
El singular contexto de lucha contra el COVID-19 cambió nuestra forma de vivir, incluyendo la adopción de comportamientos poco saludables que, se sabe, aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Hábitos alimentarios nocivos, aumento del consumo de alcohol, falta de actividad física y estrés, sumados a la ausencia de controles y consultas médicas, han dado como resultado una tormenta perfecta capaz de poner en serio peligro la salud cardiovascular. Es por eso imperativo que volvamos a conectar con nuestro corazón.
Teniendo en cuenta que el 75% de los episodios cardiovasculares recurrentes se puede prevenir, para aquellas personas con enfermedades cardiovasculares o con alto riesgo cardiovascular son fundamentales la detección precoz y el tratamiento temprano.
En los dos últimos años la conexión ha cobrado un nuevo sentido, sin duda clave para reencontrar a pacientes y profesionales de la salud a través de encuentros virtuales, videollamadas y otros.
Si bien en la actualidad se permite un mayor número de estudios, chequeos y consultas presenciales, es fundamental no perder de vista los espacios ya ganados, que nos permiten estar cerca de una forma diferente. En ambos casos, de forma presencial o virtual, lo importante es generar lazos de confianza y de conexión, con nuestro cuerpo y con los profesionales en quienes depositamos nuestra confianza.
Los factores de riesgo cardiovasculares son variados. Algunos de ellos como la edad, el género y la historia familiar no son modificables. Otros, como el colesterol elevado, la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y el estrés, pueden ser prevenidos y tratados.
El riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular aumenta ante una alimentación poco saludable, que se caracteriza por un bajo consumo de frutas y verduras y un consumo elevado de sal, azucares y grasas. Al mismo tiempo, una alimentación poco saludable contribuye a la obesidad y el sobrepeso, que son factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares.
Desde la Fundación Cardiológica Argentina, consideramos que un plan de alimentación saludable debe ser bajo en grasas, moderado en azúcares y sodio. Caso contrario, el alto consumo de sodio puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y nefróticas. Por tal motivo, consumir menos sodio también es parte de una vida saludable y puede ser reemplazado por especias en todas las recetas. Es importante considerar que incluso el agua tiene sodio.
Estos y otros hábitos saludables que pueden contribuir a mejorar considerablemente la calidad de vida de las personas y contrarrestar posibles enfermedades cardiovasculares, además de ser recomendados por un médico de cabecera, suelen ser compartidos a través de las redes sociales. Durante este tiempo, los profesionales de la salud nos hemos adaptado constantemente y hemos puesto en marcha diferentes formatos, mecanismos y procedimientos médicos para poder estar más cerca de nuestros pacientes. Las redes sociales han jugado un rol clave tanto para los profesionales médicos como para aquellas marcas comprometidas con la alimentación saludable, con el propósito de compartir información y experiencias, prevenir, brindar información clave sobre rutinas y recetas baja en sodio, manifestar la importancia de realizar actividad física al menos 30 minutos al día, no fumar, realizar controles periódicos de salud y moderar el consumo de alcohol, entre otros.
Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, con el propósito de concientizar y dar a conocer las enfermedades cardiovasculares, así como la importancia de su prevención, control y tratamiento. Se trata de una excelente oportunidad para que desde la comunidad médica asumamos el compromiso de generar conciencia, hábitos saludables y conexión con nuestros pacientes.
El corazón es uno de los principales órganos de nuestro cuerpo. Cuidarlo a través de un estilo de vida saludable y realizar controles médicos a tiempo puede salvar y mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades cardiovasculares preexistentes. Llegó el momento de volver a conectarnos.
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