Escuelas de la frontera norte y sur de México han abierto sus puertas a niños migrantes provenientes de Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Honduras, en un esfuerzo para que no pierdan su derecho a la educación.
Los menores buscan en las aulas una nueva oportunidad para seguir creciendo tras meses a la deriva en territorio mexicano, esto debido a diversas restricciones que no les permiten cruzar a Estados Unidos para alcanzar el “sueño americano”.
Uno de esos planteles es la escuela primaria Pascual Ortiz Rubio, ubicada en Ciudad Juárez, Chihuahua, considerada la primera a nivel nacional en abrir sus puertas para niños en movilidad.
Dora Espinoza, directora del plantel, detalló a EFE que los menores reciben un certificado para que éstos puedan continuar sus estudios en su próximo destino, ya sea Estados Unidos, su país de origen o bien si deciden quedarse.
En el 2022, el Gobierno de México registró a 70 mil 19 menores como “migrantes irregulares”, de los cuales una quinta parte viajaban sin acompañantes. Asimismo, la administración de Estados Unidos deportó a más de 217 mil menores de edad a territorio mexicano.
Con información de EFE