
La reciente gira asiática del presidente Joe Biden, que incluyó paradas en Seúl y en Tokio, fue monitoreada con extrema cautela por Beijing. Sin dejar de lado la compleja situación en Ucrania, está claro que Estados Unidos ha decidido retomar el tema más prioritario en su agenda estratégica, que es la contención de China en el Indo-Pacífico.
Tras la experiencia de la era Trump, Estados Unidos entiende que la reconstrucción de alianzas estables con sus socios históricos no puede estar basada solamente en una agenda acotada a defensa y seguridad. Es por ello que ahora Washington se enfocará más en impulsar programas para fomentar las inversiones y el comercio en una región que, en dicho plano, está ampliamente dominada por la influencia de China.
Cumbre con la ASEAN en Washington, con sabor a poco
En la previa al viaje de Biden por Corea del Sur y Japón, se llevó a cabo en Washington una cumbre entre Estados Unidos y los países del Sudeste Asiático nucleados en la ASEAN. Se reafirmaron compromisos de cooperación, pero el pobre anuncio de USD 150 millones para fomentar el desarrollo de infraestructura en la ASEAN resultó una cifra insignificante, comparado a lo que ha venido ofreciendo China a la región.
Resulta interesante la postura exhibida por Singapur, un país clave para Estados Unidos en la región. El primer ministro Lee Hsien Loong expresó que no discriminará ningún ofrecimiento y aspira a cooperar tanto con China como con Estados Unidos. Esta visión pragmática es compartida por otros socios de la ASEAN, como Malasia y Filipinas.
Cabe destacar también que Estados Unidos fracasó en su intento de mencionar explícitamente a Rusia en el comunicado conjunto con la ASEAN, por la resistencia de algunos miembros del bloque. Esto también fue favorable a la posición de China, que tampoco pudo ser mencionada explícitamente en el comunicado. Lo que Washington seguramente seguirá explotando es la preocupación común de la mayoría de los países miembros de la ASEAN respecto a las reclamaciones territoriales en el Mar del Sur de China. No obstante, hay que tener presente que ningún país del bloque es favorable a provocar una escalada militar con China. Además, algunos de esos países tienen reclamos territoriales entrecruzados entre ellos mismos.
Otro aspecto que ha debilitado la posición de EEUU en la región es el AUKUS, pacto militar entre el Reino Unido y Australia que Washington promovió abiertamente. Malasia e Indonesia se opusieron abiertamente al mismo, en línea con Beijing.
Fuerte respaldo de EEUU al nuevo mandatario de Corea del Sur
La primera parada en la gira asiática de Biden fue Seúl, donde lo más relevante fue la cumbre bilateral con el flamante presidente Yoon Suk-yeol. Ambos reafirmaron el compromiso mutuo con la defensa combinada de Corea del Sur. Biden dijo estar dispuesto a utilizar toda la gama de capacidades de defensa de EEUU, incluidas la defensa nuclear, convencional y de misiles, de ser necesario.
A Beijing le preocupa la relación con Yoon, quien es claramente más anti-China que su antecesor. China advierte que la situación en la península está frente a un riesgo creciente de desestabilización debido a las nuevas pruebas misilísticas de Kim Jong-un, quien se siente envalentonado por la guerra en Ucrania. Una retórica más dura de Yoon, amparado por Biden, puede incrementar las tensiones preexistentes. Para peor, el reciente lanzamiento conjunto de misiles entre Corea del Sur y EEUU en el Mar de Japón, como respuesta a Kim, abre un escenario totalmente impredecible.
Asimismo, para Beijing fueron preocupantes las menciones al Mar del Sur de China y a Taiwán durante los encuentros bilaterales en Seúl. Biden y Yoon reiteraron la importancia de “preservar la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán como elemento esencial para la seguridad y la prosperidad en la región del Indo-Pacífico”. Beijing omitió elevar quejas a estas referencias, teniendo en cuenta que actualmente la prioridad es buscar afianzar la relación con Yoon, por ahora fría y distante.
