
Algo que tenemos que dejar en claro: la clave principal a la hora de negociar no depende del contexto sino del negociador; y ya nos lo decían Ury y Fisher, los pioneros del proyecto Harvard en negociación: “Preparese, preparese, preparese”. Sin embargo, debemos darle una vuelta de rosca a este tipo de metodología ganar-ganar para llegar a buenos resultados.
Estos son los tres grandes puntos de cómo planificar las negociaciones en el presente contexto:
Debemos realizar toma de decisiones compartidas
Primero, hoy más que nunca, ponernos del otro lado de la mesa. No ver como un enfrentamiento una negociación, sino entender los intereses genuinos propios de con quién negociamos, y entender introspectivamente los nuestros.
Vivimos un contexto inédito en la vida de casi todos los mortales en edad productiva laboral: todos estamos enfrentando la crisis. En otros contextos, era una región, un país, un sector industrial, un tsunami, un volcán, un gobierno corrupto, pero hoy no es eso. Nos enfrentamos todos a una misma crisis global sanitaria, y estamos entrando a una próxima crisis económica de nivel mundial (ya estamos, pero lejos del valle profundo que vamos a enfrentar) donde todos estamos afectados, y vamos a tener que renegociar muchos acuerdos pasados.
Acuerdos de corto plazo
Debemos pensar que estaremos sentados varias veces en la mesa de negociación. Difícilmente el resultado acordado hoy sea óptimo en el escenario post Covid-19 o entrados en una nueva “normalidad”. Pensemos en objetivos que estén correlacionados con el presente, y que no atenten contra los objetivos de largo plazo. Todos los involucrados están focalizándose en la supervivencia de sus organizaciones/personas, por lo cual, es momento de desarrollar mucha empatía. Es momento de tender redes para el futuro, y de exprimir la creatividad de nuestros equipos al máximo.
Ser empáticos
Muchos miedos afloran en este contexto. Entender que cada persona pone foco en distintos objetivos de fondo. Algunos desarrollarán temor a caída en resultados, otros miedo por incertidumbre de cómo liderarán sus equipos bajo distanciamiento social, otro tendrán dudas sobre la continuidad de sus hábitos y puesto laboral, y algunos perderán sus procesos que acompañaron sus tomas de decisiones y deberán tener que sentarse a debatir y discutir.
Como observamos todos miedos distintos, y esto nos debe hacer entender que vamos a tener que cambiar nuestro comportamiento natural. Algunos deberán entender que amabilidad no significa perder resultados.
Otros deberán comprender que muchos involucrados necesitan su tiempo para tomar decisiones. Deberemos entender que todos vamos a estar en otro contexto y vamos a tener que pensar en cambiar hábitos y estar mucho más dinámicos. En otras palabras, vamos a entrar a un “nuevo mundo” y vamos a tener que ceder cosas todos, pero no en una competencia contra otra persona sino contra la historia misma.
El autor es profesor de la Maestría en Dirección de Empresas de la Universidad de Palermo
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