La inseguridad no se combate con promedios

Hay que reconocer el problema, localizarlo y tomar decisiones en consecuencia. Se deben identificar barrios, corredores, horarios, modalidades de delitos y poner los recursos donde más se necesitan

Dos manos con guantes blancos sostienen una hoja con un gráfico de barras azul y un mapa. Sobre la mesa de madera hay una lupa y carpetas.
Los datos que se recaban sobre la violencia urbana deben servir para proteger a los vecinos, no para justificar la inacción (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los promedios provinciales pueden servir para observar una tendencia, pero resultan insuficientes para decidir dónde actuar.

Una baja general del delito no resuelve la situación de un barrio donde los vecinos siguen sufriendo robos y violencia todos los días. Cuando el promedio se utiliza para evitar esa realidad, deja de ser una herramienta de gestión y se convierte en una excusa.

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Los datos del Sistema Nacional de Información Criminal de 2025 muestran dónde se concentra el problema. En los 24 municipios del conurbano bonaerense se registra el 77% de las víctimas de homicidios dolosos, el 71% de los robos totales, el 75% de los robos agravados por lesiones o muertes y el 85% de las tentativas de robo agravado por lesiones o muertes. Son cifras que deberían orientar el despliegue policial, la investigación criminal y las prioridades del gobierno provincial.

Un automóvil policial con luces de emergencia encendidas junto a un paso de peatones en una calle mojada e iluminada por farolas.
"Los municipios son aliados esenciales ya que conocen el territorio, reciben los reclamos de los vecinos y gestionan cámaras, centros de monitoreo y sistemas de patrullaje", expresó el autor (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hablar solamente de promedios frente a semejante concentración es esconder una realidad que sufren millones de vecinos. Hay que reconocer el problema, localizarlo y tomar decisiones en consecuencia. La seguridad exige trabajar con el mapa del delito: identificar barrios, corredores, horarios y modalidades, y poner los recursos donde más se necesitan.

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Tampoco alcanza con considerar al conurbano como un territorio uniforme. No es lo mismo La Matanza que San Miguel. Las diferencias entre municipios son importantes y, dentro de cada distrito, también existen zonas con situaciones muy distintas. Un despliegue que ignore esas diferencias difícilmente pueda dar una respuesta eficaz.

La Matanza permite entenderlo con claridad. Según el Censo 2022, reúne aproximadamente el 10,5% de la población bonaerense, pero en 2025 concentró el 19,2% de las víctimas de homicidios dolosos y el 14,7% de los robos totales. Su participación en homicidios supera en alrededor de un 80% su peso poblacional; en robos, en un 40%. Tiene aproximadamente uno de cada diez habitantes de la provincia, pero casi una de cada cinco víctimas de homicidio y uno de cada siete robos registrados.

Ilustración en escala de grises de mapas con chinches y manchas rojas, un expediente, bocetos de pasillos, lápices y una lupa sobre una mesa.
La respuesta debe combinar mapas de calor, patrullaje focalizado, operativos de saturación donde correspondan y trabajo con la Justicia para reunir pruebas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este ejercicio puede hacerse con cualquier municipio. Permite identificar dónde la participación en el delito supera el peso poblacional y profundizar después el análisis con tasas actualizadas y datos por barrio. Allí hay que trabajar más, con objetivos concretos y resultados que puedan evaluarse.

La seguridad vial muestra una distribución diferente. Los 24 partidos del conurbano concentran aproximadamente el 35% de las muertes por siniestros viales: el restante 65% corresponde a los otros 111 municipios. Esto exige una atención especial sobre rutas y corredores del interior. Cada problema tiene su propio mapa y necesita una estrategia específica.

Los municipios son aliados esenciales. Conocen el territorio, reciben los reclamos de los vecinos y gestionan cámaras, centros de monitoreo y sistemas de patrullaje. Esa información debe integrarse con la de la Policía provincial, las fuerzas federales y las fiscalías para identificar los puntos de mayor concentración delictiva y actuar sobre ellos.

Un mapa de la provincia de Buenos Aires en azul y gris con una lupa que muestra un entramado callejero en tonos rojos.
"Desplazar el delito unas cuadras o de un municipio a otro no resuelve el problema", sostiene Valenzuela (Imagen Ilustrativa Infobae)

La respuesta debe combinar presencia policial sostenida con investigación: mapas de calor, patrullaje focalizado, operativos de saturación donde correspondan y trabajo con la Justicia para reunir pruebas, obtener allanamientos y desarticular bandas. El objetivo debe ser que los responsables sean detenidos y respondan ante la ley. Desplazar el delito unas cuadras o de un municipio a otro no resuelve el problema.

El Gobierno nacional puede aportar fuerzas federales y capacidades de investigación. Los municipios pueden sumar conocimiento, tecnología y prevención. Pero la responsabilidad principal de conducir la seguridad bonaerense corresponde a la Provincia. El gobernador debe asumir ese liderazgo y coordinar el trabajo de los tres niveles de gobierno con la Justicia y las fiscalías.

Reconocer dónde se concentra la violencia es el primer paso para enfrentarla. Los datos deben servir para proteger a los vecinos, no para justificar la inacción. Gobernar la seguridad es asumir el problema y actuar con más intensidad donde más duele.

*Fuentes: Sistema Nacional de Información Criminal, Ministerio de Seguridad de la Nación, datos 2025; INDEC, Censo 2022. Robos totales incluye tentativas y modalidades agravadas. La comparación poblacional utiliza el Censo 2022 y registros delictivos de 2025.

*El autor de esta columna es senador de La Libertad Avanza, provincia de Buenos Aires