El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, abrió este lunes el 154° periodo de sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense. Luego del discurso de Javier Milei en el Congreso de la Nación, el mandatario provincial cuestionó el plan económico del Poder Ejecutivo nacional y defendió su gestión en materia de salud, seguridad y educación.
Con un mensaje en tono electoral, afirmó: “Pese a pasarla mal, muchos argentinos no visualizan hoy una alternativa que los entusiasme. La construcción de esa alternativa requiere de mucho más que decir ‘no a esta política, no a Milei’”.

“El origen de este industricidio, de la destrucción de puestos de trabajo, la caída de la clase media y de que la plata no alcance está en las decisiones políticas de Milei. En consecuencia, no estamos condenados a esta pesadilla. HAY OTRO CAMINO”, lanzó.
Además, todo se dio en el marco de un paro docente que impidió el inicio de clases en el distrito durante este lunes después de que rechazaran la última oferta de aumento salarial del 3% que presentó el Ejecutivo provincial. A pesar de esto, Roberto Baradel se hizo presente en el recinto para escuchar al mandatario.
Axel Kicillof cerró su mensaje en la Legislatura bonaerense con un llamado a la unidad frente a la crisis nacional. Remarcó que, pese al esfuerzo del Gobierno provincial por actuar como “escudo y red”, no hay soluciones locales para una crisis de alcance nacional. “No hay soluciones provinciales para una crisis nacional, ni tampoco una solución provincial para evitar el destino al que nos conduce este rumbo económico”, advirtió. Insistió en que “ninguna provincia se salva si el país se hunde” y que ningún sector prospera si la mayoría se empobrece.
Kicillof denunció el ataque al federalismo por parte del Gobierno nacional, que —según afirmó— recorta transferencias, paraliza obras públicas y centraliza decisiones fiscales. Señaló que el federalismo “no significa fragmentación, ni mucho menos ‘que cada uno se salva solo’”, sino una forma de construir unidad nacional respetando la dignidad de cada región.
El gobernador convocó a sumar fuerzas y evitar que cada provincia o sector quede “negociando migajas o administrando la caída”. Propuso trabajar por una Argentina que “no se arrodille, que no se entregue, que no se rinda y que no se divida”. Sostuvo que el desafío es “ofrecer una salida y demostrar que no hay que resignarse, que no estamos condenados a este modelo, que existe una alternativa mejor, una alternativa que debe ser productiva, federal y bien nacional”.
Al hacer referencia al discurso presidencial en el Congreso, Kicillof expresó que “al odio no le tenemos que responder con odio, ni al circo o el caos que nos proponen con más caos”. Consideró que el sufrimiento no es necesario para crecer y que la actual crisis “no es inevitable, no es una tragedia natural, no es un terremoto”, sino el resultado de “decisiones políticas de Milei”.
“Pese a pasarla mal, muchos argentinos no visualizan hoy una alternativa que los entusiasme. La construcción de esa alternativa requiere de mucho más que decir “no a esta política, no a Milei”“, sostuvo.
Cerró su intervención con un mensaje: “HAY OTRO CAMINO”. Enumeró que “hay otro camino para bajar la inflación sin destruir la industria y el trabajo, para integrarnos al mundo sin someternos, para que el esfuerzo vuelva a tener sentido, para que el Estado acompañe y para que el desarrollo llegue a todos los rincones de la patria”.
Concluyó que el futuro “le pertenece al pueblo argentino” y llamó a trabajar “sin descanso y con mucho amor a la patria”.
El mandatario resaltó que “todos los municipios importan” y que el objetivo es garantizar igualdad de oportunidades para evitar que pueblos, ciudades o regiones expulsen habitantes por falta de infraestructura o empleo. En el marco del Programa Estratégico de Mejora de Caminos Rurales, se intervinieron 5.500 kilómetros clave para el desarrollo productivo y la integración regional.
