
El comercio bilateral entre Estados Unidos y México alcanzó en julio los 94.800 millones de dólares, la cifra mensual más alta registrada hasta la fecha entre ambos países. El dato surge de un análisis de información de la Oficina del Censo de Estados Unidos, difundido por una firma especializada en estadísticas de comercio internacional.
El salto respecto de julio del año pasado, cuando el intercambio había totalizado 74.360 millones de dólares, fue de 27,5%. Con este resultado, México se consolidó como el principal socio comercial de Estados Unidos durante el mes, superando ampliamente a Canadá y China, sus competidores más cercanos en el ranking.
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México se afianza como primer socio comercial
Del total del comercio internacional estadounidense en julio, que ascendió a 530.370 millones de dólares, México representó cerca del 18%. Las exportaciones estadounidenses hacia territorio mexicano sumaron 34.240 millones de dólares, con un incremento interanual de 18,1%, mientras que las importaciones desde México treparon 33,5%, hasta los 60.550 millones de dólares.
Ese comportamiento asimétrico entre compras y ventas explica buena parte del salto en el volumen total. Canadá quedó en segundo lugar del ranking de socios comerciales, con un intercambio bilateral cercano a los 62.800 millones de dólares, seguido por China, en el tercer puesto, con 36.800 millones de dólares.
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El desempeño de julio se dio en un contexto de expansión sostenida del comercio exterior estadounidense: durante ese mes, el país registró 197.450 millones de dólares en exportaciones y 332.920 millones de dólares en importaciones a nivel global.
Un acumulado que confirma la tendencia
La foto de julio no es un dato aislado. En los primeros siete meses de 2026, el comercio de Estados Unidos con el resto del mundo llegó a 3,51 billones de dólares, un 6,2% más que en igual período del año anterior. México, Canadá y China ocuparon los tres primeros lugares entre los socios comerciales estadounidenses en lo que va del año, con Taiwán y Vietnam completando el top cinco.
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En el acumulado, el intercambio entre México y Estados Unidos sumó 588.520 millones de dólares hasta julio, con una suba interanual de 16,1%. Las exportaciones estadounidenses hacia México crecieron 16,6%, hasta 229.820 millones de dólares, mientras que las importaciones desde ese país avanzaron 15,8%, hasta 358.710 millones de dólares.

Estas cifras confirman la creciente relevancia de México dentro de las cadenas de suministro estadounidenses, en un escenario donde los vínculos comerciales con otros socios relevantes se ven condicionados por modificaciones arancelarias y reconfiguraciones en los patrones de abastecimiento internacional.
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La frontera terrestre, bajo mayor presión operativa
El crecimiento del comercio bilateral impacta de manera directa sobre la infraestructura fronteriza. Laredo, en Texas, se mantuvo en julio como el paso comercial más activo de Estados Unidos, con un volumen bidireccional de 36.950 millones de dólares, un incremento de casi 22% frente a los 30.290 millones del año previo y su mejor julio desde 2013.
Casi la totalidad de ese tráfico correspondió a comercio con México: 35.900 millones de dólares, con una suba de 21,9%. Entre los principales productos exportados por esa vía se destacaron las autopartes, con 1.310 millones de dólares y un alza de 19,2%, además de un salto de 85% en motores diésel y de 21% en motores para vehículos.
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Ese incremento en el volumen físico de mercadería genera, a su vez, tensión en la capacidad de transporte terrestre. Según datos de una plataforma de análisis del mercado de carga, el índice de rechazo de licitaciones de transporte en Laredo se ubicaba en 11,18%, un nivel que refleja dificultades crecientes para conseguir camiones disponibles en ese corredor.
Un corredor bajo la lupa de cara a los próximos meses
El escenario que dejó julio anticipa un desafío estructural para los meses siguientes: si el ritmo de crecimiento del comercio bilateral se sostiene, la presión sobre la capacidad de transporte terrestre y sobre la infraestructura aduanera en la frontera podría profundizarse. Esto obligará a operadores logísticos y autoridades de ambos países a acelerar inversiones en conectividad, digitalización de procesos y ampliación de capacidad vial, con el objetivo de que el crecimiento comercial no se traduzca en cuellos de botella que terminen encareciendo o demorando el flujo de mercancías entre las dos economías.
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