
“Este es mi plan A y mi plan Z, es lo que tengo para dejarles a mis hijas, es lo único que tengo en la vida”, dijo hace pocos días Joaquinha Lerena De La Riva, mejor conocida como “La Joaqui” en una entrevista con Verónica Lozano, cuando la conductora le preguntó sobre la supuesta estafa de la que fue víctima por parte de sus ex representantes.
Acto seguido, la popular cantante hizo un mea culpa: “Dediqué toda mi vida a esto y era mi responsabilidad instruirme mejor”, aseguró.
¿Es cierto lo que dice? En cierto punto sí, pero lo que supuestamente le pasó a “La Joaqui” –como a tantos otros artistas– no es exclusivamente su responsabilidad.
La situación que vive hoy “La Joaqui” sorprende a pocos. Cada poco tiempo, los artistas se enfrentan a este tipo de circunstancias. Paulo Londra es uno de los casos más emblemáticos en Argentina. Sin embargo, este flagelo recorre el mundo: Taylor Swift, The Beatles, Kesha y George Michael son algunos de los artistas que tuvieron este tipo de conflictos.
Hubo quienes lograron mejores resultados y pudieron volver a hacerse de los derechos de sus canciones, mientras que otros tuvieron que aceptar que, legalmente, habían perdido. Puede resultar triste e injusto, pero es real.
El tema, sin embargo, no se ciñe únicamente al mundo artístico, como muchas veces nos hacen creer. La falta de educación financiera es un tema que debería preocuparnos a todos, como ciudadanos responsables.
Y el problema no termina en esta carencia, sino que se extiende aún más: existen campañas en contra de la estructuración de patrimonios, del cuidado del dinero y de las propiedades de cada uno y, en consecuencia, en contra también de quienes más tienen y quieren proteger su capital.
¿Para qué necesitamos educación financiera?
La situación de la cantante argentina se suma a una larga lista de casos que nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la educación financiera.
Creo fervientemente que es esencial que las próximas generaciones reciban educación financiera para mejorar sus condiciones y las de su entorno, así como deberíamos haberla recibido nosotros para ahorrarnos varios problemas.
¿Por qué estoy tan convencido de esto? Porque estoy convencido de que es la mejor forma para que todas las personas, familias y empresas entiendan cómo protegerse de los abusos a los que pueden estar expuestos en materia financiera. Pero no solo por eso, sino también para que los espacios de poder político tengan representantes capacitados en materia financiera.
A pesar de que algunos crean que es una exageración, puede llegar a ser un verdadero arte el de conocer en profundidad y con detalles la fiscalidad internacional y la planificación patrimonial; un desafío para nada despreciable.
Son muchos los motivos –y muy lógicos– para defender la educación financiera para todos. Educación financiera para entender, decidir, invertir y cuidar lo que tenemos. Así como necesitamos recibir educación en otros ámbitos, el financiero no es la excepción.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
Conflictos bélicos e impacto en las inversiones
La dependencia mundial del estrecho de Ormuz explica la volatilidad en la energía cuando surgen tensiones entre países clave de Medio Oriente
El Gobierno enfrenta el desafío de mantener el crecimiento logrado
Las reformas y el récord de exportaciones impulsaron la economía, pero las tensiones inflacionarias y el contexto electoral de 2027 generan preocupación en el horizonte

Por qué la Ley de Glaciares enfrentó a ciencia y política
Los argumentos técnicos sobre reservas hídricas quedaron relegados mientras el debate público se centró en visiones opuestas sobre el futuro de la minería y el medio ambiente

El fallo YPF y el predominio del derecho público local
El tribunal de segunda instancia de Estados Unidos resolvió a favor de nuestro país, aceptando los argumentos de la Procuración del Tesoro durante mi gestión. La sentencia es importante en tanto reconoce expresamente una prerrogativa soberana




