A 19 años del “que se vayan todos”, un lema surgido espontáneamente en medio de los piquetes y cacerolazos que caracterizaron a la crisis del 2001, muy poco cambió. La consigna, que exigía la renuncia masiva de los gobernantes para dar lugar a una nueva generación de políticos, sólo fue acatada por algunos pocos que decidieron “jubilarse” de la actividad política.
Por la seducción y el magnetismo que ofrece el ejercicio del poder, apenas un puñado de dirigentes optaron abandonar las batallas sociales para convertirse en personas comunes y volver a sus antiguas profesiones.
Pero también están los otros que debieron bajarse por fuerza mayor (se les cumplió el mandato o sufrieron un revés en las urnas) o simplemente porque quisieron dar un paso al costado, cansados de tanta responsabilidad. Lo concreto es que la mayoría sigue estando relacionado con la política, ya sea brindando asesoramiento o trabajando para la unidad de los partidos. Para averiguar cómo les resultó la experiencia de “barajar y dar de nuevo”, Infobae habló con varios de ellos.
LOS PROTAGONISTAS
“El año que viene no estaré más en política”, anunció Lilita Carrió a fines de octubre de 2019 cuando todavía le quedaban dos años de mandato como diputada nacional por la Coalición Cívica. Si bien su salida del Congreso se hará efectiva el 1° de marzo, lo que muchos dudan es que se aleje definitivamente de la actividad porque no es la primera que toma una decisión de ese estilo. Ya lo había hecho en 2007, cuando perdió contra Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones presidenciales y dijo que se retiraba para irse “al mar”. Pero siempre encontró un motivo para seguir. ¿Será definitivo esta vez?
Carrió fue diputada en forma ininterrumpida entre 1995 y 2003. Estuvo dos años sin cargo y regresó al Congreso en el 2005. Desde aquel entonces, siempre ocupó una banca por distintos distritos y partidos, pero por cuestiones personales decidió ponerle fecha de vencimiento a su carrera política.
“Me voy (antes) porque tengo compromisos familiares con mis hijos. Estoy tan feliz que es indescriptible. Ha terminado mi misión política que es que haya una república”, señaló al explicar los motivos de decisión. Pero desde su entorno aseguran que si hay alguna cuestión institucional, podría volver.
“Hay una diferencia entre cargo y política. Uno se va del cargo pero no de la política”, admitió a Infobae Alberto Kohan, quien fue ministro de Salud y Acción Social y dos veces secretario general de la Presidencia durante la presidencia de Carlos Menem y su último intento de volver al ruedo fue en 2003, cuando el ex presidente riojano se candidateó para volver a la Casa Rosada.
A pesar que hace más de 15 años se sabe muy poco de él, Kohan asegura que nunca se fue de la política, salvo los cuatro años posteriores al accidente que sufrió en su pierna izquierda, en febrero de 2004, cuando se le disparó un escopeta que iba a usar para cazar jabalíes en Río Negro.
“Uno sigue haciendo política y visitando amigos. He ido ayudando a todos los que podido y a los que me han pedido asesoramiento. Uno trata de transmitirles lo poco que sabe”, señaló Kohan, quien admitió que se ve muy seguido con Carlos Menem. “Lo visito dos veces por mes en su casa de Belgrano”, contó el ex funcionario graduado en geología.
Hoy, su interés pasa por seguir de cerca temas relacionados con la minería y el petróleo de Vaca Muerta, y no descarta tener un acercamiento con el gobierno de Alberto Fernández para aportar su experiencia en el caso de ser necesario. “Desde el Presidente para abajo hay muchos que han estado con Menem y los conozco a todos”, aseveró. Y entre los mejores recuerdos que atesora del 2019 fue haber podido conducir su propio programa radial, dos veces por semana. Se llamaba “Encuentro Confidencial” y se emitía dos veces por semana en Radio Jai.
Siguiendo la misma línea de pensamiento de Kohan; el ex Secretario de Inteligencia del presidente Eduardo Duhalde hasta 2003, Miguel Angel Toma, contó que aunque no volvió a ocupar ningún cargo público continúa trabajando de manera activa para la recuperación del peronismo no kirchnerista.
“Fui uno de los primeros que convenció a Miguel Angel Pichetto para que integrara la fórmula presidencial con Macri. Hoy sigo trabajando junto al senador para la recuperación del peronismo no kirchnerista y consolidar el cuarto espacio que sostiene a la mesa de Juntos por el Cambio”, señaló Toma a Infobae, cuya intención es dotar de mayor identidad a esta “pata” pensando en el 2021 y el 2023.
Confesó que siempre mantuvo una relación estrecha con hombres del Gobierno de Mauricio Macri, como el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli; y el actual diputado, Cristian Ritondo. “También tuve muy buen diálogo con Marcos Peña y Durán Barba más allá de algunas disidencias. Almorzaba seguido con ellos en la Casa rosada junto a Horacio Jaunarena para conversar sobre temas de defensa, inteligencia y seguridad”, resaltó.
