
¿Qué elementos de corte tiene una dosis de cocaína, un “papelito” vendido en el conurbano?
¿Qué concentración de droga se detectó en la cocaína secuestrada en los allanamientos del Barrio Puerta 8 y que habría matado a 24 personas?
¿Cuál es el valor del kilo de clorhidrato de cocaína en la frontera norte y cuál es el precio una vez que llega a Buenos Aires?
¿Por cuántas manos pasa la cocaína que se comercializa en las calles del conurbano y quienes la ‘estiran’?
Estas son alguna de las preguntas que se realizaron los investigadores que siguen los rastros de la cocaína adulterada en el partido de Tres de Febrero que mató a 24 personas e intoxicó a otras 80.
Para responder esos y otros interrogantes, las muestras secuestradas a los narcos detenidos se enviaron a peritar a varios laboratorios especializados, entre ellos, los que dependen de la Dirección Química Legal de la Superintendencia de Policía Científica de la Provincia de Buenos Aires.

Los resultados que de manera exclusiva publica Infobae son reveladores. Fueron incorporados a la causa que instruía la Unidad Funcional N°16 del Departamento Judicial San Martin a cargo del fiscal Raúl German Martínez. El viernes ese expediente, que tiene a seis detenidos por el delito de presunto “homicidio agravado”, pasó a la Justicia federal. La decisión la tomó el juez de Garantías de San Martín Mariano Grammático, quien declinó competencia.
El Ministerio Público Fiscal bonaerense informó que uno de los elementos de corte hallado era carfentanilo, un opioide sintético treinta veces más potente que el fentanilo y que se utiliza como sedante para elefantes y rinocerontes. También lo hizo el laboratorio especializado que depende del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. En este caso, el carfentanilo fue detectado en 12 de las 20 muestras analizadas.
El viernes pasado, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) también identificó al opioide en los envoltorios que se derivaron a la Unidad de Microanálisis y Métodos Físicos Aplicados a la Química Orgánica de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Según el informe oficial, el carfentanilo no se fabrica ni se utiliza en el país y es la sustancia más dañina que se detectó como elemento de corte.

Mientras jueces, fiscales y policías intentar dilucidar por qué razón esa droga mortal fue utilizada para “estirar” la cocaína, en las dosis secuestradas en los allanamientos que se realizaron en varios distritos del conurbano, se puede concluir que los “papelitos” vendidos a los consumidores tenían de todo menos cocaína.
De las 20 muestras enviadas a analizar y cuya numeración va de IA1 a IIC7; en 11 envoltorios, la pureza de la droga oscilaba entre el 15,82 al 26,83%.
En tres dosis, la pureza era de 46,33; 49,79 y 44,89%. En las restantes seis sobres trasparentes la concentración de cocaína variaba entre el 50,17 y el 56,87%.
Los análisis a los que accedió este medio permiten establecer qué sustancias utilizaron las bandas narcos del conurbano para “cortar” los cristales de clorhidrato de cocaína que suele ingresar por la frontera boliviana o paraguaya con una pureza del 80 al 93%.

Los estudios realizados con a través de Cromatografía en Fase Gaseosa, utilizando un Detector de ionización de Llama (FID), y un detector selectivo de masas, se estableció que el mayor porcentaje de elemento de corte fue “lactosa”, es decir leche en polvo.
Otras de las sustancias halladas fueron: “azúcares reductores”, el que se utiliza para endulzar; “cloruros”, el más común es el cloruro de sodio, es decir sal de mesa o sal gruesa industrial triturada.

