
Como CEO de una compañía que apunta a la transformación digital de empresas, hace más de 10 años que incentivamos a que la innovación la generen las personas. Así se han logrado grandes cosas con clientes de todas las industrias que aportaron a la cultura del cambio. Pero este año me sorprendió que un virus generó lo mismo pero de forma exponencialmente acelerada. Con la pandemia aumentaron casi un 70% las consultas sobre Big Data & Analytics y Cloud; a pesar que son cambios que venimos fomentando hace décadas, finalmente fue el famoso Coronavirus quien concretó este cambio de paradigma.
Un virus generó la aceleración de la curva de la transformación digital y eso desafía a los emprendedores digitales en muchos aspectos. Personalmente quiero que la transformación la impulsen los empresarios y sus equipos, la innovación es de las empresas pero sobre todo de los equipos de trabajo que la componen, de las personas: es un concepto indispensable para el mundo en el que vivimos.
Estamos ante la cuarta revolución industrial, también llamada Revolución Digital. Es un hecho. Llegó para quedarse. Las empresas, compuestas por capital humano, necesitan capacitarse, adquirir el know how que les permita entender cómo aplicar todas las herramientas digitales a su alcance para poder adaptarse a las nuevas demandas y necesidades del mercado y hacer crecer su negocio.
Resulta conveniente pensar la innovación como un proceso estratégico que nos da la oportunidad de desafiarnos, conocernos, reinventarnos y evolucionar. Es un factor determinante que representa una ventaja competitiva respecto de la competencia.
Jeff Bezos, CEO y fundador de Amazon, es una persona que me inspira todos los días, un gran modelo para quienes somos apasionados de la tecnología. Una vez dijo: “Todos los negocios necesitan ser jóvenes siempre”. Como empresario e impulsor de la innovación adhiero 100% a esa frase: es fundamental contar con una cultura joven, es decir dinámica, flexible, permeable a los cambios y con ganas de evolucionar continuamente. Siempre hay procesos para modificar y mejorar: no porque las cosas funcionen más o menos bien hay que mantenerlas así.
Innovar es crear nuevas soluciones y que eso impacte de forma significativa en el desarrollo del negocio. Por ejemplo, las herramientas de colaboración en línea y los lugares de trabajo digitales proporcionan un aumento del 20-30% en la productividad de la organización. Estamos hablando de ventajas considerables a la hora reducir costos. Pero además de los beneficios a nivel productivo, también habrá resultados positivos en el plano del consumo: no debemos perder el foco en el cliente final y su experiencia.

Resulta crucial ser capaces de romper con las reglas preestablecidas, innovar y crecer. Se necesitan compañías de mente abierta, receptivas y dispuestas a adoptar nuevas lógicas de funcionamiento. Pero se necesita también un plan, trabajo en conjunto: resulta indispensable contar con políticas públicas que acompañen y complementen el trabajo de las empresas, fomentando la transformación y la digitalización en todas sus variables.
A principio de año, Bloomberg publicó su informe anual sobre las economías más innovadoras del mundo. El ranking lo encabezan Alemania, Corea del Sur, Singapur, Suiza y Suecia. Argentina, por ejemplo, se ubica en el puesto 45 y Chile, en el 51. Este ranking nos tiene que hacer repensar y tomar medidas. Hoy más que nunca es indispensable tener la iniciativa de querer transformarse, cambiar el ‘mindset’. El mundo no es el mismo, ya no es tan estable y predecible como antes: innovar es y será siempre la llave para crecer y sobrevivir en una sociedad en constante evolución.
El autor es CEO de Nubiral
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