fuerte con eso. Obviamente, algún día te puede angustiar algo porque somos humanos. Pero ya jamás se me cruza por la cabeza dejar de hacer esto que amo.
Yo nunca nunca
—Vamos a continuar con este juego que es el “yo nunca”. Yo me imagino que esto en los sábados que hacían juntadas en Uruguay, se habrá jugado mucho…
—Sí, se ha jugado. Por supuesto.
—La primera dice: “Yo nunca, nunca oculté una relación”.
—¡Son muy personales estas preguntas! (risas). Bueno, sí, bastante tiempo.
—¿Cómo empezó esa relación? ¿Dónde arrancó?
—Con Mateo fuimos amigos durante un montón de tiempo en Otro Mundo, en la escuela de Cris. Antes del taller.
—Contamos que Cris siempre hace esto cuando está formando un elenco o está por armar un elenco de una ficción, hace unos talleres previos donde forma más intensivamente a chicos y chicas que les interesan como para que formen parte del cast.
—Sí. Taller largo, de mucho tiempo. Y antes del taller nosotros ya cursábamos no juntos, pero en distintos grupos. Ya nos conocíamos, hacíamos un montón de planes con nuestro grupo y posta éramos amigos. Obviamente, me parecía un bombón, pero siempre desde el lado de amigos. Y de repente dije: “¡Ah!”. Y bueno, él evidentemente hizo lo mismo y antes de empezar a grabar, empezamos a salir. Y ahí también nos veíamos mucho más porque estábamos muchas horas. Él también casteaba en un momento para Merlín, que es un personaje que tenía muchas escenas conmigo. Entonces, casteábamos juntos. Empezamos a compartir más tiempo del que ya compartíamos y nos empezamos a copar y a salir. Después también la convivencia en Uruguay nos unió mucho más. Nuestras habitaciones estaban al lado. Y las otras eran las de Toti y la de Mori. Bueno, nos enganchamos y durante mucho tiempo no lo pudimos contar o preferíamos no hacerlo por cosas que hablábamos con el equipo, que nos decían: “Mejor que por ahora no”, para mantener el mundo de la ficción.
—La magia de la ficción por arriba de la realidad que sino después empieza a pesar más lo real.
—Claro.
—Quiero que me cuentes cómo fue la primera cita entre ustedes dos. ¿Quién le dijo primero al otro “hola” con una intención un poquito más picante que lo normal?
—No tuvimos una cita oficial. Eso fue al tiempo de salir. Nos veíamos mucho en oculto. Sabían nuestros más cercanos. Yo le había contado a Mori al toque. Mate a Toti y a Tomi, que estábamos todos en el mismo piso. Pero después al resto tratábamos de no contarlo por miedo a...
—Que se divulgue, que opinen...
—Sí, yo decía vamos a convivir con mucha gente. Mirá si después no me copa y hice quilombo. Ambos queríamos el bienestar del grupo.
—¿Y en qué momento uno le dijo al otro: “Me pasa algo con vos”?
—Primero en una fiesta en la que nos encontramos, hubo ahí un lindo beso.
—¿Quién se lo robó a quién?
—Fue mutuo. Creo que él, pero fue mutuo. Una charla en la que se empiezan a tirar palitos y demás y bueno, beso. Fue una fiesta en mi casa y esa noche se quedaron a dormir Mori y Anto y ya les dije: “Chicas, estoy cag*da con esta situación”. Pero después ya fluyó y la primera cita fue salir a comer en Uruguay en la primera temporada, que él me invitó. Fuimos a comer entre un día de rodaje y el otro, que era poco el tiempo que teníamos para descansar. Dijimos usemos este tiempo para ir a comer y hacer un plan y estábamos chochos. Pero ya la verdad es que convivíamos mucho en el día a día, entonces no es que fue conocernos en una cena. Ya nos conocíamos muchísimo. Estuvimos mucho tiempo sin poder contarlo, hasta que el año pasado nosotros seguíamos mucho los pasos de Mori y de Toti, que son los protagonistas. Si ellos no lo podían contar, nosotros tampoco. Y un día Mori me dice: “Che, lo hablé con Cris, lo hablé con la producción y me dijeron que sí”. Yo le digo: “Mate, es la nuestra”. Queríamos ir de viaje y no podíamos porque era imposible organizarlo sin que se sepa.
