Lara López Calvo es economista y también periodista, cursó las dos carreras para dedicarse a divulgar y enseñar economía financiera. Con sólo 27 años es muy conocida, su comunidad tiene casi un millón de seguidores. Empezó en televisión a los 21 años en el programa de Antonio Laje, es columnista en la radio y creó dos podcasts: “Economía sin vueltas”, de finanzas personales, y “Juntala”. Hizo un magíster en Finanzas, trabaja como economista para una consultora, es profesora universitaria en la UBA y es muy activa en redes sociales. Esta semana debutó en el streaming en vivo de “Infobae A la tarde” que conduce Manu Jove. Lara además hace mucho deporte, dice que correr es el ordenador de su vida. Su hiperactividad necesita obligatoriamente mucha eficacia en la gestión del tiempo. ¿Cómo hace?
– Me gusta la organización. Soy de Virgo, dicen que somos muy organizados.
– Una persona a la que le gustan los datos no puede empezar hablando de astrología.
– No, es verdad, no tiene mucha incidencia en mi vida, pero soy organizada.
– Sumemos el tiempo que dedicás a responder a la gente en redes sociales.
– Sí, todas las semanas un día hago un consultorio en vivo, donde charlo de lo que la gente me propone.
– Dormís poco. ¿Algún secreto hay?
– Dormía poco, los últimos cuatro o cinco años dormí cinco o seis horas por noche. Estoy intentando mejorarlo, no está bueno.
– Empezaste a estudiar economía y a la vez periodismo. ¿Cuál es tu vocación?
– Comunicar. Creo que el fuego interno está en comunicar, pero siempre fui amante de la matemática. En el examen de ingreso del ILSE me saqué 100 en matemáticas. Siempre me gustó mucho, pero no me veía para nada como una persona encerrada en una oficina. Toda la vida también estudié arte, teatro. En segundo año de la secundaria ya me preguntaba, ¿qué estudio para poder englobar la parte creativa con la parte matemática? En tercer año de la secundaria estaba entre Ingeniería Industrial o Economía y Periodismo y decidí estudiar en paralelo Economía y Periodismo.

– ¿Después decidiste que eran las finanzas era lo que querías comunicar?
– Claro, me fui interesando. Aprendí muy poco de finanzas en la carrera de Economía de la UBA, tengo una crítica constructiva para hacerle a la carrera. Lo veía también como un sector bastante masculino y no lo entendía, muchas veces con términos difíciles o alejados a la realidad. El dinero es poder y me daba cuenta que me interesaba entender y saber tomar esas decisiones así que me fui por el lado de las finanzas. Apenas terminé periodismo empecé a trabajar en El Cronista y apenas terminé la carrera de Economía hice la maestría en Finanzas.
– Tu familia viene del campo del corazón de la provincia de Buenos Aires. Un abuelo productor y padres que han nacido en el campo, nada que ver con las finanzas.
– Sí, mis papás nacieron en la mitad del campo, ni siquiera en un pueblo, porque mi viejo nació en Carlos María Naón, pero a dos kilómetros del pueblo y mi mamá también. Y mis abuelos toda la vida también vivieron en la mitad del campo. Tuve una crianza muy mixta aunque nací acá, de pasar veranos y muchísimos fines de semana en la casa de mis abuelos y hoy creo que termino corriendo en montaña porque tengo esa parte de necesidad de conexión con la naturaleza.
– ¿La conexión con el campo hoy cuál es, además de la historia de tus viejos y tu abuelo?
– Muchísimo. Mi viejo tiene gran parte de su actividad económica vinculada al campo y lo ayudo. Empecé también siendo periodista económica en El Cronista de agro, siempre tuve una vinculación.
– ¿Y las costumbres? ¿Sos de tomar mate?
– Las tengo tan arraigadas que ni siquiera me doy cuenta. Vivo tomando mate y siempre que puedo voy. Desde que falleció mi abuela me cuesta un poco volver a la casa de mis abuelos en el campo, pero vamos mucho con mi papá.
– Nunca hubo una duda, la vocación te tomó desde el principio. ¿No te asustó cursar las dos carreras a la vez?