En materia hidráulica, el gobernador mencionó la continuidad del Plan Maestro Integral de la Cuenca del Salado, pese a la paralización de la Nación, así como obras en la cuenca del Río Luján, el Reconquista, el plan hídrico de La Plata y la obra integral del Canal Maldonado en Bahía Blanca. Señaló que el Gobierno nacional paralizó más de 1.000 obras y 16.000 viviendas en la provincia, mientras la gestión bonaerense avanza con infraestructura que genera empleo y desarrollo, como la autovía en la ruta provincial 11, la restauración del Teatro del Lago y la urbanización de barrios populares.

Kicillof destacó la expansión de la educación universitaria con el Programa Puentes, que permitió inaugurar 48 nuevos centros y llegar a 80 municipios con 344 carreras. Impulsó la agregación de valor en origen, apoyando frigoríficos municipales y el programa PUPAA que acompaña a más de mil emprendedores alimentarios.
En materia de descentralización, se construyeron 20 Casas de la Provincia acercando trámites y servicios a los distritos. Definió al equilibrio macroeconómico como la posibilidad de crecimiento para todas las regiones y reafirmó el compromiso con un desarrollo que no excluya ni concentre.
Kicillof anunció que desde marzo ARBA implementará el “Régimen Riesgo 0 – Saldos A Favor 0”, que permitirá reducir a cero las alícuotas en retenciones para contribuyentes cumplidores, y la presentación de un proyecto de ley para ordenar y proteger el trabajo en plataformas digitales, con un Plan Integral y un Registro Provincial que regule condiciones básicas, brinde protección y exija seguros obligatorios. Destacó que la modernización laboral no debe implicar pérdida de derechos.
En relación con la educación, el gobernador bonaerense sostuvo que transformar el sistema fue el eje de la gestión, poniendo el foco en la inversión y la integralidad de las acciones. Destacó la puesta en marcha del plan Escuelas a la Obra, con más de 8.500 reparaciones realizadas y la inauguración de 296 nuevos edificios escolares. Además, se reinauguraron 519 establecimientos y se finalizaron 1.348 aulas nuevas, alcanzando el equivalente a más de 1.000 edificios educativos nuevos.
Kicillof remarcó la extensión de la jornada escolar: actualmente 633.000 estudiantes tienen más horas de clase y el 70% de las primarias superan las 4 horas diarias, quintuplicando el alcance previo al programa e incrementando un 25% la carga horaria. Enumeró actualizaciones en los diseños curriculares del Nivel Inicial, la Educación Especial, de Adultos y Técnica, junto a políticas para mejorar la lectoescritura y el acompañamiento en el nivel secundario para reducir la deserción.
Por otra parte, el gobernador denunció el retiro del Estado nacional del financiamiento educativo: eliminación del Fondo de Incentivo Docente, del apoyo a la construcción de escuelas, la distribución de libros y tecnología, así como el desfinanciamiento de la educación técnica. Citó a Sarmiento para defender la educación como política de Estado y subrayó que la escuela pública forma parte del ADN nacional.
Por último, Kicillof mencionó el paro nacional docente realizado para reclamar contra el desfinanciamiento y la reforma laboral, señalando que en 16 provincias, incluida Buenos Aires, no comenzaron las clases. Aseguró que, mientras el Estado nacional despide trabajadores y empeora las condiciones, la provincia continuará sosteniendo la educación pública, gratuita y de calidad, considerándola “la base del derecho al futuro”.
Kicillof abordó el tema de la seguridad y lo calificó como “especialmente sensible” para la sociedad. Destacó que es un asunto “atravesado por el dolor y el miedo”, y criticó a quienes lo utilizan “para hacer marketing o buscar ventaja electoral”. Sostuvo que la respuesta ante el sufrimiento debe ser trabajar “con seriedad, no con morbo ni demagogia”.
El gobernador expuso que la estrategia provincial se apoya en “inversión, actualización tecnológica y formación”, y subrayó que “la seguridad es una función esencial del Estado”. Insistió en que “no se puede promover la destrucción del Estado y, al mismo tiempo, pretender garantizar protección”.
