
Murió Francisco. Padre. Maestro. Amigo. No el de los protocolos rígidos, ni de los discursos solemnes. Sino el que comunicó con todo su ser, utilizando el lenguaje de la cabeza, del corazón y de las manos, a través de los gestos. Siempre capaz de profunda autocrítica y ¡con un extraordinario sentido del humor!
Un líder mundial que no buscó ese lugar, sin embargo lo abrazó con total entrega. Nació en el fin del mundo y cambió el rumbo de la historia. Se instaló en Roma, desde ahí trabajó por un mundo de hermanos promoviendo la Cultura del Encuentro.
Todo eso ya lo sabemos. Lo vimos. Contemplemos sus últimos días. Cuando el cuerpo le pesaba y la voz se volvía un hilo. Esa zona difícil de la existencia que es la enfermedad, la vejez, la muerte. Francisco no se escondió. No se tapó. Se dejó ver. Habló cuando pudo. Calló cuando no. Enseñó, incluso entonces.
Hace apenas unos días, desde el balcón del hospital, rodeado de cámaras y teléfonos en alto, levantó la vista, vio unas flores amarillas en manos de una mujer, y dijo: “Brava”. Eso. Una palabra. Una señal. Una vez más nos mostró dónde está la vida. Un gesto mínimo, donde otros habrían hecho un discurso. Él no. Él eligió mostrar, no explicar. Y en eso, también dijo.
Días después, sin sotana ni anillo, caminó entre la gente. Vestido de civil. Abrazó bebés. Le habló a un niño. Se quitó los símbolos. Se quedó con lo esencial. Quiso morir como vivió: del lado del pueblo.

Así fue Francisco hasta el final: poeta de lo invisible, creador de sentido. Alguien que no necesitaba gritar para hacerse escuchar. Que hablaba bajito, con fe profunda, caminando a oscuras, apoyado en la intuición, la escucha y una libertad fecunda. Murió como mueren las semillas: abriéndose a la vida.
Nosotros, en Scholas, tuvimos la bendición de caminar con él. No fue solo quien nos inspiró. Fue quien nos puso en marcha. Fue el origen y el impulso. Cuando todavía era el Padre Bergoglio, vio algo que muchos no veían: que los jóvenes necesitaban encontrarse escuchados y acompañados para crear algo nuevo que merezca ser celebrado. Desde entonces los miraba distinto, con amor. Los escuchaba como pocos adultos lo hacen. De verdad.
Lo que hoy es una organización presente en los cinco continentes nació como un susurro suyo. Como una pregunta, una provocación, un abrazo. Scholas es su legado. Su forma de seguir educando al mundo. Su modo de permanecer en el corazón de los jóvenes
Y hoy, su muerte nos desafía. Nos deja la responsabilidad de seguir con la misión de crear la Cultura del Encuentro reuniendo a los jóvenes en una educación que genera sentido.
Últimas Noticias
Otra vez con el REINFO pesquero, proyecto tras proyecto
El título promete orden. El contenido, sin embargo, recurre a una fórmula conocida al reincorporar a quienes quedaron fuera por no cumplir las reglas pese a haber tenido más de una oportunidad

La próxima guerra no será por petróleo, será por electricidad
Un cambio estructural ha desplazado al petróleo como elemento central de la competencia global, mientras que la infraestructura de energía se consolida como la base sobre la cual se define la estabilidad y la competitividad internacional actuales
La revolución GovTech empuja un nuevo comercio exterior
Los países latinoamericanos están ante la posibilidad de modernizar la gestión estatal y facilitar la inserción en mercados internacionales con tecnología que conecta empresas, organismos y datos

La estrategia de talento que Perú necesita en la era de la IA
Los perfiles digitales, analíticos y técnicos son hoy un recurso en disputa permanente entre empresas que compiten por los mismos candidatos

La esperanza en la cultura de la vida
La tasa de natalidad en Argentina desciende año tras año, preocupando por el futuro de la pirámide poblacional y el envejecimiento social