Solo en una muestra de las veinte estudiadas se encontraron “sulfatos” como elemento de corte. Si bien en el protocolo elevado a la Justicia no se aclara, Infobae pudo saber que el más utilizado es el sulfato de sodio. En la industria se lo emplea en pequeñas proporciones para la fabricación de vidrio. Como sulfatos también se suele aislar sulfato de estricnina, un pesticidas y plaguicidas muy tóxico.
En la foja 11 del estudio químico elevado a la UFI 16 se asegura que “el carfentanilo no se cuantifica por falta de patrón”, es decir que se detectó la presencia del opioide sintético, cuya fórmula es C24H30N2O3, pero no se pudo dosar el porcentaje en el que estaba presente.
El informe elevado a la Justicia aclara, entre otros aspectos que: “El carfentanilo es un opioide sintético análogo del fentanilo. Es un agonista del receptor opioide con una potencia 10.000 veces mayor a la morfina y 30 veces mayor al fentanilo”. También le recuerda al fiscal que: “Actualmente su uso se limita a animales o, en dosis pequeñas, para investigación, pero su uso como droga ilícita ha ido en aumento en el mundo en los últimos años” y refiere que “poco es lo que se conoce respecto a su farmacocinética y farmacodinamia en seres humanos, siendo estas extrapoladas de estudios en animales”.
Los químicos también explicaron que el carfentanilo “es un analgésico y sedante potente, con un índice terapéutico grande, pero dosis letales pequeñas”. Estas definiciones fueron volcadas en la foja número 13 del trabajo científico.

Otros elementos de “corte”
Infobae accedió también a análisis de laboratorio realizados en el marco de otras causas judiciales. Allí se detectaron otros productos que los narcos usan para “estirar” la droga (ver infografía). Las sustancias más comunes detectadas fueron, por ejemplo, la efedrina, un broncodilatador que produce depresión, delirio, alucinaciones mixtas, euforia, taquicardia, dificultades respiratorias y, entre otros efectos -que se potencia con la cocaína- vértigo, confusión y somnolencia.
Lidocaína. Es un anestésico local muy difundido, por ejemplo, para dolor de muelas. En dosis altas puede generar bradicardia, vértigo, y hasta pérdida de conocimiento.
Estricnina. Es un pesticida. Produce una gran estimulación de todo el sistema nervioso central, agitación, dificultadas para respirar, convulsiones y puede llevar a un fallo respiratorio y muerte cerebral. Se lo llego a utilizar como veneno para ratas. En hospitales bonaerenses se registraron fallecimientos por droga “estirada” con este pesticida.
Talco. En vez de leche en polvo, en varias muestras los laboratorios detectaron la presencia de talco como elemento de corte. Compuesto por minerales, puede producir diarrea, hipotensión y hasta dificultades respiratorias, entre otras dolencias.
También se detectó la presencia de cafeína, edulcorante, paracetamol, ácido acetilsalicílico (aspirina) y carbonato de magnesio, entre otras sustancias.

¿Por qué razón los narcos “cortan”, “estiran” la cocaína añadiéndole venenos de todo tipo, leche en polvo, o vidrio?
La respuesta es unívoca por parte de un jefe policial y un fiscal federal consultados en esta nota: “Para ganar más dinero, para incrementar sus ganancias”.
Ambos, con palabras parecidas, dicen desconocer la razón por la que no hay más muertes diarias entre los consumidores que suelen adquirir las dosis en estrechos y oscuros pasillos de barrios populares, en kioscos de drogas, en las calles y esquinas.
Cocaína, de la frontera al conurbano
La cocaína que ingresa al país, por ejemplo, desde Bolivia o Colombia, no está “cortada” con talco, veneno para ratas, u opioides. Los embarques de clorhidrato de cocaína que suele secuestrar Gendarmería o Prefectura Nacional, tienen una pureza del 80 al 93%.
Según las fuerzas de seguridad federal consultadas por este medio el kilo de cocaína que es contrabandeada desde Bolivia tiene un valor de 5.000 dólares el kilo, pero puesta en Buenos Aires el importe mínimo se multiplica por tres, 15.000 dólares.
Las cientos de toneladas que al año sortean la vigilancia y llegan a destino (aproximadamente el 70% de los embarques) pasan por varias manos antes de ser vendida al pequeño consumidor. Los expedientes judiciales consultados revelan que, en línea general, el primer eslabón, es decir el que recibe en Buenos Aires parte de la droga traficada, triplica la inversión porque trasforma en tres kilos cada uno de los mil gramos adquiridos a la banda narco que corrió el riesgo de “rodar” la mercancía ilegal a través de rutas y ciudades. Por los riesgos que se corren el precio también se eleva de los 5.000 dólares a los 15.000 billetes verdes.
El pasa mano de la droga seguirá su camino hasta llegar al extremo de bajar su pureza a menos del 20%. Esto se consigue, con más y más “corte de droga”.

