Comedia del género “conocer a los suegros”. Un tipo de película que tiene tantos años como el cine y que siempre vuelve a aparecer porque es un tópico con muchas posibilidades, y la mayoría de los espectadores tiene una familia y la tensión de conocer a la familia política de su pareja. La familia de mi novia (2000) fue el gigantesco éxito que reavivó este tipo de largometrajes y de ahí en más se han ensayado distintas variables con mayor o menor eficacia.
Owen Browning (Adam DeVine) es un joven y algo pedante director de banco que está a punto de casarse con Parker McDermott (Nina Dobrev), la mujer de su vida. Contrario a lo que su novia le había dicho inicialmente, los padres de ella podrán asistir a la boda. Cuando finalmente llegan unos días antes del evento, el joven descubre que son mucho más excéntricos y descontracturados de lo que él pensaba, lo que pondrá todo de cabeza de un día para otro. Peor aún, el banco donde trabaja Owen es asaltado y él sospecha que los autores del robo son sus futuros suegros, Billy y Lilly McDermott (Pierce Brosnan y Ellen Barkin). En más de un sentido, peligra el futuro de la familia, ya que los ladrones son famosos criminales buscados por la ley.

Unos suegros de armas tomar no se preocupa por caer en lugares comunes porque son estos elementos justamente los que atraen a los espectadores. Es una clásica contradicción de las películas de género, por un lado convocar con cosas conocidas y por el otro intentar ofrecer algo nuevo. Este largometraje producido por Adam Sandler no intenta arriesgar demasiado, salvo por algunos chistes provocadores al estilo de los primeros del actor que aquí oficia como productor. Nada memorable, pero sacude un poco la pereza de las tramas que van a lo seguro.
Queda claro que el atractivo son los actores. DeVine es un cómico que no tiene estatus de estrella, pero que ha logrado hacerse un nombre en la comedia. Son Barkin y Brosnan los que ponen todo para que la película sea graciosa y divertida. Los padres de Owen, Neil y Margie, son interpretados por dos leyendas de la comedia, Richard Kind y Julie Hagerty. Y nada menos que Michael Rooker participa en el rol del agente Oldham, un sabueso que persigue a los McDermott hace años.

Muy despareja y con momentos demasiado rutinarios, Unos suegros de armas tomar (perdón por el título en castellano de The Out-Laws) consigue al mismo tiempo varias escenas buenas y una persecución que es lo mejor que tiene el film. Los actores están bien y hay momentos para reír, aunque siempre se pueda exigir un poco más, justamente por el talento de los involucrados.
La película se estrenó en Netflix y ya se encuentra entre lo más visto de la plataforma.
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