Los desafíos son grandes, y las primeras medidas del nuevo Gobierno dejan en claro que el marco financiero, cambiario y económico que se convivía semanas atrás se modifica -y lo hace rápido-.
De hecho, con lógica y más allá de los anuncios, los análisis se centraron en la primera reacción del mercado a las propuestas de ajuste. Y esta fue, en principio, positiva. Se observó en los precios de los activos y en el comportamiento incluso de los dólares financieros, aunque para hablar de una tendencia sólida y sostenida parece que aún “faltar agua por correr”.
Las expectativas sobre el éxito o no del programa fiscal y su costo (como la gobernabilidad del nuevo presidente) serán, prácticamente, medidas día a día; y cualquier debilidad que pueda encontrarse, sin dudas, se sentirá. En concreto, la sensibilidad –o volatilidad- se mantendrá alta, prometiendo un verano intenso.
Desde el lado del inversor, entendemos que es una coyuntura en la que la necesidad de una administración activa de la cartera puede hacer la diferencia. Y en este punto, los FCI pueden ser un vehículo atractivo -en especial, para aquellos que no tienen tiempo ni experiencia-.
Sin ir más lejos, entre sus principales ventajas, se menciona su liquidez, la diversificación que permiten, y la administración de las inversiones por expertos. Pero ¿qué pasó en los fondos esta primera semana? En principio, hay que hablar de flujos que se reconfiguraron y de rendimientos que sumaron.
Por ejemplo, el movimiento de la cobertura. Por un lado, la devaluación a niveles de $800 del tipo de cambio oficial llevó -con lógica- a revertir el interés en los Dólar Linked. Si bien en rendimiento estos fondos captaron rápidamente en parte (muy lejos igual de ser la totalidad) de la devaluación, los flujos desde el miércoles comenzaron a ser negativos.

Es más, las expectativas y la viabilidad de las medidas ya tomadas -como la del crawling peg mensual del 2% en el tipo de cambio oficial a partir de ahora (y/o la adopción del mercado de algunos de los instrumentos anunciados)- será lo que determine en las próximas semanas la sobrevivencia o no de esta cobertura dentro de la industria.
En cambio, los FCI CER (tanto en flujo, como en rendimiento) volvieron a escena. Tímidamente el flujo hacia este ajuste se había ya observado a fines de noviembre y principio de diciembre, aunque tras las devaluación -que disparó aún más las expectativas de inflación- la búsqueda de esta cobertura saltó.
Por un lado, un buen dato fueron las declaraciones del “respeto a los contratos” que pregona el nuevo Gobierno, que llevó a caer la probabilidad de un reperfilamiento de la deuda en la que se apoyan estos fondos. Por otro lado, la realidad es que los rendimientos negativos que muestra ya la curva, puede ser un limitante para el retorno de estos fondos a futuro.
En tanto, la liquidez representada por los Money Market, se entiende mantendrá fuerte volatilidad (no sólo por la coyuntura, sino por la estacionalidad del propio mes de diciembre). Recordemos que más allá del movimiento de los flujos, que positivo en las últimas ruedas -aunque aún negativo en el mes-, en términos de rendimientos estos fondos vieron en las últimas caer su retorno.
En concreto, la incertidumbre y el movimiento de las tasas afectó su rendimiento, dado la aplicación de estos fondos a cuentas remuneradas, pases y cauciones -que vieron bajar también su retorno-. Incluso en el actual contexto inflacionario, es claro que hoy la tasa nominal anual que ofrecen del orden del 100% en promedio, es (muy) negativa en términos reales. No obstante, la coyuntura (cepo incluido) lleva aún, a mantener cerca de la mitad de la Industria en este segmento.
Expectativas
Ahora bien, ¿qué puede pasar en las próximas semanas? En principio, y si el nuevo Gobierno logra mantener las expectativas en terreno positivo, los flujos seguirían siendo negativos para la cobertura del tipo de cambio oficial y positiva para la de inflación. En términos de rendimientos, igual esperamos una mayor volatilidad.
En este marco, podría existir cierta recomposición del interés por riesgo soberano, versus el corporativo que opera con spread mucho más ajustados. Por último, la liquidez de los T+0 podría verse opacada por los rendimientos, y los T+1 castigados en el último tiempo beneficiados. Estos últimos pueden ser un buen vehículo para aquellos que buscan un retorno para pesos de corto plazo, sin asumir gran riesgo.
La autora es analista de FCI de PPI
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