
Colombia movilizó más de 151 millones de toneladas de mercancías durante 2025, según datos oficiales consolidados por el Ministerio de Transporte a partir del Registro Nacional de Despachos de Carga (RNDC). La cifra representa un crecimiento del 3,7% frente a 2024 y confirma la relevancia del transporte terrestre en la estructura productiva y comercial del país.
El balance anual refleja no solo un incremento en los volúmenes, sino también la magnitud operativa del sistema logístico colombiano. A lo largo del año participaron 2.620 empresas y más de 166.000 vehículos habilitados.
En términos prácticos, se trata de una red de movimientos diarios que sostiene el abastecimiento interno, articula cadenas productivas y conecta nodos portuarios con centros de consumo.
Desde una mirada logística, el crecimiento del 3,7% adquiere especial relevancia en un contexto regional atravesado por ajustes en el comercio exterior, variaciones en los flujos de importación y exportación y mayor presión sobre los costos operativos. El transporte por carretera continúa siendo el principal articulador entre puertos, zonas industriales y mercados internos, lo que convierte a sus indicadores en un termómetro directo de la actividad económica.
Carga líquida y sólida: composición de la matriz transportada
El informe del RNDC también detalla la composición de la carga movilizada. En el segmento de carga líquida se reportaron más de 9.735 millones de galones transportados durante 2025, principalmente asociados a derivados del petróleo. Este componente resulta clave para el abastecimiento energético y para el funcionamiento de sectores industriales y de servicios que dependen de estos insumos estratégicos.
En la carga sólida, productos como el maíz, los denominados “productos varios” y el paqueteo se ubicaron entre las mercancías con mayor volumen movilizado por carretera. El dato expone la diversidad de la matriz logística: desde insumos agrícolas hasta bienes vinculados al consumo masivo y al comercio minorista.
En conjunto, estas cifras muestran un sistema con fuerte dependencia del transporte terrestre, tanto para la distribución de productos primarios como para la circulación de bienes industrializados. La amplitud de categorías movilizadas refuerza el carácter transversal del sector, con impacto directo en la seguridad alimentaria, la producción industrial y la dinámica comercial interna.

Distribución territorial y rol portuario
En términos territoriales, el Valle del Cauca concentró el mayor número de viajes de origen y destino de toneladas transportadas. Esta posición se explica en gran parte por el flujo de vehículos vinculados al Puerto de Buenaventura, principal salida del Pacífico colombiano y nodo clave para el comercio internacional.
La dinámica logística en esta región confirma la importancia de la articulación puerto–carretera como eje estructural del sistema. El tránsito constante de mercancías desde y hacia Buenaventura no solo incide en el volumen total movilizado, sino también en la planificación de infraestructura, en la gestión de tiempos de tránsito y en la coordinación entre actores públicos y privados.
En el ranking nacional le siguieron Cundinamarca y Antioquia, dos territorios con fuerte actividad industrial y comercial. La concentración de viajes en estos departamentos refleja la centralidad de los principales corredores logísticos y la gravitación de los grandes centros urbanos en la red de distribución nacional.
Un sector clave para la competitividad
Más allá del crecimiento interanual, el desempeño de 2025 consolida al transporte de carga terrestre como uno de los pilares de la competitividad colombiana. Movilizar más de 151 millones de toneladas implica una operación logística de gran escala, con miles de actores intervinientes y una coordinación permanente entre empresas transportistas, generadores de carga y autoridades.
El desafío hacia adelante no se limita a sostener el volumen, sino a profundizar mejoras en eficiencia operativa, seguridad vial, digitalización y trazabilidad. El RNDC, como herramienta de consolidación de datos, ofrece una base relevante para la toma de decisiones tanto en materia de política pública como en la planificación empresarial.
En un escenario donde la integración regional y la diversificación de mercados continúan siendo objetivos estratégicos, la capacidad de movilizar carga de manera confiable y competitiva se convierte en un activo diferencial. El resultado de 2025 no solo habla de toneladas transportadas, sino de un entramado logístico que mantiene en funcionamiento la economía y proyecta su evolución hacia los próximos años.
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