“SIEMPRE ESTÁ BUENO TOMAR DECISIONES CON UN POCO DE MIEDO”
– Sí, me asustó. Dije, ¿estaré a la altura? Pero siempre fui curiosa y hablé con algunas personas que habían estudiado dos carreras a la vez y me dijeron: tranquila que vos podés. Siempre está bueno tomar decisiones con un poco de miedo.
– ¿Siempre con la vara muy alta? Empezaste muy chiquita en la tele, en un programa muy visto por la mañana.
– Sí, puede ser. La vara es muy alta.
– ¿Qué es lo que te da adrenalina? ¿Qué te da felicidad de todo lo que hacés?
– Este trabajo que te hace un poco adicto a la adrenalina, la improvisación. Desde los 21 empecé a estar al aire en la tele y a hacer cuatro horas de aire seguidas por día. Te empezás a enamorar de la improvisación. Al principio te da pánico, después es mucho más divertido y creo que eso se trasladó un poco a mi vida. A mí me gusta no planear qué voy a hacer el fin de semana, dejar una cuota de improvisación.
– ¿O sea que el aire de la tele te despertó la necesidad de adrenalina?
– Podríamos decir que sí, y también eso lo vuelco en el deporte.

– Otro de tus desafíos fue hacer el cruce de Los Andes corriendo. ¿Cómo tomaste la decisión de algo tan exigente?
- Sí o sí tengo que mencionar a mi entrenador, que es un corredor de montaña ultramaratonista, fue el que me mostró esta carrera y me motivó a hacerlo. Cuando me enteré que existía esa carrera no podía creer que había personas que lo hacían. Fui aprendiendo el proceso de mis compañeros del grupo de running. Cuando me anoté tenía muchísimo miedo, y fue de las mejores experiencias que hice en mi vida. Ya hice dos veces el cruce de los Andes y no sé si este año lo voy a volver a hacer.
– ¿Por qué fue una de las mejores experiencias de la vida?
– La conexión que lográs con la montaña, todo lo que te enseña la montaña, los chicos que somos.
– Te ubica.
– Te recontra ubica. Y pasan un montón de cosas en la preparación de una carrera de 100 kilómetros, una es que es imposible correr 100 kilómetros sin hacerlo en equipo. El compañerismo que hay en la montaña es una gran enseñanza para la vida. A las grandes metas, como cruzar un arco de 100 kilómetros, solo se juega en equipo.
– Grandes metas. Las dos carreras importantes simultáneamente, la decisión de meterse en la tele a improvisar y vivir esa adrenalina a los 21 en un equipo de gente mucho más grande, correr dos veces el cruce de los Andes. La búsqueda de adrenalina se hizo costumbre.
“UNO LO VE Y DICE: CLARAMENTE ESTA CHICA ES ADICTA A LA ADRENALINA.”
– Jajaja, hoy uno lo ve y dice claramente: esta chica es adicta a la adrenalina. Me voy dando cuenta, uno se va conociendo. Correr me di cuenta también a los años de haber empezado, funciona como un ordenador de vida. Era mucho más workaholic antes y cuando estudiaba las dos carreras también le dedicaba mucho de mi vida a la parte profesional. Correr llegó como un ordenador a mi vida porque empezó a motivarme a dormir mejor, a alimentarme bien, amplió muchísimo mi círculo social. Terminó siendo, sin darme cuenta, un ordenador en mi vida.
“YO SOY ASMÁTICA Y LOS NEUMONÓLOGOS ME DECÍAN: CORRER NO. CORRER, ¡SÍ! AYUDA MUCHO”
– ¿La idea de correr cómo nació?
– Yo soy asmática y siempre hice muchos deportes. Fui federada en hockey, crossfit, pero siempre me decían “correr, no” los neumonólogos tradicionales. Correr mejor no porque soy asmática. Podía hacer todos los deportes, pero no correr, y me quedó grabado. Fui practicando otros deportes. Después de la pandemia me di cuenta que me permitía correr de vacaciones solo tres o cuatro kilómetros. En un proceso de terapia donde me planteaba que no quería que mis vacaciones fueran tan diferentes a mi rutina, volví y busqué un entrenador. En las primeras corridas mi entrenador me preguntaba, ¿cuál es tu motivación? ¿Por qué estás haciendo esto? Me di cuenta que tantas veces me habían dicho “correr no” que me terminé demostrando no solo que correr sí, sino que hoy no tomo ningún remedio, no uso ningún puff, se fue por completo el asma, me mejoró muchísimo la capacidad respiratoria, también la frecuencia cardíaca. ¡Así que correr, sí! Si sos asmático te ayuda mucho.
