Carlos Menem, el hombre

Sin dudas, su gestión quedará signada por la orientación que dio a la política exterior Argentina de adhesión a la alianza occidental y sus principios de democracia y libre mercado

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Velorio del expresidente de la República
Velorio del expresidente de la República Argentina, Carlos Saúl Menem, en el Salón Azul del Congreso de la Nación (Charly Diaz Azcue / Comunicación Senado)

Falleció el ex Presidente Carlos Saúl Menem, quien dejo en la memoria de quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y tratarlo recuerdos imborrables. Fundamento esta afirmación porque tuve la fortuna que el destino me regaló: era un hombre inteligente, intuitivo, conciliador, respetuoso, pulcro y afable, con un gran carisma que lo distinguió y caracterizó.

Sus presidencias, sin duda, quedarán signada por la orientación que dio a la política exterior Argentina de adhesión a la alianza occidental y sus principios de democracia y libre mercado, si bien su administración tuvo defectos y errores pero fundamentalmente logro la paz social y el rencuentro de los argentinos luego de años de luchas fratricidas.

En la imagen un registro
En la imagen un registro del expresidente Carlos Menem, quien falleció este domingo en Buenos Aires a los 90 años (EFE/Archivo)

Lo conocí siendo prosecretario del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades y lo entrevistamos con el fin de hacer un monumento a los Caídos en las Islas Malvinas y el Atlántico Sur, iniciativa que de inmediato aprobó. Ofreció su total colaboración con una sola salvedad: el Estado nacional carecía de recursos para la concreción del mismo y no se haría cargo de su financiamiento. Fuimos nosotros quienes asumimos esa responsabilidad y a partir de ese momento tuvimos su permanente apoyo: en todo momento fue accesible y siempre se allanó para dar solución a todas las dificultades y controversias. Este acontecimiento, desde luego, me dejó gratos y afectuosos recuerdos.

Los avatares de la vida me volvieron a relacionar con el ex presidente Menem en ocasión de ejercer la Secretaria General de la Confederación General Económica (CGE). Así, la relación se reanudó, se hizo más frecuente, se estrechó y se transforma en una amistad de la que guardo imborrables recuerdos.

¿Por qué este recuerdo y homenaje? Encontré a un Presidente de la Nación que se despojaba de la investidura y majestad que da el cargo para encontrar a un hombre pragmático, amable, enérgico, pero por sobre todas las cosas una persona comprensiva que se prestaba al diálogo y a la que se podía llevarle, exponerle y pedirle solución a problemas de envergadura y trascendencia. Siempre supo escuchar, siempre supo comprender, siempre supo encontrar con celeridad soluciones equitativas y justas. Estos hechos son los que hoy quiero transmitir y hacer públicos porque mucha agua correrá debajo el puente de la historia de Carlos Menem, pero esa excepcional y particular personalidad quedara definitivamente y por siempre unida a su memoria ya que solo los elegidos por el destino pueden exhibir.

Solo me resta despedir y recordar al amigable Carlos Menem y pedir que a su alma Dios le dé eterno descanso en su Reino.