—Claro, te limitaba mucho.
—Entonces fuimos y también. “Che, ¿podemos?” “Sí, chicos, obvio, no pasa nada”. Listo. Sacamos pasajes...
—¿Qué te enamora de él?
—La verdad no quiero decir todo porque es muy cliché, pero posta que es todo. Nos enseñamos un montón entre nosotros, nos acompañamos mucho, vivimos mucho esto nuevo juntos y él realmente es un amor, me acompaña tanto, es genuinamente muy bueno, es buena madera, ¿viste? Lo hablo mucho con mi mamá, con mis amigas: “No tiene maldad este chico, es bueno posta”. Me acompañó un montón en todo esto que te contaba del año pasado. Estaba siempre ahí al lado mío, se quedaba despierto toda la noche acompañándome. Es muy gracioso, nos reímos mucho juntos y nos acompañamos. Creo que eso es re lindo.
—¿Y cómo es la amistad que tenés con Mora?
—Es hermoso todo con Mori.
—¿Desde hace cuántos años se conocen?
—Desde 2022 que hicimos taller. Nos conocimos ahí. Ella no estaba en OM, yo sí. Entonces cuando entró compartíamos muchas escenas también y yo muy pesada porque que quería quedar le decía: “Mori, ¿nos quedamos después de hora a ensayar la escena, la grabamos y se la mando a Ceci, que era nuestra coach actoral, para que me corrija?”. Y Mori: “Sí, re obvio”. Y como ella vivía en La Plata, se empezó a quedar mucho a dormir en mi casa para estar más cerca en taller y nos empezamos a llevar muy bien. La verdad, nos estallamos de risa juntas. Viajamos varias veces, nos fuimos a Disney dos veces juntas. También nos acompañamos mucho en los momentos más difíciles de cada una con exposición y demás. Eso también une un montón, poder acompañar en lo lindo y en lo feo.
—¿Y cómo manejan las expectativas del público en torno a la relación entre sus personajes? Porque, aunque la gente conozca la realidad de ambos, imagino que muchos desean que esa historia de ficción se haga realidad y que ellos terminen juntos también fuera de la pantalla. ¿Cómo lo manejan?
—Yo creo que muy maduramente para el nivel de violencia que a veces se genera en las redes. Porque hay muchas cosas que son desde el amor, que es hermoso, yo también, desde antes de que salga Margarita banco que Margarita y Rey terminen juntos, ¿viste? Yo también shippeo, así que eso es re lindo. Después está el lado feo de los comentarios. Con Mori lo he hablado un montón, conteniéndonos entre nosotras: “Che, ¿Estás bien con esto? ¿Necesitás esto?”. Yo diciéndole a ella o ella a mí, y las dos somos muy profesionales en ese sentido. Y sí, obvio, todo lo que es ficción está perfecto. Es mi mejor amiga, yo confío en ella, soy su mejor amiga, ella confía en mí. Como que no hay nada a nivel personal que a nosotras nos pueda afectar el vínculo. Es simplemente no creerme lo que me dicen de ella en las redes y ella no creerse lo que le dicen de mí. Y las dos estamos muy plantadas en eso. Y es difícil porque también plantean mucha competencia entre nosotras dos, ¿viste?
—Es un ejemplo re lindo para todas las chicas y chicos que ven la serie. ¿Sentís esa responsabilidad de lo que hacés o decís pensando en que sos un ejemplo para muchos?