– Te pusieron un límite y decidiste correrlo. Históricamente las mujeres no llegan a lugares importantes, a los puestos más altos de las empresas, por ejemplo. ¿Ahora, ha cambiado en algo?
– Creo que está mejorando mucho. Pero como vos decís todavía, si analizamos porcentajes de los CEOs en compañías de Wall Street o si ves cualquier foto del gabinete, todavía somos muy pocas las mujeres, sobre todo en puestos de decisión. Soy una afortunada porque tuve muchas mujeres que me inspiraron, nuestra generación tiene muchas mujeres, como vos en los medios de comunicación para todas las que estamos arrancando. Tuve muchas docentes también. Mi vieja me fortaleció mucho, ella no pudo ser independiente. Por ejemplo, decirme: Lara siempre tenés que tener independencia financiera. Creo que mi generación la tiene mucho más fácil que las de ustedes, pero todavía falta mucho.

– Lo que sí creció es el número de mujeres que estudia economía, pero cuando ves la foto de las empresas, las fotos de un gabinete, o de liderazgo en la administración pública, hay una o dos.
– Ese es el desafío actual, que lleguen. ¿Por qué no llegan a puestos de liderazgo si hace algunos años en las aulas de economía tenías el 30% de mujeres y hoy tenés casi paridad en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA?
“TENEMOS QUE SER MÁS MANDADAS LAS MUJERES. TENEMOS UN GRAN SÍNDROME DEL IMPOSTOR”
– ¿Qué es lo que te contestás? Porque hay explicaciones para eso.
– Hay muchísimas. El martes, en el programa de Infobae a la tarde hablábamos de la natalidad, de la diferencia todavía entre las licencias de maternidad y de paternidad, de cómo las mujeres cargamos con muchísimas más tareas de cuidado. El tema que más me interesa es cómo hacemos para resolverlo. Yo no estoy tan a favor de los cupos que es una de las soluciones que se plantean. Sí creo que tenemos que poner el foco en incentivar, en educar. También a veces tenemos que ser más mandadas las mujeres, eso nos cuesta. Tenemos un gran síndrome del impostor. Para hablar cinco minutos de un tema, ¿sabés lo que yo estudio? Lo mismo con la preparación de mis carreras. En los debates de la maestría de Finanzas notaba que nos animabamos menos a participar de esos debates. A mí me gusta mucho más la solución de educarnos y fortalecernos entre nosotras.
“SOY DEL TIPO DE PERSONA QUE SE PREPARA MUCHO, NO QUE TIENE FACILIDAD”
– ¿Vos creés que estudiás mucho más que lo que hay que estudiar porque sabés que sos mujer?
- No sé, nunca lo pensé, pero sí soy el tipo de personas que se prepara mucho y estudia mucho, no que tiene facilidad. Para un examen yo tenía que estudiar mucho, no era la primera en entender un tema. Soy de ese tipo, llego a las metas por constancia y por esfuerzo, no por facilidad.
– Es difícil creerte. Hablás muy fluidamente.
– Pero lo estudio mucho antes. No es fácil. Si ves mis primeras salidas con Antonio Laje y eran horribles, estaba super tensa. Era como una clase de la UBA y yo era profesora de macroeconomía. Son horas de vuelo, es practicarlo.
– ¿El síndrome del impostor todavía está?
– Yo creo que algo queda.
– ¿Cómo es?
– Es creer que no estás tan preparado para el lugar que estás ocupando. He ido ganando confianza, pero algo queda.
“LAS MUJERES TODAVÍA INVERTIMOS MENOS QUE LOS HOMBRES”
– ¿Las mujeres hablamos más de plata ahora que antes?
