

Los movimientos sociales, la CGT organizaciones piqueteras, sindicatos de base, y las dos CTA, junto con otros sectores, como jubilados, y gremios docentes, preparan una gran movilización, que prometen será “multitudinaria” para este miércoles 11 de febrero frente al Congreso de la Nación, en rechazo al tratamiento parlamentario de la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei.
Desde la cartera de Seguridad anticiparon a Infobae que se “aplicará el protocolo antipiquetes como lo hacemos en cada marcha, corte y manifestación” con el con el objetivo de garantizar la circulación y evitar incidentes. Se instalará un vallado en las inmediaciones del Congreso y en Plaza de Mayo.
La protesta coincide con el inicio del debate legislativo del proyecto en la Cámara Alta y anticipa la transformación del Congreso en el epicentro de un conflicto político y social de alta tensión, con miles de manifestantes en las calles y un fuerte despliegue de seguridad anunciado por el Gobierno nacional.
La presencia de columnas piqueteras trotskistas, y partidos y movimientos de izquierda como el Polo Obrero, el Partido Obrero, el MST, el PTS, el MAS, el Bloque Nacional Piquetero, Territorios en Lucha y el FOL, entre otros, puso en alerta a la Casa Rosada ya que las últimas concentraciones terminaron en incidentes, algunos de gravedad.

Ante la magnitud de la convocatoria, el Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, además del vallado preventivo en zonas críticas desplegará “un operativo de seguridad especial” que incluirá la participación de fuerzas federales y la coordinación con la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.
El dispositivo contempla controles en los accesos, cortes y desvíos de tránsito y un esquema preventivo para evitar incidentes durante la movilización, con el objetivo de garantizar el funcionamiento del Congreso durante el debate parlamentario sobre la reforma laboral.
El epicentro de la movilización será la Plaza Congreso, aunque se prevé que las columnas comiencen a concentrarse desde el mediodía en distintos puntos del centro porteño. Entre ellos el Obelisco. La Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), cuyo secretario general es Alejandro Gramajo, convocó a movilizar desde las 14.30. En un comunicado, la organización expresó: “Este miércoles movilizamos en todo el país contra esta reforma laboral que recorta derechos a los trabajadores. Por derechos y dignidad para los trabajadores y trabajadoras de la economía popular. Sin poder popular no hay justicia social”. Las organizaciones anticiparon, además, movilizaciones en distintas provincias en rechazo a la iniciativa oficial.
La Confederación General del Trabajo (CGT) anunció una movilización nacional, sin paro general, para ese día, tras una reunión de su Consejo Directivo en la que quedaron expuestas diferencias internas respecto de la estrategia frente a la reforma laboral.

Mientras algunos gremios impulsaban un paro general, otros sectores plantearon la necesidad de una manifestación masiva sin huelga total. Finalmente, la conducción cegetista resolvió avanzar con la marcha y descartar el paro general, aunque habilitó a los sindicatos más duros a tomar medidas de fuerza por actividad.
La movilización de la CGT comenzará formalmente a las 15 horas, aunque las principales columnas gremiales se concentrarán desde el mediodía en las inmediaciones del Congreso y frente a la sede de los sindicatos que participan. El acto central esta previsto para las conco de la tarde.

Jorge Sola, secretario general del sindicato de Seguros e integrante del Triunvirato de la CGT, junto a Cristian Jerónimoy Octavio Arguello se manifestó de manera contundente contra proyecto oficial: “Nuestro rechazo es total y absoluto. Es una pretendida modernización con sesgo ideológico que cercena derechos individuales y colectivos de los trabajadores y transfiere riqueza del sector trabajador al sector empleador”.
En el marco de la jornada de protesta, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) confirmó un paro desde las 11 de la mañana y la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) ratificó una huelga general. Otros gremios, como Bancarios, Camioneros y Canillitas, aún no definieron si suspenderán actividades.

En paralelo, el oficialismo necesita sumar apoyos de fuerzas aliadas para avanzar con la reforma laboral, que propone cambios en indemnizaciones, jornada laboral y régimen de vacaciones.
Los gremios docentes universitarios confirmaron su participación en la movilización y no descartan nuevas medidas de fuerza en marzo. “La situación de la docencia universitaria ya es insostenible. En ese marco, la CONADU resolvió la necesidad de impulsar un plan de lucha de paros y movilización”, afirmó Clara Chevalier, secretaria general de la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU). Entre los reclamos centrales figuran el llamado urgente a paritarias docentes, el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario (Ley 27.795) y la recomposición salarial de docentes y no docentes.
La Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) convocó a un paro docente para este miércoles 11 de febrero “en repudio al ajuste en educación y en reclamo de la devolución del FONID”, y confirmó su adhesión a la marcha. También participarán agrupaciones de jubilados, movimientos piqueteros independientes y el Plenario del Sindicalismo Combativo, que reclamaron un paro nacional y un plan de lucha para frenar la reforma laboral. La dirigente jubilada Nora Biaggio, del Plenario de Trabajadores Jubilados, declaró: “Este plenario es el que le enseña a luchar a la CGT”.
Desde la organización Libres del Sur, Silvia Saravia, una de sus principales referentes, le dijo a Infobae: “Milei nos miente en la cara. Con la Ley Bases ya elimino las multas a los que contratan en negro y extendió el periodo de prueba. El resultado fue mas trabajo informal, mas desempleo, y mas rotación laboral. Nos jodieron a todos los trabajadores. Milei quiere destruir la industria nacional, y generar mano de obra barata y descartable para que las empresas de sus amigos vengan a llevarse regalados nuestros recursos naturales". Y agrgó: “Argentina necesita que se proteja la industria nacional, como hacen los países serios que Milei tanto nombra. No hay ningún punto de la reforma laboral que beneficie a los trabajadores y principalmente a las pymes. Eso es lo que venimos denunciando”.
La marcha del miércoles 11 de febrero se perfila como una jornada clave para el futuro de la reforma laboral y para la relación entre el Gobierno y el movimiento sindical y social. Mientras el oficialismo busca avanzar con uno de los ejes centrales de su programa de reformas, los convocantes anticipan una movilización multitudinaria que podría marcar el inicio de un plan de lucha sostenido si el proyecto continúa su tratamiento parlamentario.
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