
La designación de Claudia Bello como directora de ArSat ha provocado un gran malestar en todos los espacios donde compañeras/os peronistas debaten el destino nacional de las comunicaciones, el mundo digital y las nuevas tecnologías. Muchos de ellas y ellos vienen acompañando a ArSat desde su inicio e incluso algunos han sido “fundadores” e impulsores iniciales de la Empresa, cuando en aquel 2006 la mirada estratégica de Néstor Kirchner puso en marcha nada menos que una institución destinada a estar entre las únicas 8 del mundo en aptitud de fabricar satélites geoestacionarios.
A mi juicio cargar las tintas sobre el encuadramiento político de Claudia Bello hace 30 años no brinda valor a una evaluación acertada sobre el porqué es incorrecto que ocupe el cargo. Ser menemista o haberlo sido no califica en sí mismo la integralidad que debe tomarse en cuenta para quien va a ocupar el directorio de ArSat.
Sí creo que podemos aproximar tres cuestiones que pongan en juicio esta decisión de la Jefatura de Gabinete nacional que es quien impulsa el nombramiento.
Una es que ser Director/a de ArSat implica una responsabilidad sobre el mundo satelital y cómo la Argentina se maneja en ese universo. Defensa de órbitas, ideas sobre un planteo global de soberanías satelitales extraterritorializadas, conocimiento del mercado mundial que decide las acciones de ArSat para fabricar y comercializar productos y muchos más y necesarios conocimientos en el tema.
Otra es que el cargo implica el manejo económico de recursos del Estado, donde aparece cierta debilidad por parte de la funcionaria propuesta, habida cuenta de sus varias causas judiciales precisamente por temas vinculados a manejo de fondos y en donde jamás se decidió su inocencia, sino que cayeron los tiempos judiciales y la prescripción de las causas motivaron su finalización.
Y la tercera es el hecho, no menor, de haber estado descomprometida con las necesidades del país los últimos 20 años y en el caso de nuestra identidad política, alejada de lo que el peronismo hizo y significó en estos últimos 20 años. Entre otras cosas, el trabajo, militancia y convicción puesto para que hoy exista una Empresa como ArSat.
Estos, creo, son argumentos donde veo que no está capacitada Claudia Bello.
Esta nominación, en cierta forma, degrada a nuestro gobierno ya que, parafraseando a George Clemenceau (“La guerra es muy importante como para dejarla en manos de militares”) digo que ArSat es muy importante como para dejarla en manos de Claudia Bello. Respetemos a ArSat.
El Presidente debe dar una fuerte señal e impedir que se consume este nombramiento.
Estamos en momentos críticos para nuestra Nación. El tema de la deuda externa es lo prioritario, pero detalles tal vez considerado menores, como el directorio de ArSat, merecen mejor solución.
Es de magnos reconocer errores. Proponer a Claudia Bello ha sido un error.
No avancen con esta decisión.
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