
Con los chicos, no. Desde que asumimos, el jefe de Gobierno nos planteó ese eje ordenador: la prioridad son los niños. Bajo esa premisa, y con una política social enfocada en proteger y acompañar a las familias, nos pusimos a trabajar en tres pilares claves: 1) Chicos en la calle, no; 2) Chicos y apuestas, no; y 3) Chicos en espacios de contención y aprendizaje, sí.
La Red de Atención de la Ciudad se encarga de atender a las personas en situación de calle para que salgan adelante y así mejorar también la convivencia en la Ciudad. Un denominador común de las personas que viven en la calle son los lazos rotos: en general, el trabajo más importante a hacer para que salgan definitivamente de un lugar que es peligroso para la salud es recomponer el vínculo con sus familias. Trabajamos en eso y en que, además, cada persona pueda generar lazos comunitarios con iglesias, clubes, espacios de formación y educación, y así favorecer su reinserción social.
En esa línea, entendimos que cuidar a las familias era preservar a los niños de una situación tan riesgosa como es dormir en la calle. Lejos del aula, de la enseñanza y del crecimiento saludable, no hay crecimiento ni desarrollo posible. Por eso, pusimos en marcha el Protocolo de Cero Niños en Calle, y logramos reducir en más de un 90% la cantidad de niños en calle. Este protocolo nos permitió revincular a más de 40 niños que estaban cronificados durmiendo en la calle.
Esto lo logramos mejorando los procedimientos de acción: interviene de inmediato el Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes y se traslada a la familia a uno de los 47 Centros de Inclusión Social de la Ciudad -conocidos como paradores- o se los acompaña a su hogar de origen, asegurándonos que los chicos no pasen una noche más en la calle. Hoy tenemos nuevos Centros de Inclusión específicos para familias, donde tienen una habitación propia y atención profesional, tanto para los padres como para los niños.
Por otro lado, nos encontramos con una pandemia silenciosa que puso en alerta transversalmente a las familias: la adicción a las pantallas, a las apuestas online y la ludopatía infantil. Por decisión de Jorge Macri, fuimos punta de lanza en el país en atacar directo el problema: sentamos a la mesa a los expertos -tanto en adicciones, en neurociencia, como en docencia o nutrición-, a las organizaciones que trabajan en adicciones y a las familias de la Ciudad.
Definimos el camino y tomamos medidas concretas. Bloqueamos el acceso a los sitios de apuestas en toda la red pública de WiFi de la Ciudad, no aprobamos ningún nuevo contrato con casas de apuestas e investigamos los sitios ilegales y regulamos el uso de celulares en el aula. Además, trabajamos para llegar antes: armamos una Red de Prevención en Clubes, para capacitar a todos los profes que están en contacto con los chicos para que detecten estos casos de forma temprana, y además pusimos la línea 108 a disposición para dar atención a quienes necesiten ayuda.
Trabajamos sobre la población más vulnerable como lo son las personas en situación de calle pero también con todas las familias de una clase media frágil, que con las crisis que venimos arrastrando en el país, se deterioran cada vez más. Por eso, en la Ciudad contamos con 70 Centros de Primera Infancia para más de 11.000 familias porteñas.
¿Por qué son tan importantes estos Centros? Porque son un espacio de contención y de crecimiento saludable para chicos de 0 a 3 años, y un espacio seguro para sus familias -que pueden salir a trabajar con la tranquilidad de que sus hijos están bien cuidados y aprenden jugando-. Los CPI de la Ciudad funcionan 8 horas por día, cuentan con profesionales como psicopedagogas, psicomotricistas y nutricionistas. Ellas son las encargadas de garantizar un plan de alimentación saludable para los chicos que reciben allí 3 de las 4 comidas diarias: desayuno, almuerzo y merienda.
Estos espacios son un legado histórico del PRO en la Ciudad y no tienen solo valor en cuanto a su capacidad de contención sino, también, para las familias a quienes acompañamos en situaciones de vulnerabilidad, como violencia de género o un problema habitacional. Un ejemplo muy claro es “Juanito Bosco”, un CPI que re inauguramos este mes en La Boca en la misma cuadra en la que había un búnker narco. Esa zona, tomada por la delincuencia y el narcotráfico, hoy es un espacio de cuidado, seguro y con 80 vacantes para las familias porteñas.
Los lazos de cada vecino con su comunidad son claves para el desarrollo. El futuro lo hacemos en familia y los chicos son nuestra prioridad. En esto creemos y en esto vamos a seguir trabajando para garantizar una buena convivencia y un mejor futuro para todas las familias y los niños de la Ciudad.
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