
Luego de que el gobierno cerrara el trato con el Fondo, una de las discusiones principales es cómo debe votar la oposición o, incluso, parte de la alianza que está en el poder. A partir de allí, las posibilidades que se barajan deberían tener en cuenta que una parte de la oposición considere que hay alguna alternativa mejor que la de refinanciar la deuda con el organismo internacional. Si alguno piensa que sí, es lógico que vote en contra.
Sin embargo, el consenso generalizado es que, sin una refinanciación de la deuda con el FMI, vamos a una cesación de pagos con el organismo internacional y, a partir de allí, a una profundización de la crisis que elevará en forma alarmante los niveles de pobreza. Quien así opine, puede tener las mayores diferencias con lo acordado; pero no puede dejar de reconocer que un mal acuerdo es mejor que ninguno. A menos que no le importe que gran parte de los argentinos pasen a vivir en la miseria. Por lo tanto, hay que tener en cuenta el costo político de quedar asociado con la imagen de haber empujado al abismo a Argentina, que implicaría ínfimas probabilidades de llegar al gobierno en el futuro.
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Gran parte de la oposición coincide con el diagnóstico anterior; por lo que debería tener preferencia por dar su aval crítico al acuerdo. Es cierto que, para ello, el gobierno tiene que pedir un apoyo “razonable” y no lo es pedirles a los legisladores de Juntos por el Cambio que voten a favor de un texto que agrede a la gestión anterior. Pensando en el conjunto de los opositores, tampoco es razonable pretender que avalen la parte del acuerdo en la que se plantea cómo el oficialismo propone lograr los objetivos comprometidos. Es obvio que la oposición puede estar de acuerdo con las metas negociadas; pero jamás con la forma de cumplirlas. Se supone que son oposición porque consideran que actual rumbo político-económico es equivocado. Mandar al Congreso un texto que contenga esa parte y pedir un apoyo generalizado es un absurdo.
El gobierno es el encargado de gestionar desde el Poder Ejecutivo y es lógico que lo haga en línea con sus convicciones; pero no puede pretender que los opositores voten que esas políticas están bien. A la oposición sólo le cabe la responsabilidad de manifestarse a favor o no de un acuerdo con el FMI y de las metas pactadas, que podría eventualmente tener que cumplir si llegase alguno de ellos a la Presidencia.
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También debe evaluarse la situación de la alianza gobernante. Fue muy criticada la decisión del diputado Máximo Kirchner de renunciar a la presidencia de su bloque en la Cámara de Diputados. Sin embargo, fue una actitud coherente con sus convicciones. Él no está de acuerdo con las condiciones negociadas por el gobierno, ¿cómo se le puede pedir que sea la cara visible para defender ese pacto y, además, convencer a la oposición de que tiene que avalarlo? Lo que hizo hasta ahora es lo que debía hacer. Dejar ese lugar para alguien que considere que es el mejor acuerdo posible y que se comprometa defenderlo, consiguiendo los votos suficientes para su aval.
Desde el llano, el diputado Kirchner puede dar su opinión libremente; lo cual es su derecho. Lo que hay que evaluar es que hará a la hora de apoyar o no el acuerdo en el Congreso. Sin duda, debería hacerlo como la oposición, o sea en forma crítica y positiva. Lo contrario sería una deslealtad al gobierno que ayudó a llegar al Poder Ejecutivo Nacional y, por otro lado, una irresponsabilidad respeto al conjunto de los argentinos. Es una inconsistencia pedirle a la oposición que avale el acuerdo de un gobierno que no es propio; mientras los que están en la alianza oficialista no apoyan lo que su propia gestión negoció. Espero no equivocarme; pero, desde que se produjo la renuncia del diputado Kirchner a la presidencia de su bloque, dije que lo más probable era que dé dicho apoyo crítico.
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Para finalizar, en mi opinión el acuerdo tiene objetivos que se pueden lograr, pero no con el rumbo con el que el gobierno propone; lo cual en su conjunto lo hace incumplible. ¿Cómo debería votar si fuera un legislador y me pidieran avalar cómo gestionarán? En conclusión: tanto para la gran mayoría de la oposición como para el “kirchnerismo”, es mucho más sencillo darle apoyo al gobierno para que cierre el acuerdo y no pedirle a quienes difieren con la actual administración que se lo den también a la forma en que dicen van a lograr las metas comprometidas.
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