Entre los avances, el gobernador bonaerense destacó la “mayor renovación de equipamiento policial de la historia reciente” con la incorporación de 9.592 patrulleros y 2.491 motos, lo que permite recorrer el 75% de las calles cada cuatro horas. Se crearon la Fuerza Barrial de Aproximación (FBA), la Policía Rural y se fortalecieron la UTOI y el Grupo de Prevención Motorizado. La flota aérea se recuperó con 11 helicópteros en operación y el sistema penitenciario sumó 8.500 plazas nuevas.

En resultados, Kicillof informó una tasa del 96% en el esclarecimiento de homicidios y la reducción de los niveles de homicidios a los valores más bajos en 25 años, con menos de la mitad de homicidios dolosos que en 2014 y la menor cifra de homicidios en ocasión de robo de toda la serie. “Ninguna estadística compensa el dolor de una vida perdida”, advirtió.
Sobre el narcotráfico, señaló que es una competencia primaria del Gobierno nacional y reclamó mayor intervención, aunque destacó que los principales líderes narco están presos en la provincia. También resaltó la baja de la reincidencia en delitos graves como resultado de una política penitenciaria orientada a cortar trayectorias delictivas.
“A quienes promueven un Estado mínimo o desertor les recuerdo algo elemental: no hay seguridad posible sin fuerte inversión pública. Y pese a que el Gobierno nacional le quitó a los bonaerenses 750 mil millones de pesos que estaban destinados a la seguridad, seguimos sosteniendo esta política y reclamando lo que nos corresponde”, afirmó.
El gobernador advirtió que la seguridad “no se resuelve sólo con patrulleros”, sino que requiere desarrollo y cohesión social, ya que “un modelo económico que destruye el empleo, precariza los ingresos y profundiza las desigualdades no construye paz social”. Solicitó a la Legislatura la aprobación de una nueva ley para el personal policial y la modificación integral de la Ley de Seguridad Pública.
El gobernador dedicó un tramo de su discurso a los lineamientos de la gestión en salud y defendió la concepción del sistema sanitario como un derecho, no una mercancía. Al repasar la situación encontrada en 2019, señaló que el sistema estaba “devastado”, sin insumos básicos, con infraestructura abandonada y sin una red integrada. Frente a ese panorama, aseguró que se puso en marcha una transformación estructural basada en un Plan Quinquenal y la creación de la Red Bonaerense de Atención y Cuidados. Detalló la inversión en infraestructura, equipamiento y tecnología: se provincializaron 3 hospitales, se pusieron en marcha 4 de gestión mixta y se inauguraron dos hospitales nuevos. Además, se construyeron 202 Centros de Atención Primaria en 42 municipios y se integraron hospitales provinciales, municipales y centros de salud para facilitar la atención a los pacientes.

Kicillof indicó que se duplicó el equipamiento clave y destacó la creación de la historia clínica digital unificada y el portal MI salud digital, que permite turnos online y teleconsultas en toda la provincia. En salud mental, mencionó la ampliación de urgencias, internaciones, la creación de centros comunitarios y el fortalecimiento de equipos profesionales, así como la implementación de programas en escuelas.
El gobernador remarcó que la llegada del actual Poder Ejecutivo nacional implicó un cambio de escenario producto de “una ideología libertaria que no cree en la salud pública”. Sostuvo que el ajuste y la desregulación nacional provocaron menos financiamiento, reducción de transferencias y aumento de precios de medicamentos, con el cierre de casi 300 empresas privadas de salud. Según su exposición, esto generó más presión sobre el sistema público, peores indicadores sanitarios y un crecimiento en la mortalidad infantil y materna y en casos de sífilis, sarampión y hepatitis A.
