
El ministro de Economía, acompañado por el Presidente y rodeado de varias figuras políticas, presentó el esqueleto de lo que sería la negociación de la deuda. Faltaron muchos detalles. También faltaron elementos fundamentales.
Empiezo con una duda: ¿es un ultimátum, estilo “tómalo o déjalo”? Si así fuera, hay que recordar que del otro lado también hay jugadores que si consintieran un arreglo ruinoso para ellos, entonces tendrán dificultades para el futuro con todos los otros deudores con los cuales se negocia. Nunca hay que olvidar que Argentina no es el único que está en el partido. Seguramente sea una propuesta que será analizada y modificada a lo largo de las próximas semanas.
¿Qué puede negociarse dado que ya se ha anunciado en forma tan solemne? Pues casi todo. En el anuncio no se indicó el período durante el cual se pagará el capital, por cuánto tiempo, cuántos tipos de bonos, de qué características, etcétera. O sea, sólo se dijo que se pagaría menos.
He aquí el quid de la cuestión: que la deuda tenga un valor alto o bajo depende de un concepto financiero llamado valor presente. Los fondos no valen lo mismo hoy que en un año, ni valen lo mismo si estamos en el medio de una pandemia que en un entorno estable. Lo primero se refleja en el perfil de pagos (hoy o en un año) y lo segundo en la tasa de descuento que se aplica a los fondos. Estimado lector: considere la tasa de descuento como la inversa de la tasa de interés. Cobrar 100 rupias o euros o yens dentro de un año no es lo mismo si la tasa de interés es 5 o 50. Esa es la razón por la que es extremadamente arriesgado decir que hay o no una quita importante de valor presente.
Esta propuesta tiene, para mi gusto, un notable avance. Propone pagar casi la totalidad del capital, aunque con período de gracia y menor interés. Eso es sustancialmente mejor que prometer pagar menos capital con una tasa más alta. La relevancia está en el cashflow o pagos necesarios en uno u otro caso, aunque eventualmente pudieran tener el mismo valor presente.
Como no tenemos los detalles de la propuesta, no podemos calcular el valor presente. Y aunque los tuviéramos, dependerá de la tasa de descuento que cada acreedor aplique. Por ejemplo, con Suiza y otros países estables la tasa es prácticamente negativa. Depende de la credibilidad del deudor. Si Argentina fuera creíble igual que Suiza, la propuesta parecerá generosa cualquiera sea el plazo de pago del capital ya que la tasa de interés es muy superior a la que paga Suiza.
Dejo de lado lo que se dijo de lo que podría hacerse con fondos que no tenemos. Prefiero hablar de lo que no se dijo: si Argentina logra bajar la tasa de interés demencial que tenemos, entonces tal vez haya un mercado de crédito, fundamental para que pueda canalizarse el (escaso) ahorro de los argentinos. Si se renegocia la deuda, podríamos tener menores tasas, ya que con tasas altas, el capital es caro. Sin capital no se puede crecer, capital es el ahorro acumulado y el ahorro es lo que me sobra respecto a lo que produzco y consumo. Si el capital es caro, debo ahorrar mucho para poder comprar algo en el futuro. Si no puedo ahorrar, jamás podré comprar algo en el futuro. Si no puedo hacerlo, el futuro “no vale la nada” y nos quedamos en el triste cortoplacismo argentino.
La negociación de la deuda es indispensable para que todos los argentinos podamos pensar en el futuro. ¡Bienvenida sea!
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