
No hay dudas de que las prioridades del área de capital humano cambiaron y de forma drástica durante 2020. Lo que comenzó como una crisis sanitaria, rápidamente se convirtió en la mayor transformación de la fuerza laboral de la historia y ha posicionado a este sector de forma más crítica que nunca, ya que las empresas tuvieron que enfocarse decididamente en sus colaboradores y así delinear un departamento firmemente arraigado a su estrategia empresarial.
Según la investigación “Reinicio de la Revolución de las Habilidades: las 3Rs - Renovar, Reaprender, Reorganizar”, desde el 2020, en Argentina el 73% de los líderes de Recursos Humanos ve a la salud y al bienestar de los colaboradores como la prioridad principal, seguida por la necesidad de crear nuevos modelos de trabajo (61%) y luego por la importancia de impulsar un mayor enfoque en la mejora de las habilidades, el aprendizaje y el desarrollo (38%).
El área de Recursos Humanos de las organizaciones viene experimentando grandes transformaciones a nivel global a lo largo de los últimos años. En 2018 las empresas no proyectaban aumentar la plantilla dentro de este sector e incluso algunos la reducirían. Tan solo tres años después notamos que las compañías invierten en tecnología para la gestión de los recursos humanos y contratan a más personas: las empresas que están acelerando su digitalización y automatización aumentan en un 25% su plantilla del área de RRHH.
Con la irrupción de la pandemia del COVID-19 el avance de la tecnología se aceleró, y específicamente en las organizaciones se acrecentaron los procesos de digitalización de las operaciones. La recolección, protección y análisis de datos tienen una gran demanda ya que los responsables de Recursos Humanos están focalizando cada vez más la atención en la salud, el bienestar y la resiliencia de los colaboradores en conjunto con la planificación dinámica de la fuerza laboral y reinvención del lugar de trabajo. Sin embargo, esto no resulta suficiente si los colaboradores no cuentan con las competencias blandas necesarias que se requieren para acompañar esta transformación, tales como flexibilidad, adaptabilidad, comunicación, pensamiento analítico, empatía y trabajo en equipo, entre otras.
Para adecuarse a las nuevas tendencias y que este proceso de cambio cultural que estamos viviendo se pueda gestionar de manera deliberada es necesario derribar barreras internas desde el sector de Recursos Humanos y también desde las áreas que promueven la creatividad e innovación, muy ligadas incluso a la tecnología y digitalización.
En este sentido, se vuelve esencial plantear una estrategia clara en cuanto a la actualización de canales, procesos e incluso infraestructura tecnológica para poder abordar esta transformación. Es importante además que las organizaciones puedan identificar agentes de cambio ya que, si bien los líderes son quienes lo apalancan fuertemente, también existen personas que promueven el cambio de forma natural dentro de los equipos. Son aquellos curiosos que trabajan colaborativamente, que continuamente buscan mejoras y nuevas soluciones. Para lograrlo, se recomienda generar espacios de intercambio e innovación y fomentar la creatividad ya que son buenos ejercicios para pensar de manera disruptiva cómo realizar los procesos actuales y cómo se podrían cambiar.
Inevitablemente, en el contexto de evolución e incertidumbre que atravesamos, las compañías deben adaptarse a las demandas y tendencias del mercado laboral actual. Por ello, se ha vuelto una responsabilidad imprescindible el cuidado de nuestros equipos, el apoyo para desarrollar habilidades blandas y dinamizar la integración de las áreas de trabajo para liderar esta transformación y que resulte efectiva.
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