Es en esta carrera alocada por “estirar” al máximo las ganancias, que los eslabones más bajos de la cadena narco le incorporan al “polvo blanco” que ya fue cortado varias veces, lo que tienen a mano, o lo que consiguen más barato. Desde vidrio molido, veneno para ratas, a opiáceos sintéticos como el fentanilo que es altamente adictivo.
No es el caso del carfentanilo. Un producto oneroso, que no se elabora en la Argentina y que requiere permisos especiales para importarlo. Su existencia es excepcional. También su uso como elemento de corte.
El “peso” de la cocaína
Las pericias realizadas en los laboratorios de la Dirección Química Legal de la Superintendencia de Policía Científica de la Provincia de Buenos Aires revelan otros datos que demuestran la peligrosidad de la cocaína que los adictos adquieren en las calles del conurbano.
El peso de las muestras recibidas para ser analizadas, no superaban los 0,15 gramos y de cocaína pura, no se superaron los 0,07 gramos por envoltorio. En una de ellas, la identificada como IA9, el peso de clorhidrato de cocaína fue de 0,01 gramo. Es decir, prácticamente nada. La mayor parte del producto eran elementos de corte.
Según pudo reconstruir este medio, a través de los investigadores que participaron de los allanamientos y la detención de los seis imputados, entre ellos Joaquín “El Paisa” Aquino; cada dosis, papelito o bolsita de droga era vendida “entre 200 y 500 pesos”. La variación dependía de la concentración de cocaína que había en el envoltorio.

Uno de los más experimentados comisarios que forma parte de la compleja pesquisa le explicó a este medio la ruta de la cocaína que se “tranzó” en la villa Puerta 8 de la siguiente manera: “El kilo de cocaína pura en la frontera norte, por ejemplo, en Misiones, tiene un valor de 5.000 dólares. La banda que les vendía esta basura a los que se dedican al narcomenudeo ofrecían el kilo a 700 dólares. ¿Se entiende por qué la cortan con tantas porquerías, como pesticidas o en el mejor de los casos talco o tiza?” pregunta el investigador.
Los sobres con las muestras ingresaron el 8 de febrero por la noche a los laboratorios de la Superintendencia de Policía Científica. Para realizar los estudios se utilizó un equipo multidisciplinario de profesionales bioquímicos, ingenieros, médicos y farmacéuticos, entre otras especialidades. Las mezclas fueron analizadas bajo la técnica de cromatografía gaseosa y se las sometió al estudio de microscopia electrónica de barrido y espectrofotometría infrarroja y de masas.

En las conclusiones, los profesionales le informaron al fiscal que las 20 muestras analizadas “dieron positivo a cocaína” y que “se encuentra la presencia de trazas de carfentanilo en las muestreas identificadas como: “IA2, IA3, IA4, IA5, IA6, IA7, IA8, IIB3, IIC2, IIC3, IIC6 y IIC7″.
El dato es de extrema importancia ya que vincularía de manera directa a los poseedores de esos envoltorios con la droga vendida a las víctimas.
En el informe también se deja constancia “que la sustancia recibida es muy heterogénea, presentando fracciones de sustancia en polvo blanca, junto a sustancia de coloración rosada, incluso dentro de un mismo lote, lo que puede observarse en la variabilidad de resultados de pureza de cocaína determinados”. También hacen hincapié en que el principal elemento de corte “en todos los envoltorios analizados es lactosa”. Es decir, leche en polvo.
Una razón más que lleva a la certeza de que la sustancia que llevó a la muerte a 24 personas e intoxico a otras 80, fue el carfentanilo, tal como anticipó Infobae.
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