—Sí. Lo veo como una responsabilidad. Pero me gusta marcar la diferencia entre presión y responsabilidad. Soy consciente de lo que digo, de cómo lo digo, de lo que muestro. Estoy atenta a eso porque voy por la calle y las niñas que se ponen a llorar pueden tener entre tres y 30 años. Entonces, toda esa edad en el medio abarca gente que se puede influir mucho por lo que vos hacés o dejás de hacer. Entonces, trato de cuidarme en ese sentido y dar una linda imagen. Me ha pasado mirar algún video en el que comentan cosas muy feas sobre mi cuerpo y demás. Y yo silencio el comentario, no porque me joda lo que me dicen sobre mi cuerpo, sino porque no quiero que otra nena vea eso y diga: “Ah, mirá, le están diciendo tal cosa, entonces eso está bien o está mal”. No voy a influir a alguien con esto, entonces lo borro o lo silencio.
—No querés darle espacio en tus redes, pero es un tema polémico. Es muy fuerte porque puede meterse en lo más profundo de una persona y afectar su autoestima. Me imagino que el hate también te habrá dolido mucho, entre otras cosas, ¿no?
—No me afectó tanto de lo que me dicen sobre el cuerpo, la verdad. Sé que estoy sana, me hago estudios, mi cuerpo está bien, mis números, mis valores están bien.
—Me parece perfecto y es un mensaje en sí mismo cuando vos no das lugar a que se generen esos debates.
—Sí, sobre todo por la audiencia que te está mirando. Cuido de esas situaciones. Me parece lo más lógico y responsable.
Últimas Noticias
Martín Souto: el programa que lo acercó a Maradona y Messi, cómo lo ayudó el psicoanálisis y cuál es su nuevo proyecto
En Citados, el reconocido periodista contó cómo surgieron El Aguante y Paso a paso y cómo impactaron en su vida y su carrera. Las imperdibles anécdotas con Diego y Leo

“Antes de tener relaciones con alguien, le pido estudios clínicos”: Gladys La Bomba Tucumana habló de sus exigencias en el amor, la vigencia de La pollera amarilla y los contratos que la dejaron sin dinero
En Desencriptados, la cantante repasó sus más de cuatro décadas de trayectoria y reveló las dificultades económicas que atravesó pese a la enorme popularidad de sus canciones. Además, destacó el acompañamiento de su hijo en los momentos más difíciles y contó cuáles son los requisitos que considera indispensables para volver a construir un vínculo afectivo

Rodolfo D’Onofrio: “El proyecto técnico del gobierno es maravilloso, pero me cuesta ver cómo va a derramar en los que hoy no tienen”
Infobae Studio presenta la segunda entrega de Proyecto 86, el ciclo de entrevistas semanales conducido por el productor Fernando Marín. En un mano a mano íntimo, honesto y cargado de anécdotas, el expresidente de River Plate, Rodolfo D’Onofrio, repasa sus cincuenta años de amistad con el conductor, analiza con mirada quirúrgica la gestión económica de Javier Milei, se planta frente al debate de las SAD en el fútbol y abre su corazón sobre el amor, la sexualidad y su presente junto a Zulemita Menem

Carolina Aló y el horror de morir con 113 puñaladas: la vigilia del padre que juró ser la sombra del asesino de su hija
Edgardo Aló transformó tres décadas de dolor en monitoreo permanente sobre Fabián Tablado, una fundación activa y una petición ante la ONU para que el 27 de mayo sea declarado Día Internacional de la No Violencia en el Noviazgo

Anita Espósito: “Yo no era socialmente aceptada por ser negra, por ser gorda, por no ser hegemónica”
Se vestía de negro para que no se notara su peso, iba a una cita y no comía para parecer saludable, odiaba su pelo enrulado y se lo planchaba. Por qué dice que si sos gordo no podés bailar y si sos negro no te puede ir bien. La angustia de vivir creyendo que sos como te dicen que sos. Cuando Majo, su mamá, tuvo cáncer de mama, la decisión de postergar el miedo y el dolor para acompañarla. La familia, su tesoro