– Sí, recontra, hablamos más. No tanto como los hombres, creo que en cualquier charla de amigos puede puede salir algún comentario. Invertimos menos, hay una gran diferencia todavía en cuentas comitentes, que son las cuentas que te convierten en inversor o inversora, pero está mejorando. Manejar nuestro dinero en el banco, ahorrar y mover la plata en un fondo común money market, ves casi paridad entre mujeres y hombres. Pero crear una cuenta comitente que es la que te da acceso a muchísimos instrumentos de inversión, todavía hay una gran brecha entre las mujeres y los hombres.
“TODOS TENEMOS QUE TENER ACCESO A HERRAMIENTAS DE EDUCACIÓN FINANCIERA, DEBERÍA GARANTIZARLAS LA PRIMARIA O LA SECUNDARIA”
- El podcast parece ser lo que más te divierte. “Economía sin vueltas” y “Juntala”. Nombre espectacular, “Juntala”.
– Lo fundé porque la gente me pedía mucho que diera un curso de finanzas y para mí la educación financiera es algo esencial que todos deberíamos saber. Empecé a hacer contenido de esto en redes sociales porque creo que todos tenemos que tener acceso a ciertas herramientas, estaría buenísimo que las garantice la educación primaria o secundaria. Entonces dije: “no me parece bien cobrar por un curso, no me siento cómoda con eso. Voy a hacer un podcast, de a poco vamos a ir dando clases como si fuera un curso completamente libre”. Me han dicho: ¿sabés que cuando la gente paga por algo se compromete más a aprender? Pero que cada uno escuche “Juntala” con la responsabilidad que quiera.

– ¿Qué es lo que más quiere saber la gente?
– Lo que aparece todas las semanas es: dólar o plazo fijo. Les digo que está mal formulada la pregunta porque tenemos que aprender a distribuir, no es todo o nada. Una de las grandes leyes de finanzas es que hay que diversificar y distribuir también por objetivos. Me dicen: tengo X cantidad de dólares, ¿dónde los invierto? Depende para qué, no es lo mismo si necesitas cambiar el auto dentro de dos años que si es para tu jubilación. Y resolvemos muchos casos prácticos. Por ejemplo, cobré una indemnización, ¿qué hago? Damos herramientas para ese tipo de situaciones.
“DESDE HACE ALGUNOS MESES RECIBO MUCHAS CONSULTAS SOBRE DEUDAS, HAY UN GRAN NIVEL DE ENDEUDAMIENTO”
- Seguramente hay temas muy recurrentes.
– Sí. En Argentina todo el tiempo hay un tema entre la tasa de interés en pesos, hacer carry trade y qué va a pasar con el dólar. Desde hace algunos meses también recibo muchas consultas sobre deudas, hay un gran nivel de endeudamiento. Y se profundiza más en las billeteras digitales. En las fintechs los datos de morosidad son bastante mayores a los de los bancos, aunque en todos los agentes económicos está aumentando la morosidad.
– ¿Cuál puede ser la peor consecuencia de este aumento de la morosidad? ¿Es como una bomba de tiempo?
– Totalmente. Primero pone en riesgo el funcionamiento del sistema bancario. Es una de las grandes razones de por qué cuesta que baje tanto la tasa de interés de los créditos. Con una morosidad alta y una inflación que está acelerando, no está desacelerando, es muy difícil que baje la tasa de los préstamos. Todos sabemos que si no baja la tasa de los créditos, es muy difícil que crezca una economía, la parte productiva.

– En la Argentina ¿el que quiere tener plata o el que la tiene lícitamente sigue siendo un “garca”? Hay una mirada hacia el que gana plata, que no es buena, históricamente.
– Coincido con que hay una mirada en contra del empresario. El empresario es malo, creo que hay razones. Lamentablemente en Argentina hemos tenido muchos casos de gente que hizo plata de manera ilícita, por corrupción, entonces a veces terminamos mezclando todo. A mí me parece que está bueno el pensamiento de que se agrande la torta y ponernos contentos porque a alguien le va bien económicamente. Creo que hay que apuntar a eso, la única forma de mejorar y crecer como país es que se agrande la torta. Y después sí, tener discusiones más finas, cómo redistribuimos.
– ¿Cuáles son las consultas que te tienen harta?