Frente a este cuadro, Kicillof anunció la creación del Programa Medicamentos Bonaerenses, la ampliación del vademécum oncológico, el refuerzo de psicofármacos y tratamientos postrasplante, y el envío a la Legislatura de un proyecto de ley de Producción Pública de Medicamentos para reducir costos y garantizar el acceso. “La salud no puede depender exclusivamente del mercado. En realidad, depende de la decisión política de cuidar de nuestro pueblo”, afirmó, y concluyó: “Hoy en la Argentina se está aplicando un modelo económico que enferma”.
En un repasó de las etapas de su gestión al frente de la provincia de Buenos Aires, el mandatario describió el actual contexto de crisis. Recordó una primera etapa, iniciada en 2019, enfocada en “reconstruir capacidades del Estado provincial, poner en marcha un plan de desarrollo y transformar áreas clave como salud, educación, seguridad, obra pública y producción”. Con la llegada del actual Gobierno nacional, explicó, se abrió una segunda etapa en la que la Provincia debió “convertirse en escudo y red, para proteger a nuestro pueblo frente a un Estado nacional desertor y a un modelo económico desastroso”.
El mandatario señaló como principal condicionante de esta etapa la “asfixia financiera” que, según sus palabras, impone la Nación. Detalló que a los bonaerenses “les quitaron recursos que nos corresponden por ley: nos retuvieron y recortaron fondos destinados a jubilaciones, seguridad, el incentivo docente y obras públicas”, por un total de 15 millones de millones de pesos, equivalentes a un tercio del presupuesto provincial de este año. Afirmó que “solo ese recorte representa una porción enorme de lo que el Gobierno nacional exhibe como su falso superávit” y calificó a la administración central como “un Gobierno desertor y amigo de lo ajeno”. Invitó a la Legislatura a reclamar “con firmeza, lo que le deben a la Provincia y a los bonaerenses”.
Pese al ajuste, Kicillof destacó que la Provincia “no se detuvo”. Atribuyó la continuidad de políticas y obras a la “administración responsable” y a la “planificación y sensibilidad” en el manejo de los recursos, aunque reconoció que la crisis y la pérdida de fondos son cada vez más profundas. Remarcó que “gobernar en este contexto no es lo mismo que gobernar en otros tiempos”, ya que “no estamos atravesando una etapa de normalidad institucional y económica, sino un momento de crisis profunda que condiciona cada decisión, cada política y cada resultado”.
Antes de detallar los resultados de gestión, agradeció “el compromiso de todo el gabinete provincial y de los 135 intendentes e intendentas”, con quienes aseguró que se trabaja “todos los días codo a codo para sostener escuelas, hospitales, seguridad, producción y obra pública en cada rincón del territorio”. Subrayó que los resultados “son el fruto de un trabajo colectivo y de la pasión que compartimos por nuestra provincia”.
Kicillof criticó el plan económico impulsado por el Gobierno nacional y afirmó que resulta “anacrónico” y “a contramano del contexto internacional”. Planteó que, mientras el mundo atraviesa transformaciones geopolíticas profundas y turbulencias de todo tipo, los países “fortalecen sus capacidades y defienden sus recursos”. Destacó que, en ese escenario, naciones como algunos países europeos, México, Brasil e incluso Estados Unidos, “protegen lo propio, disputan cadenas de valor, invierten, incluyen y planifican”.
“Quiero avisar que la mano invisible del mercado no va a defender nuestra producción nacional en el medio de estas guerras comerciales internacionales, la mano invisible no va a construir los miles de kilómetros de autopistas y vías de tren que requiere nuestro país para desarrollarse, la mano invisible del mercado no va a generar puestos de trabajo mientras las transformaciones tecnológicas los amenazan. La mano invisible del mercado no existe, es un verso”, lanzó Kicillof.