Como al ex funcionario menemista no le interesa participar de ninguna futura lista, sino “trabajar en el armado político y formar a jóvenes para que integren el proyecto”, se gana la vida trabajando en su consultora de temas políticos y relaciones institucionales. “Para sobrevivir en la política sin cargos públicos tuve que volver a la función privada, donde asesoro en inversiones y nuevos proyectos a empresarios”, contó.
Miguel Angel Toma se inició en la política junto a Carlos Grosso, ex intendente de la Ciudad de Buenos Aires, y José Luis Manzano, ex ministro del interior de la primera presidencia de Menem, con los cuales impulsó a la llamada renovación peronista en 1983, quienes tampoco volvieron a ocupar cargos ejecutivos.
Tras finalizar su gestión en el gobierno menemista, Manzano desarrolló una exitosa actividad empresaria en el sector de los medios de comunicación. Es uno de los dueños América TV y el canal de cable América 24, pero también del Canal 6 de San Rafael, el 7 de Mendoza, el 8 de San Juan, el 10 de Junín y la red de televisión por cable Supercanal. Actualmente se llama Grupo América y comprende 49 medios de todo el país, incluyendo gráficos, radiales, televisivos y digitales. Con su socio, Daniel Vila, también fue la compañía petrolera Andes Energía -en 2007- y su próxima apuesta es sumarse a la producción de de litio.
Alberto Pierri, otro de los hombres fuertes del menemismo, también se volcó al negocios de los medios al dejar el Congreso. El ex presidente de la Cámara de Diputados aseguró que no extraña “para nada” la política y que se focaliza en el manejo de sus empresas: es dueño de Telecentro, Canal 26, Telemax, Radio Latina y tres papeleras.
“Tengo amigos de todos los partidos y me interesa mucho escucharlos y cambiar ideas. Los que tenemos algún grado de experiencia, si somos generosos, tenemos que transmitirla a una generación que tiene la tremenda responsabilidad de hacer que la Argentina vuelva a recuperar la posición en el mundo que alguna vez tuvimos y que, lamentablemente, fuimos perdiendo”, dijo Pierri en una entrevista que le concedió a Infobae. Su última aparición pública fue el 10 diciembre en la asunción del presidente Alberto Fernández, donde compartió el mismo palco con Marcelo Tinelli, Daniel Vila y Malena Galmarini en la Cámara Alta.
A diferencia de Pierri, el ex Jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, se encuentra trabajando de manera activa en la política más allá que no haya vuelto a ocupar ningún cargo desde 2011 cuando finalizó su mandato como legislador porteño.
Además de desempeñarse como abogado en su propio estudio jurídico y llevar adelante distintos casos junto a su socio, Roberto Boico (quien fue el abogado de Cristina Kirchner en la causa del Memorándum con Irán), Ibarra le contó a Infobae que se la pasa más tiempo en Comodoro Py que en su casa. “Es como mi segundo hogar”, bromeó.
“Defiendo a funcionarios kirchneristas y no kirchneristas. Es de público conocimiento que soy el abogado de Oscar Parrilli y que he defendido a los detenidos que hubo durante la marcha de Santiago Maldonado y contra la reforma previsional”, remarcó.
Y aunque por ahora no está en sus planes volver a ocupar un cargo público, abrió un interrogante con respecto al futuro: “No se que será de acá a dos años. Me veo en cargos de asesoría vinculados con lo jurídico”.
En sintonía con lo dicho por sus colegas, Graciela Fernández Meijide fue otra de las que se preocupó por dejar en claro que está “retirada de la política partidaria, pero no de la política”.
Esas declaraciones las hizo en noviembre de 2019, al recibir una mención de honor en la Cámara de Diputados, en noviembre de 2019, por su trayectoria en la defensa de los derechos humanos y su labor destacada en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).
“Graciela tiene y tuvo una gran virtud. Para cualquiera de nosotros es mucho más difícil saber cuándo irse que cuándo ingresar a la política. Graciela supo en el 2001 que era su momento, por lo menos en la política partidaria”, dijo Carlos Corach en “Nenuca”, el libro que relata la historia de la ex Ministra de Desarrollo Social de Fernando De La Rúa.
Retirada de la función pública desde la desaparición del Frepaso y el fracaso de la Alianza, Fernández Meijide volvió a cobrar notoriedad en 2017 cuando salió a respaldar a la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por la desaparición de Fernando Maldonado; y a apoyar la prisión domiciliaria que se le otorgó al represor Alfredo Astriz, condenado por crímenes de lesa humanidad. Hoy en día, se dedica a dar charlas y conferencias.
El ex vicepresidente Carlos “Chacho Alvárez” también decidió a abandonar la política partidaria. Tras renunciar el 6 de octubre del 2000 luego de acusar al gobierno de Fernando De La Rúa de corrupto y estuvo alejado de la función pública durante 5 años. Fue Néstor Kirchner quien lo convenció a volver y lo designó como presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, cargo que ocupó hasta 2009 y luego optó por un bajo perfil. “No estoy hablando con los medios”, respondió “Chacho” al ser consultado por este medio sobre su presente laboral.
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