
El populismo que domina la ideología kirchnerista la ha llevado, entre otras cosas, a suponer que manteniendo artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos se genera una reactivación del consumo gracias a que se paga poco por los servicios de luz, transporte público, agua, etc.
Es decir, creen en un efecto mágico por el cual se puede pagar menos por la energía sin asumir costos y la gente puede consumir más de otros bienes.
El razonamiento es que lo que la gente gasta menos en luz, gas, agua, colectivo, subte, etc. gracias a los subsidios puede consumir otros bienes, comprando un celular, una camisa o lo que sea.
El gobierno cree que se reactiva el consumo interno mágicamente con tarifas artificialmente bajas, como si el poner la tarifa por debajo del precio de mercado no tuviese costo alternativo. Sin embargo, la realidad es que tiene un doble costo: 1) el costo fiscal, y 2) lo más grave, dejar a miles de usuarios sin luz, porque lo barato sale caro.
Desde el año 2006 el kirchnerismo estableció esta locura de poner tarifas artificialmente bajas para mantener contenta a la gente, aunque luego hubo que dejar de exportar gas y se pasó a importar gas licuado en barcos. Que salía mucho más caro que si se hubiesen adecuado los precios de boca de pozo del gas al precio internacional.
Los trenes chocaban por falta de mantenimiento, en invierno hay poco gas, y el listado de inconvenientes sigue.

Como puede verse en el gráfico de arriba,, entre 2006 y 2015 el kirchnerismo se gastó la friolera de USD 161.318 millones en subsidios para mantener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos. Macri empezó a bajar el gasto en ese rubro y tuvo su costo político, pero lo redujo a unos $ 6.800 millones al final de su mandato. Desde que volvió, el kirchnerismo prácticamente duplicó el gasto en subsidios del gobierno anterior.
Magnitud
Para que el lector tenga una idea de la magnitud , esos US$ 161.000 millones equivalen al 37% del PBI de 2021. Gastarse un 37% del PBI en subsidiar las tarifas de los servicios públicos es demencial.
Si el gasto en subsidios económicos se toma en relación al PBI, el kirchnerismo lo llevó hasta 5,13% del PBI en 2014, Macri lo bajó hasta 1,64% y el gobierno de Alberto Fernández lo elevó a 2,83% del PBI. Si estimamos un déficit fiscal de 4,6% del PBI para este año, sin contar el gasto cuasifical, tenemos que los subsidios económicos explican el 61,5% del déficit fiscal.
Puesto en otros términos, esto de los subsidios para mantener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos no solo lleva a una inflación descontrolada que se financia con emisión, sino que encima licúa los salarios reales, con lo cual la gente no puede consumir más como es la errada premisa del gobierno, que encima la deja sin luz.
Entre enero y noviembre de este año el gobierno gastó US$ 9.332 millones en subsidios a la energía, sin incluir los subsidios para inversión, sino solo aquellos para gastos corrientes, monto que es casi 2,16% del PBI. Es el rubro que más dinero se lleva del total de los subsidios económicos. El segundo en importancia es transporte público.
Entre 2006 y 2015 el kirchnerismo gastó US$ 87.267 millones en subsidiar solo la energía eléctrica y en los dos primeros años de este nuevo mandato lleva gastado US$ 15.256 millones, con el agravante de que encima la gente no llega a fin de mes y le cortan la luz. Lo poco que puede tener de dinero para comprar en comida lo tiene que tirar por falta de energía para la heladera. Así, en un país de indigentes y pobres, se tira comida por el populismo imperante.

Como puede verse en el segundo gráfico, los subsidios a la energía habían bajado hasta 1,07% del PBI con Macri y ahora están en 2,16% del PBI, niveles cercanos a los que le dejó el kirchnerismo en 2015. El error de Cambiemos fue no presentar un plan económico completo, que incluyera la recomposición de las tarifas de servicios públicos. Por eso se produjo el malhumor de la gente.
El actual gobierno vuelve a la vieja política populista, desandando el camino de recomposición de las tarifas, financiando ese populismo con inflación que hace caer los salarios reales. AsÍ no mejora el consumo, como pretenden los K. El broche es que la gente pasó fin de año sin luz, sin agua, afectando la salud de las personas mayores y los bebés por el intenso calor que debieron afrontar quienes se quedaron sin energía a causa del despilfarro populista.

El último gráfico muestra el total de gastos en subsidios para mantener artificialmente baja las tarifas de los servicios públicos, tomando 2021 hasta noviembre. Como puede verse, ese gasto explica gran parte del déficit fiscal. Si hoy la inflación está descontrolada, es de imaginar lo que ocurrirá si, en algún momento, el gobierno empieza a subir las tarifas de los servicios públicos. Pero si no lo hace, cada vez serán más frecuentes y más amplios en los cortes de luz.
Señores kirchneristas: en economía no hay magia. Llegó el momento de que u paguen el costo de su populismo.
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