En contraste, el gobernador bonaerense describió que la Argentina “queda más expuesta a un mundo plagado de guerras comerciales” y que, mientras otros países refuerzan el proteccionismo, en el país “el Gobierno provoca y festeja el cierre de empresas y desmantela cualquier tipo de protección”. Apuntó también contra el ministro de Economía, al recordar que “con orgullo nos cuenta que él nunca compró ropa argentina y que, por lo tanto, hay que cerrar la industria textil completa”. En esa línea, Kicillof remarcó que si la ropa argentina es cara, corresponde al ministro “utilizar los instrumentos que tiene para lograr una industria más competitiva y que se pueda acceder a mejores precios sin destruir el trabajo y la producción nacional”. Sostuvo que “lo que no puede hacer un ministro de Economía es trabajar contra su propio país”.
A modo de ejemplo, preguntó: “¿Se imaginan a Trump promocionando autos o ropa hechos en China que seguramente son más baratos?”. Contrastó esa situación asegurando que, en la Argentina, “tenemos un gobierno que desprecia y funde lo nuestro para favorecer lo de afuera”.
En el cierre de este segmento, Kicillof se refirió al reciente traslado del sable corvo de San Martín y lo vinculó con la idea de soberanía. Subrayó que “soberanía no es levantar un símbolo para TikTok”, sino “defender la industria nacional, defender nuestros recursos y cuidar el trabajo argentino”. Para el mandatario, “soberanía significa no arrodillarse frente a intereses extranjeros”.
Axel Kicillof analizó el origen de la crisis económica actual y apuntó directamente al programa económico del Gobierno nacional. Sostuvo que las diferencias aparecen “cuando se intenta identificar las causas de esta crisis” y, en ese sentido, atribuyó la situación centralmente a las políticas aplicadas desde la Casa Rosada. Explicó que, a pesar de lo que se proclama, “no es un plan basado en la libertad de mercado”, ya que el Gobierno “fija y controla estrictamente” precios clave como el tipo de cambio, salarios, jubilaciones, tasas de interés y tarifas.

El gobernador señaló que el dólar se mantiene “artificialmente bajo”, lo que, según su visión, favorece a la especulación financiera y perjudica a la producción nacional. Para sostener ese tipo de cambio, remarcó, se recurrió a más deuda con el FMI, fondos extranjeros, blanqueos y un “rescate inédito de Trump”. A esto sumó la apertura indiscriminada de importaciones, lo que, combinado con el dólar barato, genera un escenario “devastador para la industria nacional”.
Kicillof describió que los salarios y las jubilaciones también se utilizan como anclas inflacionarias, lo que produce ingresos que no alcanzan a la inflación y una caída del consumo. Criticó la política de tasas de interés altas, afirmando que así “se alimenta la bicicleta financiera” y se otorgan ganancias en dólares inéditas a los especuladores. Según citó, quien aprovechó esas tasas pudo obtener hasta 88% de rendimiento en dólares, cuando en Estados Unidos las mejores tasas anuales no superan el 10%.
“La única estabilidad que produce bajar la inflación a costa de los ingresos es la paz de los cementerios”, señaló.
El ajuste fiscal, para el mandatario, se aplicó sobre “jubilaciones, obra pública, programas sociales, universidades y transferencias a provincias”, y no sobre privilegios de la política. El esquema, resumió, implica “dólar barato que desalienta la producción, importaciones que desplazan trabajo argentino, salarios reprimidos que hunden el consumo, tasas altas que premian la especulación y un ajuste fiscal que quita derechos y paraliza la inversión pública”.
Señaló que este modelo beneficia a la renta financiera y a algunos grandes exportadores, pero “debilita a la industria, a las pymes, al trabajo y a la clase media”. Sostuvo que la desintegración industrial también impacta en el tejido social, ya que “cada fábrica, fabrica un país”.
Sobre el final de este tramo, Kicillof criticó la actitud del Gobierno nacional que, según él, induce a los afectados a sentir culpa por la crisis. “No sos vos, es el rumbo económico, es la recesión, es la caída del consumo, es la apertura importadora y el tarifazo”, afirmó en un mensaje dirigido a empresarios, trabajadores y jóvenes. Cerró la intervención con una consigna: “ARGENTINA, NO SOS VOS. ¡ES MILEI!”.
