
En el último tiempo, en el segmento del real estate, la tokenización de bienes inmuebles dio mucho de qué hablar. Se trata de una nueva tendencia que, en términos sencillos, consiste en transformar un activo inmobiliario en un token que se almacena en la cadena de bloques. Luego, una vez que se convirtió en un activo digital, se pone a la venta.
Además, en la industria del real estate, ya existen compañías que crean tokens que representan propiedades en construcción, y los ponen a la venta para generar liquidez en ese proyecto de bienes raíces; y así comenzar a recaudar capital para continuar la obra.
En este marco, según un relevamiento internacional realizado por Security Token Market, la capitalización del mercado inmobiliario tokenizado ascendió a USD 30.032 millones en Estados Unidos, lo que significa una gran oportunidad para la Argentina, y también para América latina.
En nuestro país, como existe una gran adopción de Bitcoin y de las criptomonedas, la tokenización de bienes raíces ya existe: los argentinos eligen tokenizar una propiedad, pagar en cuotas; o comprar metros cuadrados en proyectos, a modo de crowdfunding, para generar intereses; y hasta pueden acceder a departamentos de pozo.
¿Cómo lo hacen? Es sencillo. Compran criptomonedas, llaman a las inmobiliarias y preguntan directamente: “¿Aceptan criptomonedas?”. Frente a esta consulta, las inmobiliarias se reconvirtieron y ofrecen sus mejores inmuebles bajo esta modalidad de tokenización.
En la Argentina, ya se concretaron varias operaciones y las más populares son la compra de departamentos con criptomonedas. En vez de hacer la transferencia del capital en efectivo, el inversor adquiere una criptomoneda estable emparejada uno a uno con el dólar estadounidense como USDT y DAI; y hace el giro de dinero. Como se trata de criptodivisas que mantienen siempre el valor de USD 1, no hay fluctuación y el monto es exactamente el mismo que si estuviera haciendo el pago en efectivo o la transferencia. En este contexto de rápida adopción, en abril de 2021, la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA) empezó a capacitar a desarrolladoras, constructoras e inmobiliarias del país para que puedan aceptar estas criptomonedas estables.
Pero comprar un departamento no es lo único que puede hacer un inversor en criptomonedas: como bien fue mencionado anteriormente, también pueden tokenizarse activos inmobiliarios. Esto significa, en pocas palabras, que un argentino puede adquirir bienes inmobiliarios de una inmobiliaria de, por ejemplo, Japón o de la Argentina sin límites y generar retornos seguros.
Del lado de la empresa que vende inmuebles, también hay beneficios: este modelo les permite fraccionar un proyecto inmobiliario en pequeñas partes, lo que atrae a nuevos inversores y también abre un espectro de oportunidades de negocio.
En conclusión, las inmobiliarias pueden utilizar las criptomonedas para vender sus inmuebles; como también pueden tokenizarlos para venderlos en un modelo de crowdfunding a través de una plataforma criptográfica y así brindarles liquidez a medida que el proyecto se desarrolla.
Este nuevo paradigma tiene un gran potencial en países como la Argentina, donde todas las personas buscan alternativas de inversiones como las criptomonedas y los inmuebles, ya que se trata de instrumentos con una mirada largoplacista. En 10 años, la tokenización de inmuebles y la venta de estos en criptomonedas estará totalmente naturalizado, aún más por las próximas generaciones.
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