Se aleja la diplomacia en el conflicto ucraniano

Tanto el presidente de Rusia, como el secretario general de la OTAN y el jefe de Estado Mayor Conjunto del Ejército de EEUU coinciden en que la guerra será larga. También comparten el escepticismo respecto de las gestiones de paz del Vaticano

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El presidente de Rusia, Vladimir Putin, este martes en el Foro Económico Oriental que se celebra en Vladivostok, en el extremo oriente del país. EFE/EPA/PAVEL BEDNYAKOVSPUTNIK/KREMLIN / POOL MANDATORY CREDIT
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, este martes en el Foro Económico Oriental que se celebra en Vladivostok, en el extremo oriente del país. EFE/EPA/PAVEL BEDNYAKOVSPUTNIK/KREMLIN / POOL MANDATORY CREDIT

El 12 de septiembre Vladimir Putin anunció que la guerra de Ucrania será larga. Hizo estas afirmaciones en el VIII Foro Económico Oriental realizado en Vladivostok, del que participaron representantes de diversos países del amplio continente asiático. Putin dijo que la contraofensiva de Ucrania había fracasado hasta ahora y que el ejército de dicho país había sufrido la pérdida de setenta y un mil hombres en los ataques, sin aclarar cuántos estaban muertos o heridos. Agregó que “sólo cuando Ucrania agote sus hombres, sus equipos y sus municiones, se podrá hablar de paz”.

Dijo también que Kiev utilizaría cualquier cese de hostilidades “para reponer sus recursos y restaurar la capacidad de combate de sus Fuerzas Armadas”, por lo que difícilmente Rusia negociaría un alto el fuego en medio de la contraofensiva. El presidente ruso sostuvo que el conflicto podría prolongarse si la OTAN entrega aviones de combate F-16 a Ucrania. Dijo que el suministro estadounidense de bombas de racimo también iba a servir para prolongar el conflicto. Refiriéndose a las mismas, señaló que “hace no tanto tiempo, la Administración estadounidense consideraba que la utilización de bombas de racimo eran un crimen de guerra, lo dijo de manera pública”.

Se refirió además a la situación de Donald Trump, considerando una “persecución y una venganza política que muestra la corrupción de base existente en el país” y dijo: “Oímos que el señor Trump dice que resolvería los problemas más graves en unos días, incluyendo la crisis ucraniana. Bueno, esto no puede traernos más que felicidad, eso es bueno”. Pero consideró que es poco probable que la mala relación entre Moscú y Washington cambie significativamente, independientemente de quien ocupe la Casa Blanca.

Cinco días después, el 17 de septiembre, en una reunión ante medios del grupo alemán Funke, el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, sostuvo que “la guerra en Ucrania será larga” y que su final es incierto. Dijo que “la mayoría de las guerras duran más de lo que se cree cuando comienzan” y agregó que “si los ucranianos dejaran de luchar, Ucrania dejaría de existir”. Agregó que “la paz sólo llegará cuando Putin deje de atacar a Ucrania”. Tras la paz, según Stoltenberg, el país necesitará garantías de seguridad y “no hay duda alguna de que formará parte de la OTAN”.

Insistió en que los países integrantes de la alianza atlántica tienen que aumentar su gasto en defensa, llevándolo al nivel de la Guerra Fría. Enfatizó la necesidad de cumplir el objetivo de dedicar a este fin el 2% del PBI. Alemania no ha llegado a dicho porcentaje, pero según el Secretario General de la OTAN, “está en el buen camino”. Para el ex primer ministro noruego, entonces el gasto en defensa en Alemania rondaba el 4% del PBI. Especificó que “para la OTAN es importante que el país europeo miembro más poblado cumpla la meta”. Stoltenberg dijo que por el cargo que había ocupado en su país, sabe lo difícil que es aumentar el gasto en defensa cuando también se necesita hacer importantes inversiones en salud, educación o infraestructura. Pero sostuvo que es algo necesario cuando las amenazas aumentan.