El gobernador bonaerense trazó un diagnóstico sobre el impacto de la crisis en los sectores productivos y laborales. Según detalló, “casi todos los sectores productivos se desplomaron: la industria cayó un 10%, la construcción un 26% y el comercio un 6%”. En la última temporada, un millón menos de turistas viajaron a destinos de la provincia de Buenos Aires y el consumo descendió un 35%.
“El panorama es alarmante: se están destruyendo empresas en todas las ramas, en todas las provincias y de todos los tamaños. Desde que asumió Milei, escuchen, cerraron cerca de 30 empresas por día”, afirmó el mandatario.
En materia de empleo, Kicillof afirmó que “cada cuatro minutos se pierde un puesto de trabajo registrado”. El saldo desde la asunción de Milei arroja 299.600 trabajadores registrados menos y cerca de 200.000 personas que pasaron a la informalidad. Se acentuó la subocupación y la precariedad laboral.

“La macro está mal y la micro está horrible”, resumió el mandatario. Sostuvo que “el crecimiento del que hablan es en realidad el crecimiento de la desigualdad y de las riquezas de una pequeña minoría, más extranjera que argentina, que festeja ganancias extraordinarias mientras la enorme mayoría de los argentinos la está pasando cada vez peor”.
Kicillof cuestionó las teorías económicas oficiales preguntando: “¿Qué clase de equilibrio tiene una sociedad cada vez más desigual y precarizada? ¿Qué estabilidad tiene una familia amenazada por el despido, donde la plata no alcanza y las deudas crecen?”.
En su análisis, destacó que el gobierno nacional “aspira a destruir el Estado, a destruir la industria nacional y a imponer lo que llaman el ‘modelo de Perú y Paraguay’”. Rechazó ese horizonte y advirtió que implica “terminar de destruir a nuestra clase media, el sistema de salud pública, el sistema universitario argentino y una tradición cultural y educativa construida durante generaciones”.
Kicillof cerró la idea advirtiendo que, de continuar este rumbo, “Argentina corre peligro de perder sus rasgos productivos y culturales más destacados como país y como sociedad”. Remarcó que el debate trasciende lo coyuntural y se trata de “una disputa por el tipo de país que aspiramos a ser”.
El gobernador abordó la situación económica actual y describió el contexto que atraviesa la gestión provincial. “A esta altura, ya no hay lugar para fantasías ni voluntarismos”, expresó, y agregó que hasta “los economistas y comunicadores más admirados por la derecha caracterizan a este momento en términos de estanflación, la peor de las combinaciones: recesión e inflación”. Con nombres propios, mencionó a Paolo Rocca, Cavallo, Mirta Legrand y Melconian, quienes “le están señalando al presidente lo evidente: LA ARGENTINA NO VA BIEN”..

El gobernador repasó los resultados de la gestión nacional y aseguró que tras más de dos años de gobierno “no se cumplió ninguno de los pronósticos del presidente: no se produjo una recuperación rápida, en V corta, ni de ninguna clase”. En contraste, describió un escenario de “trabajadores despedidos o fuertemente endeudados”, “empresarios quebrados o al borde del cierre”, “jubilados pauperizados”, así como estudiantes, docentes, artistas y científicos “sin un mango”.
Al profundizar sobre la magnitud de la crisis, Kicillof citó indicadores concretos: “las ventas en minoristas y en supermercados están 10 puntos por debajo, mientras que en mayoristas cayeron un 20%”. El consumo de “leche, carne vacuna, frutas y verduras y hasta yerba mate” marcó mínimos históricos.
A esto sumó el aumento del endeudamiento familiar. “En el último año se triplicó la morosidad”, indicó, detallando que “un 9,3% del total de los créditos no se pagan, el número más alto en décadas”. En créditos personales, la cifra asciende al 12%. Por fuera del sistema bancario —supermercados, billeteras y financieras— el nivel de mora llega al 24,6%. Además, la porción del ingreso familiar destinada al pago de cuotas subió del 7% al 18%.



