
En un mundo donde el cambio es siempre parte de la ecuación, el 2024 dejó una lección clara para las organizaciones: adaptarse y evolucionar no es opcional, es esencial. El avance tecnológico y la innovación se convirtieron en pilares fundamentales para garantizar la competitividad y la relevancia en el mercado. En este sentido, el sector IT continúa siendo una industria transversal y resiliente que, incluso en momentos de crisis global, demostró ser muy relevante para sostener operaciones y habilitar nuevos modelos de negocio.
Entre las tendencias destacadas, la revolución de la Inteligencia Artificial (IA) fue, sin lugar a duda, lo más significativo de la transformación en este año: todas las compañías la están desarrollando, impulsando sus casos de uso y evolucionando sus negocios a partir de ella.
Durante los últimos meses del año vimos cómo algunas industrias fueron pioneras en adoptar estas tecnologías: sectores como retail, petróleo, gas, y media/entretenimiento se posicionaron como los primeros en impulsar sus negocios mediante la implementación de IA, especialmente con aplicaciones como chatbots y de automatización de procesos. En el caso del retail, por ejemplo, la integración de inteligencia artificial permitió personalizar la experiencia del cliente y optimizar la gestión de inventarios.
Por otra parte, sectores como el financiero son aún cautelosos: a pesar de los casos de uso prometedores, como los chatbots para la detección autónoma de fraudes en tarjetas de crédito, y el impulso de las innovaciones en el último año, las entidades bancarias no se lanzaron, aún, de lleno a delegar funciones tan sensibles a la IA. No obstante, es probable que, conforme la tecnología evolucione, la adopción se haga cada vez más generalizada.
Sin embargo, es importante recordar que esta adopción masiva de inteligencia artificial no es ajena a nuevos desafíos y uno de los más relevantes tiene que ver con su gobernanza, un aspecto que pone sobre la mesa la importancia de que las organizaciones trabajen de manera informada y responsable. Desde los riesgos de la desinformación hasta los impactos legales del uso de estas herramientas, las compañías se enfrentan con la necesidad de tomar recaudos adecuados para garantizar un uso ético y alineado con sus objetivos, algo que marcará un punto crucial hacia el nuevo año.
En la industria, el sector IT sigue demostrando su potencial y, si miramos de cerca, la nube es una de las bases sobre las que muchas compañías comenzaron a construir sus cimientos digitales, y hoy ya está más que consolidada. Las empresas no solo buscan adaptar sus infraestructuras a la nube, sino que también incorporar la IA para mejorar la experiencia del cliente, optimizar procesos y, por supuesto, generar más valor.
Aunque aún existen empresas que no han dado el paso definitivo, hoy en día el concepto de la nube está en boca de todos y el desafío hacia el futuro radica en aprovechar al máximo sus capacidades. La próxima etapa será integrar, con total eficacia, la inteligencia artificial en estos entornos tecnológicos ya establecidos: allí es donde se encuentra el verdadero potencial.
¿Cómo pueden lograrlo las organizaciones? Para que esto sea posible, se necesita llevar a cabo un proceso gradual. A corto plazo es esencial finalizar con la adopción completa del ecosistema de la nube para las empresas que aún no hayan migrado. Para aquellas que ya han dado este paso, el siguiente nivel consiste en organizar y optimizar sus estructuras de datos, preparándolas para integrar soluciones de inteligencia artificial.
Si segmentamos estas fases en capas, se puede decir que se deben completar tres pasos fundamentales: migrar a la nube, evolucionar las capacidades de análisis de datos y, finalmente, implementar la inteligencia artificial de manera efectiva. Todo esto realizado dentro de un marco robusto de ciberseguridad que cada vez está ganando más protagonismo dentro de las organizaciones y será una de las principales aristas a trabajar en 2025.
El próximo año será clave para quienes deseen, no solo sobrevivir, sino prosperar en un mundo cada vez más impulsado por la tecnología. En lo que viene, las organizaciones deberán ser ágiles, conscientes de los riesgos y estar dispuestas a transformar no sólo sus procesos, sino su visión de futuro.
El autor es CEO & Co-Founder de Nubiral
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