
Por segunda vez se presentará un proyecto de ley para legalizar el aborto. Los dos espacios políticos que han gobernado el país los últimos veinte años, al menos sus jefes y autoridades centrales, piensan del mismo modo: hay que debatir el tema del aborto y si es posible aprobarlo. En el caso de Mauricio Macri fue solapado; en el de Alberto Fernández, es abierto y descarado. En un tema tan controvertido tendría que apelarse a la Ley 25 432 de consulta popular vinculante y de esa forma se podría decidir en función de la mayoría. Que de ningún modo obliga a la minoría pero determina la dirección del Estado. La casta política en el mundo, y en la Argentina de manera particular, están fuertemente cuestionadas: sería sano para ellas y para nosotros convocar al pueblo a decidir. Las democracias modernas sino quieren desaparecer bajo la furia de los pueblos, como se ve en distintas partes del mundo, deberían aceitar y remozar sus formas creando instancias de democracia directa como es un referéndum.
La Iglesia argentina, también cuestionada, se ha equivocado una vez más. Apoyó abiertamente al candidato que hoy es Presidente y ahora tiene el aborto en los atrios desde donde amenazan quemar la Catedral. Debió ser prescindente en las elecciones pasadas. Creyó que el peronismo por su tradición cristiana era portador de una visión humanista que Cambiemos no tenía y lo que no comprendió es que en el Frente de Todos el peronismo está en el sótano. Esto es ¨progresismo¨ en su forma más patética. Progresismo en la peor de sus acepciones. La idea de progreso durante el siglo XIX estuvo vinculada al liberalismo grabado a fuego en los gobernantes de aquellos años. Que hicieron grande al mundo. Luego de la Primera Guerra Mundial el liberalismo en su ocaso dejó en manos de la izquierda la idea del progreso. Se apoderaron del mensaje modernizador. Pero todo ese mundo de ficción y totalitarismo se derrumbó dejando atrás millones de muertos. ¿Qué sistema, que modelo puede hoy arrogarse ser la puerta al futuro? ¿El que no respeta el primer derecho, que es el derecho a la vida? ¿Se es moderno porque se sanciona el aborto?
Ya se ha debatido todo en la primera vuelta de esta ley. ¿A qué seguir? Alberto reintroduce la pelea en nombre de la armonía aceptemos la primera y desenmascaremos la segunda. Las instituciones que pelearon en contra del aborto se hallan a la defensiva, principalmente la Iglesia que carga la cruz de Alberto. Dejemos, entonces, en manos del pueblo la última palabra. Que el Parlamento se atreva a convocar a un referéndum y de esa forma demuestre que no está dispuesto a continuar su decadencia.
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