
En declaraciones radiales, el Presidente afirmó que el modelo que impulsa es el de competencia de monedas y que, al final del camino, el peso va a desaparecer porque nadie lo va a usar o se va a usar poco y, por lo tanto, el paso siguiente será cerrar el Banco Central. Pero también afirmó que va a impulsar una ley que declare la emisión de dinero como delito de lesa humanidad.
Antes de entrar en el análisis de cada uno de los puntos que destacó Javier Milei, es importante resaltar que el Banco Central no emite solamente para financiar el déficit del Tesoro Nacional, también lo puede hacer para financiar a la Administración Central; para comprar dólares si interviene en el mercado de cambios; o para darle redescuentos a los bancos en caso de corrida financiera.
Este último caso ha ocurrido muchas veces en la economía argentina, cuando los bancos no tienen encajes suficientes para enfrentar los pagos por ventanilla, y le pide prestados pesos al BCRA para no caer en estado de insolvencia.
Actualmente, cuando el ente monetario obliga a los exportadores a liquidar los dólares que reciben por sus ventas al resto del mundo, también emite pesos.
En cualquier caso, todas las formas de emisión generan más moneda en circulación, y por lo tanto habrá que ver cuál es la reacción del cliente bancario: aumenta la demanda de dinero o la destina a comprar dólares o bienes que lo protejan contra la inflación esperada, presionando así a la suba del índice general de precios.
Cuando el Presidente dice que quiere declarar delito de lesa humanidad a la emisión de moneda ¿Se refiere a la emisión por cualquiera de los tres conceptos o solo a la que origine el financiamiento del déficit fiscal? Si fuese así comete un error conceptual, porque la emisión para comprar dólares o bienes puede trasladarse a precios y ser tan inflacionaria la que se quiere penalizar.
Se argumenta que, a diferencia del déficit fiscal, cuando el BCRA emite para comprar dólares tiene más pesos circulando, pero también más dólares en las reservas. Contablemente es cierto, pero desde el punto de vista económico si no aumenta la demanda de moneda esos pesos generarán inflación.

Si el BCRA sale a vender dólares para retirar los pesos emitidos, su hoja de balance quedará como en el punto de partida, salvo que el peso se devalúe y pueda entregar menos dólares a cambio de los pesos emitidos. En ese escenario es como decir que a una cadena de comida rápida le va fantástico cuanto peor es la calidad del producto que vende. Por tanto, tomarlo como algo positivo luce bastante ridículo.
La otra opción que tiene el BCRA es emitir pesos para comprar los dólares y quitar esos pesos de circulación colocando deuda, propia o del Tesoro. En este caso estaría acumulando reservas con nueva deuda remunerada.
Si son los tres casos de emisión que serían penalizados, entonces el Presidente está cometiendo ya ese delito, aunque aún no esté aprobada la ley, o al menos está actuando en contra de sus principios.
Otro problema
Si la idea del Gobierno es cerrar el BCRA, ¿Para qué quiere Javier Milei sancionar una ley que declare delito de lesa humanidad a la emisión de una moneda que no va a existir?
Y si el BCRA subsiste mientras completa su presidencia, si necesita una ley para no emitir, quiere decir que el Presidente de la Nación está dispuesto a romper con el principio de lesa humanidad.
Milei comete el error de creer que el ordenamiento jurídico se construye con las leyes que quieren imponer los gobiernos, cuando en realidad las leyes surgen de los valores y costumbres que imperan en una sociedad. Las leyes que perduran son las que surgen de los valores que imperan en la sociedad, no de la imposición de un gobierno.

Es más, el Presidente parece no recordar la historia económica contemporánea en que leyes de ese tipo fueron dejadas sin efecto por otros gobiernos sin ningún problema, como la Ley de convertibilidad, y generó enormes pérdidas patrimoniales a parta de la sociedad; la Ley de Intangibilidad de los Depósitos, también a fin de 2001; y también la Ley de Déficit Fiscal Cero.
En definitiva, Javier Milei está proponiendo cuestiones en materia monetaria que son contradictorias o no tienen sentido, y de ese modo genera más confusión y no logra el shock de confianza que necesita para que la economía vuelva a crecer.
La gente lo apoya porque tiene esperanza, pero la esperanza consiste en no saber si algo va a salir bien o mal, solo se desea que salga bien. Y nadie invierte en un país porque tiene esperanza. Invierte cuando tiene confianza.
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