El jefe de Estado Mayor Conjunto del Ejército de EEUU, general Mark A. Milley, durante una conferencia de prensa en la sede de la OTAN en Bruselas, Bélgica. 15 junio 2023. REUTERS/Yves Herman
El jefe de Estado Mayor Conjunto del Ejército de EEUU, general Mark A. Milley, durante una conferencia de prensa en la sede de la OTAN en Bruselas, Bélgica. 15 junio 2023. REUTERS/Yves Herman

El Jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el general Mark Milley, reconoció en un reportaje realizado por la CNN el 18 de septiembre que la contraofensiva ucraniana que está en desarrollo no fracasó. Pero consideró que “el camino hacia una victoria definitiva es todavía muy largo”. Agregó que esta ofensiva, aunque más lenta de lo esperado, “se mantuvo constante”, y que los ucranianos todavía tienen “una fuerza de ataque significativa”. Dijo que a Ucrania le queda “mucho poder de combate. Los ucranianos no son una fuerza agotada”. Dijo que “aunque la contraofensiva alcanzara en su totalidad los objetivos fijados, no podrían expulsar completamente a los rusos, que es el objetivo más amplio del presidente Volodimir Zelensky. Esto va a tomar mucho tiempo”.

También calificó a la actual contraofensiva como “larga, dura y sangrienta”. Para Milley, el momento actual es crucial, porque en su opinión, a la contraofensiva le restan sólo entre treinta y cuarenta y cinco días para alcanzar el Mar Azov, sobre el cual se encuentra parte de Crimea. Alcanzado este objetivo, Ucrania podría interrumpir la comunicación terrestre entre dicha península y el territorio ruso. Este plazo es porque finalizado el verano en el hemisferio norte, el barro y la nieve complicarán cualquier avance. Agregó que “sé que algunos observadores dicen que esta ofensiva ha fracasado. No lo ha hecho”. Pero insistió sin embargo con que “llevará mucho tiempo lograr el objetivo ucraniano de expulsar a todos los rusos”. Cabe señalar que las Fuerzas Armadas rusas ocupan el 18% del territorio nacional ucraniano, incluída la península de Crimea, y que tienen desplegados doscientos mil hombres en forma permanente en esta zona.

La coincidencia de Putin, Stoltenberg y Milley respecto a que la guerra será larga, coincide con el escepticismo con el cual es percibida la gestión en pos de la paz que realiza el Vaticano. La misión fue encomendada por el Papa Francisco al cardenal italiano Mateo Zuppi. La gestión comenzó en Kiev, donde estuvo el 5 y 6 de junio. Luego se dirigió a Moscú, donde se realizaron conversaciones el 28 y 29 del mismo mes. Seguidamente, el 17 de julio estuvo en Washington. Se trata de un funcionario importante en el Vaticano. Hay quienes ven en Zuppi al sucesor del actual Sumo Pontífice. Es el arzobispo de Bolonia y preside la Conferencia Episcopal italiana.

Antes de llegar a China, participó de un coloquio en Berlín, organizado por la comunidad de San Egidio -a la cual pertenece-, denominado “La audacia de la paz”. En el mismo, el canciller italiano, Antonio Tajani, caracterizó la visita de Zuppi a China como la última etapa de su “maratón por la paz” (el canciller había estado la semana anterior en Beijing). El jueves 14 de septiembre, el cardenal fue recibido en la capital china por el Representante Especial para Asuntos Euroasiáticos, Li Hui. Cabe señalar que mientras en Washington y Kiev fue recibido por los presidentes, en Moscú no fue recibido ni por Putin ni por su canciller, Sergei Lavrov, sino por el consejero diplomático del Kremlin, Yuri Ushakov. Algo similar sucedió en Beijing.

Frente a la escasez de resultados, Zuppi se encargó de señalar que había sido una misión para ayudar y no una mediación que buscara un resultado inmediato. En un mensaje que envió el Papa al mencionado coloquio de Berlín, había dicho que la gestión diplomática emprendida por el Vaticano buscaba “cruzar el muro de lo imposible”. Pero la prolongación del conflicto ucraniano crea una situación en la que pueden escalar otros conflictos militares, como es el caso del que enfrenta a Armenia y Azerbaiyán en el enclave de Nagorno-Karabaj en el Cáucaso, o los golpes militares que están teniendo lugar en la región del Sahel en África.

En definitiva, todos esperan la prolongación de la guerra, que el 24 de septiembre cumple 19 meses.

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