Comercio exterior en transformación: apertura de mercados, presión competitiva y nuevas problemáticas

Alejandro Iturrioz, gerente de comercio exterior en una empresa de comercio mayorista de maquinarias, analiza cómo los cambios normativos redefinen el sector y exigen más planificación y capacitación

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Alejandro Iturrioz es gerente de
Alejandro Iturrioz es gerente de comercio exterior en una empresa de comercio mayorista de maquinarias (Foto: Movant Connection)

La apertura a los mercados internacionales está transformando el comercio exterior y la logística en Argentina, asegura Alejandro. “Hoy quien no invierte en tecnología queda fuera del mercado”, sostiene, y advierte que el nuevo escenario impone mayor agilidad, conocimiento y trabajo en equipo para no perder competitividad.

¿Cómo impacta la apertura de las importaciones en el sector y en la logística de comercio exterior?

Hoy la apertura de las importaciones genera un escenario mucho más competitivo y exige repensar cada etapa de la operación. La necesidad de reponer stock con agilidad obliga a tener un conocimiento mucho más profundo de los tiempos logísticos, tanto marítimos y aéreos como terrestres. Muchas veces se trabaja con cargas que vienen de Uruguay, Brasil o Chile, lo que implica dominar distintas normativas y procesos aduaneros.

También hubo cambios positivos en la regulación que ayudaron a simplificar trámites y reducir algunas cargas impositivas. La baja de percepciones como el IVA adicional o el impuesto a las ganancias en ciertas operaciones permite que el mercado sea más competitivo y dinámico. Pero eso también eleva la vara: hoy se necesita expertise, rapidez de respuesta y conocimiento de cada medio de transporte para tomar buenas decisiones y no perder oportunidades.

¿Cómo se reconfigura la competencia en este contexto más abierto?

La apertura abre muchas puertas, pero también obliga a prepararse para competir en igualdad de condiciones con jugadores internacionales. Hoy es mucho más fácil que una marca extranjera entre al país y eso hace que todos tengan que mejorar en su propuesta de valor, desde la logística hasta el servicio posventa y las condiciones financieras.

El comercio exterior dejó de ser solo una cuestión de aduana y transporte. Hoy es fundamental entender de bancos, de triangulación de documentos, de anticipos y de financiamiento. Además, la apertura de mercados facilita la colocación de productos diferenciales en el exterior. Un buen ejemplo es la miel orgánica argentina, que se posiciona con un valor agregado muy superior al de la miel común y abre posibilidades en nichos de mercado que premian la calidad.

¿Cuál es la importancia de planificar y trabajar con indicadores en las decisiones logísticas y de comercio exterior?

Los indicadores son clave porque permiten trazar escenarios y anticiparse a los problemas. Por ejemplo, conocer los costos de cada ruta y analizar las alternativas puede reducir tiempos y gastos de manera significativa. Hoy se abren nuevas oportunidades como la llegada de cargas por puertos de Chile o Perú, que en algunos casos permiten reducir a la mitad el tiempo de tránsito desde Asia.

Además, los costos operativos en puertos varían mucho. Mover un contenedor en Buenos Aires puede costar el doble que en un puerto chileno. Por eso es fundamental simular escenarios y elegir la opción más eficiente. La multimodalidad empieza a tener un rol central en este análisis y es uno de los grandes desafíos pendientes en Argentina.

¿Cómo influye la tecnología y la inteligencia artificial en esta nueva forma de operar?

La tecnología es indispensable para poder competir. Incorporar inteligencia artificial, sistemas de gestión o herramientas que permitan cruzar datos y generar indicadores ya no es opcional. Es lo que permite analizar costos, proyectar escenarios y tomar mejores decisiones.

Hoy quien no invierte en tecnología queda fuera del mercado. Tener la capacidad de predecir comportamientos, optimizar la trazabilidad y mejorar la eficiencia de cada operación es lo que hace la diferencia. Por eso es fundamental sumar herramientas que permitan ganar en análisis y agilidad.

Para Alejandro, "los indicadores son
Para Alejandro, "los indicadores son clave porque permiten trazar escenarios y anticiparse a los problemas" (Foto: Shutterstock)

¿Qué rol juega la política de comercio exterior y las normativas en este escenario?

Se están dando pasos importantes hacia la simplificación normativa, lo que ayuda a reducir costos y agilizar operaciones. La eliminación de algunas resoluciones técnicas y la posibilidad de hacer autoliquidaciones son ejemplos de un camino que hay que seguir profundizando.

Lo ideal sería avanzar hacia una política de comercio exterior seria y sostenida, que promueva acuerdos internacionales y facilite el ingreso de nuestros productos a otros mercados con aranceles preferenciales. Argentina tiene un potencial enorme, desde los commodities tradicionales hasta el gas de Vaca Muerta, que ya se está exportando a Chile y podría convertirse en una oportunidad estratégica para abastecer a Brasil en el futuro.

¿Qué aprendizajes deja el manejo de equipos en un área tan dinámica como el comercio exterior?

Liderar equipos en este contexto implica mucho más que dar órdenes: hay que tener vocación docente y entender que cada persona tiene tiempos y formas de aprender distintas. La clave está en sembrar la curiosidad y las ganas de mejorar, lograr que cada integrante del equipo se pregunte por qué y para qué hace cada cosa.

Cuando se logra que las personas entiendan que su tarea es parte de un engranaje más grande, el equipo funciona. Hay que acompañar, capacitar y generar ese espacio donde cada uno pueda crecer. No se trata solo de incentivos económicos, sino de darle valor al aprendizaje y al desafío de superarse todos los días. En comercio exterior, nadie puede hacerlo solo: el trabajo en equipo y el aprendizaje constante son fundamentales.

¿Qué oportunidades tiene Argentina si el sector público y el privado logran trabajar en conjunto?

El potencial es enorme. Si se logra combinar una política de comercio exterior clara con inversiones en tecnología y capacitación, Argentina puede volver a posicionarse como un actor fuerte en el comercio internacional. Hay sectores como la energía, los alimentos y los servicios con mucho margen de crecimiento.

Además, Argentina es muy permeable a los regímenes de importación temporal y perfeccionamiento, lo que permite trabajar sobre productos y servicios con valor agregado. Si se acompaña esto con acuerdos comerciales y una reducción de las barreras arancelarias, el país tiene todo para crecer. La clave está en pensar en grande, planificar y aprovechar las oportunidades que ofrece el contexto global.