
El artículo 1° de la Constitución define nuestra forma de Estado y de gobierno, y esa definición no es decorativa: una república es, en su sentido clásico, un sistema de división de poderes y control recíproco.
Esa división tripartita —Legislativo, Ejecutivo y Judicial— supone que cada poder ejerce facultades propias dentro de relaciones funcionales con los demás. La idea rectora es sencilla y exigente a la vez: ningún poder debe invadir la esfera del otro ni desbordar la suya. De ahí que las atribuciones sean limitadas y los controles, explícitos.
PUBLICIDAD
James Madison, cuarto presidente de los Estados Unidos, lo advirtió en El Federalista: la verdadera garantía contra la concentración gradual del poder consiste en dotar a quienes administran cada departamento de los medios constitucionales y los móviles personales para resistir las intromisiones de los demás. Recuperar esa tradición no es nostalgia; es defensa de la soberanía popular y del difícil edificio de la democracia.
Toda esta explicación viene a cuento porque el diputado Miguel Pichetto planteó ante una comisión del Congreso la necesidad de revisar la situación de la expresidenta Cristina Fernández, al sostener que “…el Congreso no puede quedarse de brazos cruzados. Tenemos la facultad de intervenir ante semejante gravedad institucional para declarar la nulidad de un fallo viciado y hacer valer el equilibrio de poderes”.
PUBLICIDAD
El problema es que el texto constitucional no le confiere al Congreso atribución alguna para intervenir en una causa y declarar nulo un fallo. No hay, en rigor, “gravedad institucional”: hubo un proceso penal en el que la Corte Suprema —que tiene la última palabra en nuestro sistema— dictó sentencia.
El precedente que invoca tampoco alcanza para sostener semejante pretensión. En el caso Muiña (2017), la Corte declaró aplicable el cómputo del 2x1 a un condenado por delitos de lesa humanidad, y el Congreso respondió sancionando una ley interpretativa que limitó esa aplicación en casos de lesa humanidad, genocidio o crímenes de guerra. Pero allí el Legislativo precisó el alcance de una ley hacia el futuro; no anuló una sentencia ni revisó lo decidido por la Corte en el caso concreto.
PUBLICIDAD
La diferencia es decisiva. Una cosa es legislar interpretando el sentido de una norma; otra, muy distinta, es transformar al Congreso en órgano revisor de las sentencias judiciales. Lo primero es función propia del legislador. Lo segundo abre una puerta sin retorno que hiere de muerte a la república.
Cuando el Legislativo pretende forzar sus facultades y arrogarse una potestad inexistente —la de anular fallos—, ataca la división de poderes. Y esa es, precisamente, la concentración a la que debemos temer.
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Del siniestro al cobro en 10 días. Así funcionan los seguros paramétricos en el Perú
Sin trámites, sin peritos. Es decir, si ese “parámetro” y “umbral” se cumplen, el pago se activa automáticamente

La experiencia del cliente se rompe cuando las áreas dejan de sentirse parte de lo mismo
La falta de coordinación entre equipos genera demoras, mensajes inconsistentes, reprocesos y promesas incumplidas, y el usuario termina viviendo esa fragmentación en cada interacción, sin distinguir áreas ni responsabilidades dentro de la marca

Ley de Tierras: lo que está en juego es la soberanía argentina
Mientras las principales potencias refuerzan los controles sobre recursos estratégicos y territorios sensibles, Argentina discute la derogación de una ley que protege la soberanía sobre nuestro territorio en un contexto global de creciente disputa por el agua, los minerales críticos, la energía y los alimentos

El Niño y la suspensión de la temporada: impactos y oportunidades para el sector pesquero peruano
La suspensión golpea directamente a la pesca industrial, que depende de la anchoveta para producir harina y aceite de pescado, insumos clave para la industria de alimentos balanceados y la exportación

Lo que el apagón de la IA más poderosa del mundo revela sobre nuestra dependencia tecnológica
La medida del Departamento de Comercio alcanzó a usuarios extranjeros dentro y fuera del país y forzó a Anthropic a desactivar el servicio para todos, ante la imposibilidad de verificar nacionalidades en tiempo real




