Del encuentro con Francisco a una red internacional para prevenir el narcotráfico

El OPRENAR realizó en Lima su primer simposio internacional, con la incorporación de universidades de Perú y Colombia. Una iniciativa nacida de la preocupación del Papa argentino que busca articular la educación, la salud, la seguridad y la Justicia para abordar una problemática que no admite respuestas aisladas

El Observatorio de Prevención del Narcotráfico (OPRENAR) realizó en Lima su primer simposio internacional
El Observatorio de Prevención del Narcotráfico (OPRENAR) realizó en Lima su primer simposio internacional
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En 2013, cuando Jorge Bergoglio fue elegido Papa, tuve la posibilidad de gestionar una reunión con él para Guillermo Marconi, Jorge Aunfiero y Héctor Masoero. Antes de aquel encuentro nos reunimos varias veces para preparar algunas propuestas. Ellos no querían ir a ver al Papa simplemente para sacarse una foto, sino para ofrecerle su colaboración y poner sus conocimientos y experiencia al servicio de una preocupación que Francisco había manifestado en distintas oportunidades, el avance del narcotráfico y sus consecuencias sociales.

Se analizaron distintas iniciativas. Algunas tenían que ver con la formación económica del clero, otras apuntaban a crear, junto con diversas universidades, un espacio de trabajo interdisciplinario que permitiera abordar de manera integral el problema de las drogas.

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Inspirado en la idea del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica, la propuesta fue crear un observatorio interdisciplinario sobre el tema de la droga y las distintas aristas mediante la cual abordar el problema. Así nació el Observatorio de Prevención del Narcotráfico (OPRENAR).

La convicción que lo impulsa sigue siendo la misma, el narcotráfico no puede enfrentarse desde una sola perspectiva, porque detrás de él hay problemas sanitarios, educativos, sociales, económicos, policiales y judiciales que se encuentran profundamente relacionados.

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Cuando hablamos de adicciones, por ejemplo, no alcanza con pensar en la sustancia que consume una persona. Es necesario considerar su historia, su entorno, las condiciones que favorecieron el consumo y las posibilidades concretas de recuperación. La prevención, la educación, la atención de la salud mental y los tratamientos son dimensiones fundamentales de una respuesta que debe poner en el centro a la persona y su dignidad.

El Observatorio de Prevención del Narcotráfico (OPRENAR) realizó en Lima su primer simposio internacional
El Presbítero Guillermo Marcó, el fiscal Diego Luciani, el Dr. Héctor Masoero, presidente de Fundación UADE, y María Cristina Slica, Consejera Titular de UADE

Pero el problema no termina ahí. También hay que trabajar sobre las redes de comercialización de estupefacientes, la seguridad y la capacidad de las instituciones para investigar y perseguir estos delitos. A su vez, una parte central del negocio del narcotráfico consiste en introducir en la economía legal el dinero obtenido de manera ilícita. Por eso, la prevención del lavado de activos y el fortalecimiento de la Justicia son piezas indispensables de cualquier estrategia seria.

Después de años de trabajo en la Argentina, se incorporó a la red la Universidad San Ignacio de Loyola de Lima (USIL) y, junto con ella, la Universidad de Administración de Negocios de Colombia (EAN). Ambas se convirtieron en las primeras universidades internacionales en sumarse al Observatorio.

Con esta mirada se realizó el primer Simposio Internacional, realizado el 7 de octubre en Lima, Perú, en el campus de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL). La apertura del encuentro estuvo a cargo de Raúl Diez Canseco Terry, fundador de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), y el ministro de Justicia y Derechos Humanos del Perú, Ernesto Álvarez.

El encuentro permitió poner en común experiencias y desafíos de tres países de la región. No se trató solamente de compartir diagnósticos, sino de reconocer que el narcotráfico y las adicciones atraviesan fronteras y que necesitan respuestas coordinadas entre instituciones, universidades y organismos públicos.

Los paneles reflejaron esa perspectiva. Uno estuvo dedicado a la prevención de las adicciones, con especial atención a la prevención social, la salud mental y los tratamientos. Otro abordó la seguridad frente al narcotráfico, desde la experiencia académica y la labor de las instituciones responsables de combatirlo. Un tercer espacio puso el foco en la prevención del lavado de activos y el fortalecimiento del Poder Judicial y del Ministerio Público. El primer panel, por su parte, estuvo dedicado al legado de Francisco en la creación y el impulso del Observatorio.

La composición de las mesas también mostró el valor de reunir distintas especialidades. Participaron profesionales vinculados con la salud mental, la prevención y la rehabilitación; investigadores y responsables de organismos de seguridad; especialistas en lavado de activos, fiscales y referentes del ámbito judicial. Entre los representantes argentinos estuvieron, además de quienes coordinamos el Observatorio, especialistas como Jorgelina Devoto (USAL) e Ignacio Brusco (Decano de la Facultad de Medicina de la UBA), en el campo de la prevención y la salud mental; Claudio Stampalija, desde la seguridad; y el fiscal Diego Luciani y el experto en lavado de activos Francisco D’Albora, en las áreas judiciales y de prevención del lavado de activos. A ellos se sumaron referentes académicos y autoridades de Perú y Colombia.

El aporte de estos expertos permite comprender que no estamos frente a un problema que pueda resolverse con una única medida. La prevención necesita educación y trabajo comunitario y la revalorización del rol fundamental de la familia; la recuperación requiere atención profesional y acompañamiento; la lucha contra las organizaciones criminales demanda investigación, seguridad y cooperación; y la Justicia debe contar con herramientas para actuar sobre las estructuras económicas que sostienen el negocio.

La dimensión internacional del simposio constituye un paso importante. La incorporación de universidades de Perú y Colombia abre la posibilidad de intercambiar experiencias, desarrollar investigaciones y promover iniciativas conjuntas. Cada país tiene su propia realidad, pero también existen desafíos compartidos que exigen aprender unos de otros y construir respuestas regionales.

Al finalizar el encuentro, el OPRENAR y las universidades organizadoras acordaron una Declaración de Lima, destinada a ser presentada ante la Conferencia Episcopal Peruana para que pueda llegar al papa León XIV durante su visita al Perú. El gesto expresa una continuidad con aquella inquietud que estuvo presente desde los comienzos, buscar que las instituciones académicas y sociales pongan sus capacidades al servicio de una problemática que afecta a tantas familias y comunidades.

A más de una década de aquellas primeras conversaciones, la iniciativa continúa creciendo. Lo que comenzó como la búsqueda de una manera concreta de colaborar con Francisco se convirtió en un espacio de trabajo que hoy reúne a universidades y especialistas de distintos países.

Frente al narcotráfico, las respuestas simplistas suelen ser insuficientes. Es necesario actuar con firmeza frente a las organizaciones criminales, pero también invertir en prevención, cuidar la salud, acompañar a quienes atraviesan una adicción y fortalecer las instituciones. La complejidad del problema no puede ser una excusa para la inacción, debe ser una invitación a trabajar mejor y de manera conjunta.

Ese es el sentido del OPRENAR, reunir conocimientos, experiencias y voluntades para que la prevención no quede reducida a una declaración de buenas intenciones, sino que se traduzca en acciones concretas al servicio de la sociedad.