Cumbre del QUAD y lanzamiento del Indo-Pacific Framework
Respecto a la visita de Biden a Tokio, con motivo de una nueva cumbre del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (QUAD), lo más relevante fue el anuncio del Indo-Pacific Framework (IPEF). Se trata de un acuerdo marco orientado a la cooperación económica, aunque va directamente de la mano con la agenda de defensa y seguridad de Estados Unidos y sus principales aliados de la región. Fue presentado como un plan eminentemente orientado a desarrollar la infraestructura regional, que contemplaría un fondo de USD 50.000 millones en cinco años. En principio, muy interesante, si bien distante en magnitud respecto a la Nueva Ruta de la Seda china.
Estados Unidos aspira a que el IPEF sea un mecanismo personalizado, lo que requerirá mucho trabajo a nivel bilateral. El IPEF no se presenta como incompatible con el RCEP y el CPTPP, de manera que ningún país de la región se sienta excluido por participar de esos acuerdos comerciales. A priori, su alcance limitado en materia de financiamiento y los desacuerdos entre los miembros restringirán la eficacia de la nueva iniciativa.
China ha calificado al IPEF como una “fachada de la estrategia militar de EEUU” en la región, con un enfoque opuesto a la cultura de cooperación y a los valores históricos del Asia-Pacífico. De acuerdo a la narrativa de Beijing, “EEUU quiere reemplazar la armonía regional por caos”. Doce países del Indo-Pacífico confirmaron su adhesión al IPEF, con las notables ausencias de Myanmar, Camboya, Laos y Timor Oriental, estrechos aliados de China. Taiwán expresó su deseo de unirse al IPEF, pero Washington decidió excluir a Taipei del lanzamiento inicial. Beijing especula que EEUU finalmente incorporará a Taiwán, cruzando una nueva línea roja.
Otro dato favorable a Beijing es que cada miembro de la ASEAN que se sumó al IPEF tiene un porcentaje significativamente más alto de su comercio total con China que con EEUU. Beijing sabe que su economía crecerá más rápido que la estadounidense en los próximos años, haciendo que esa brecha se amplíe sin grandes oportunidades para que estos países accedan al mercado estadounidense. Es poco probable que la administración Biden y quienes lo sucedan estén en una posición política para brindar a los estados asiáticos la mayor liberalización de mercado que desean.
Sin perspectivas concretas de mayor acceso al mercado estadounidense, los países involucrados en el IPEF tendrán pocos incentivos para hacer concesiones en otras áreas de interés prioritario para Washington en la región. Asimismo, Beijing se enfocará en fortalecer los lazos con los pequeños países del Pacífico, con un doble objetivo: balancear el avance de EEUU y seguir restando aliados a Taiwán.
En ese sentido, el canciller chino Wang Yi realizó una inédita gira de diez días por ocho países del Pacífico. El mayor objetivo fue confirmar el acuerdo estratégico en materia de seguridad con Islas Salomón, algo enfáticamente rechazado por EEUU, Australia y otros aliados. Los resultados de la gira del máximo diplomático chino no fueron los esperados. El modelo de acuerdo comprensivo ofrecido inicialmente a las Islas Salomón fue mayormente rechazado por los pequeños países insulares.
EEUU intervendría militarmente para defender a Taiwán
En el comunicado final de la cumbre del QUAD figuró la expresión de que los países miembros “se oponen firmemente a cualquier acción coercitiva, provocativa o unilateral que busque cambiar el status quo en el Indo-Pacífico”. Desde la óptica de Beijing, es esperable que a partir de ahora haya un aumento de las operaciones militares coordinadas entre estos países en lo que China considera sus aguas territoriales. Pero China seguirá respondiendo en esa misma línea, como en la reciente operación de patrullaje conjunto con Rusia, mientras Biden estaba en Japón.
Biden también declaró que EEUU intervendría militarmente para defender a Taiwán, en caso de un ataque chino a la isla, rompiendo una tradición de ambigüedad de la política exterior estadounidense sobre este tema. Curiosamente, no está claro por qué razón Washington no aplica ahora el mismo criterio para intervenir en favor de la invadida Ucrania. Como sea, Biden amplió su compromiso con Taiwán, el cual tuvo como correlato la firma de un amplio acuerdo comercial entre ambas partes.
En vista de todos estos sucesos, no caben dudas que las aguas del Indo-Pacífico están más agitadas que nunca, con la creciente disputa geopolítica entre China y los EEUU en el epicentro. Se trata de un proceso cada vez más complejo y peligroso, tanto para la región como para el mundo en su conjunto.
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