– Me apasiona tanto lo que hago que nunca voy a estar cansada, en cada trabajo tenemos que lidiar con algo así. Lo que busco hacer es algo distinto, educativo y hacer independiente a la gente. Yo quiero que la gente no me necesite más. Por eso tengo un trabajo como economista, independientemente de los medios. El caso ideal sería que no me necesiten más para dar educación financiera en redes sociales.
- Vos trabajás para una consultora.
– Sí, por las tardes consultoría. El tema es cuando la gente quiere que le soluciones la vida. No es que me molesta, pero tenemos que aprender a hacernos cargo de nuestro dinero. Nadie va a cuidar nuestra plata mejor que nosotros. A veces me sorprende, “tengo tanta cantidad de dinero, decime en qué invertirlo”. Hay una vagancia, “resolveme”, yo intento lidiar contra eso. Para crecer financieramente y educarnos hay que tomar las riendas. Para alimentarte bien vas a tener que aprender de alimentación. Esto es lo mismo.
– Sos cada vez más conocida. ¿Qué tiene de malo la fama?
– Todo. Todo. Soy una piba simple, sencilla, me gusta ser buena en mi profesión, en mi laburo. Terminar, ponerme unas zapatillas y salir a correr. El fin de semana irme a la montaña, a las sierras a correr, con mis amigas, una vida tranquila. Me siento muy incómoda yendo a eventos, soy muy vergonzosa. Me cuesta mucho el networking, ese tipo de cosas. A una personalidad como la mía le jugaron muy a favor las redes sociales porque estoy en mi casa, tranquila, con un celular, entonces me siento muy segura para hacer contenido. Y la tele, quieras o no, es un ambiente cuidado. Ahora que hago streaming es mucho más difícil. ¿Viste que te sorprenden y tenés que opinar de muchísimos temas? La tele en un punto es ordenada.
– ¿Es incómoda la fama en que te paren por la calle o en cosas que digan de vos?
– No reniego. Cuando alguien se acerca a saludarme me encanta, soy súper agradecida. Es más, a veces me dice: me sorprendí, eras tan simpática. Y eso es con respeto. El tema de la fama es que creo que a veces te nubla. Por suerte tengo mi ordenador, correr, que me ordena.
“FUE TREMENDO VER QUE TODO LO QUE DECÍAN ERA FALSO”
– Dijiste muy claramente: de la fama nada me gusta. Los rumores por ejemplo, te vincularon con Juan Martín del Potro, ¿esa es la parte de la fama que no te gusta?
– Eso fue una gran enseñanza para mí. Primero fue tremendo ver que todo lo que decían era falso. La mayoría de la gente con la que nos cruzamos dice que no consume chimentos, pero como economista yo decía: si hay tanta oferta de estos contenidos es porque hay demanda del otro lado, aunque nadie se anime a decir que consume chimentos. Después hice otro análisis, intento todo el tiempo hacer contenido interesante, que cambie la vida del otro, que eduque, y veo tantas personas trabajando sin método… He escuchado cada cosa… Que tenía 24 años, imaginate dos carreras con 24 años, nadie preparando ningún tema y hablando sin saber. La verdad es que me pareció horrible todo lo que pasó.
“COMO ALGUIEN TIENE COMO MÉTODO DE TRABAJO MENTIRLE SISTEMÁTICAMENTE A SU AUDIENCIA?”
– ¿Te enoja?
– No me enoja porque hay cosas que dependen de uno y cosas que no, lo tengo muy claro. Yo me enfoco en lo que depende de mí. Me llamó la atención cuando una periodista de espectáculos en un momento agarró una historia donde estaba mi hermano, me pareció que ya pasó un montón de límites, me incomodó mucho. Yo estaba pasando las fiestas con mi familia. Ahí salí a responder, a hablar de esto, del método con el que trabajamos, porque le estaba mintiendo por completo a toda su audiencia. ¿Cómo hay gente que todos los días le miente a su audiencia? Para mí son quienes mandan, yo hablo una vez por semana en el consultorio de lo que ellos me piden, trabajo para ellos, armo informes de los temas que ellos me piden. ¿Cómo alguien tiene como método de trabajo mentirle sistemáticamente a su audiencia? Eso fue un aprendizaje. Me llamó la atención que cuando salí a aclarar, la mayoría de mis seguidores me decían “che, ¿qué pasó? No me enteré de nada”. Me di cuenta que muchos no consumen ya medios tradicionales y que por suerte tengo armada una audiencia súper sana a la que le interesa aprender que realmente no se había enterado de nada.
