
El 2020 rompió todos nuestros esquemas e impulsó cambios en ciertos modelos, entre ellos, el de negocios. Muchas empresas entendieron que estaban manejando procesos analógicos que no las dejaban avanzar. Es el caso de la Industria Telco, que comprendió que debía cambiar su estructura de funcionamiento para poder crecer. Ese, por cierto, es el primer paso: tomar la decisión de modificar las cosas. Para eso hay que romper con los estereotipos, hacer un cambio a nivel cultural y aceptar lo inevitable: la transformación digital llegó para quedarse y no tiene límites.
Los últimos años fueron muy convergentes e innovadores para el entretenimiento y las telecomunicaciones. Como ejemplo disruptivo podemos mencionar la llegada de Disney+ a nuestro país, que se convirtió en la primera plataforma con acceso exclusivo y permanente de contenidos audiovisuales.
Durante el 2020 creció de manera exponencial el número de compañías que migraron a la nube. Los instrumentos para el cambio están, los sectores que ya los adoptan entendieron que llegaron para quedarse. Por eso, las empresas consolidadas que históricamente emplearon procesos manuales deben aprovechar sus firmes cimientos para crecer en dirección a una reconversión digital. Por su parte, aquellas que recién empiezan pueden encarar la transformación desde el principio e implementar una cultura del dato desde las bases.
Es importante invertir en tecnología para poder evolucionar. Los servicios más demandados por las compañías son Intelligent Automation, Cloud y Machine Learning, que potencian el rendimiento a cada negocio y trabajan junto al talento humano para crear valor. Eso, por supuesto, trae buenos resultados para el negocio, aunque no es lo único que se beneficia: la implementación de este tipo de soluciones repercute positivamente en el consumidor final. El servicio mejora y sus tiempos se tornan más ágiles. Hoy, los clientes tienen todo en un solo lugar, al que pueden acceder desde cualquier dispositivo y de forma sencilla.
Como sociedad y como empresarios debemos aprovechar el impulso que nos proporciona el contexto y animarnos a innovar. Adoptar una cultura digital no es algo que suceda de un día para otro ni que dependa de una sola acción: estamos hablando de un proceso continuo, una cadena de decisiones y acciones que involucran a todas las partes. Hay líderes dinámicos, capaces de hacerlo, con visión joven y proyección.
Las ventajas son múltiples, solo queda animarse a dar el gran paso hacia la transformación digital, ese camino que no tiene fecha de vencimiento porque siempre habrá nuevas soluciones que favorezcan la evolución del negocio. Es cuestión de animarse a romper el molde.
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