– ¿Hay un novio desde hace mucho?
– Estuve de novia, ahora estoy soltera. Una relación hermosa, fue la relación más importante de mi vida. ¿Viste que Angelina Jolie tiene tatuados a los hombres con los que estuvo? Creo que cada persona con la que uno comparte tanto tiempo de su vida le enseña y hasta forja quién sos. Y eso fue Lago en mi vida.
– ¿Cuál es tu costado más vulnerable, Lara?
– Muchísimos. Soy re sensible. Mi familia es muy importante, fíjate que salí a aclarar cuando agarraron una historia en la que aparecía mi hermano. Cuando me despedí del programa de Antonio, fue una de las veces que más vulnerable estuve.

– Porque cuando uno cuenta noticias está inevitablemente muy serio, y se puede interpretar como severo.
– Sí, creo que eso pasó bastante con mi perfil. Durante muchos años estuve muy estructurada, dando noticias de economía todos los días a la mañana, pero cuando salgo de ese rol tengo una parte súper vulnerable y creo que también simpática.
“AL QUE ESTÁ DEL OTRO LADO, SI VA A DEDICAR 5 MINUTOS A ESCUCHARME, LE TIENE QUE SERVIR, NO PUEDO JODER CON EL TIEMPO DEL OTRO”
– La gente entonces te va a empezar a conocer más ahora en el streaming.
– Yo soy una persona seria, no soy muy divertida. Hay algo de comodidad en ese lugar a la hora de informar, y de respeto al que está del otro lado, Intento concentrarme mucho. No sé si está bien, pero a mí me importa mucho la eficiencia del tiempo. Al que está del otro lado si va a dedicar cinco minutos a escucharme, le tiene que servir. No puedo joder con el tiempo del otro. Me concentro mucho para darle lo importante en un mundo de tanta sobreinformación.
– ¿Hasta dónde querés llegar?
– De chica creo que era más ambiciosa. Hoy me gustaría tener una linda familia, laburar de lo que me gusta, contribuir a la comunidad. Eso es lo que me motiva de la educación financiera. Estoy bien con eso, no sé si quiero grandes cosas, quizás sostenerlo a lo largo del tiempo es bastante grande. Si hacemos una metáfora entre correr una maratón y hacer una pasada creo que me enfoco más en formarme todo el tiempo, en que sea una maratón de educación financiera y seguir pudiendo educar y divulgar la economía de una manera constructiva y distinta.
– ¿Y la plata dónde va?
– Va a muchos lugares, no solo a uno, siempre hay que diversificar. A mí me gusta organizar la plata como un edificio. Todos los meses destino algo a mi jubilación, que sería la planta baja. Hay un segundo piso con objetivos a mediano plazo, puede ser comprarse un departamento por ejemplo, tener un auto no me interesa por ahora. Invierto mucho en educación y viajes, en eso gasto la plata y gasto bastante. Viajar me gusta y tomo bastantes cursos y clases. Mis amigas me cargan bastante por eso.

– Sé lo que significa para vos el corazón ganadero y agrícola de la provincia de Buenos Aires por tu familia, pero no puedo imaginarte en alpargatas en el campo.
– Hoy el campo cambió y tiene muchísima tecnología, pero eso es lo más lindo para mí, ahí está la felicidad. Ahora, quizás desde que falleció mi abuela no voy tanto al campo pero voy mucho a entrenar a Tandil, a Córdoba, a correr a las sierras y en esa simpleza encuentro mis momentos más felices. Ver un amanecer, un atardecer en la montaña, estar desconectada de internet por un fin de semana entero mientras corro el cruce de los Andes donde casi no tenés conexión. Ojo, también me gusta de lunes a viernes estar súper conectada, no me voy ni un extremo ni el otro. Es más, los contrastes hacen que valore mucho cada parte de mi semana, pero esa Lara creo que hoy vive en la corredora de montaña.





