La optimización logística como factor clave de competitividad para el comercio exterior argentino

Nicolás Cabral, responsable de logística en una empresa fabricante de maquinaria, analiza los desafíos que atraviesa el sector y señala a la burocracia como un punto vital a optimizar

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Nicolás Cabral es responsable de
Nicolás Cabral es responsable de logística en una empresa fabricante de maquinaria (Foto: Movant Connection)

“Argentina tiene un gran potencial en lo que refiere al comercio exterior, pero la falta de eficiencia logística limita su competitividad”, sostiene Nicolás. La disparidad tecnológica, la burocracia y la necesidad de pensar la logística con estándares globales son algunos de los puntos que destaca como centrales para mejorar la eficiencia del sector y fortalecer su desarrollo a largo plazo.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta la logística en Argentina?

Uno de los mayores desafíos es la disparidad tecnológica en los sistemas logísticos. Existen transportistas que no cuentan con herramientas tecnológicas avanzadas, mientras que otros actores de la cadena, como los operadores 4PL, sí tienen sistemas altamente integrados. Eso genera ineficiencias porque cada eslabón de la cadena trabaja con herramientas distintas y muchas veces incompatibles entre sí.

Además, la burocracia es otro problema importante. En Argentina, las regulaciones muchas veces terminan limitando la eficiencia operativa. Se imponen permisos y restricciones que no necesariamente mejoran la seguridad o la calidad del servicio, sino que generan costos adicionales y retrasos innecesarios. Para que el país sea más competitivo en comercio exterior, es necesario simplificar la burocracia y alinear los criterios de control con estándares globales.

¿Cómo afecta la logística a la competitividad del comercio exterior?

Argentina tiene un gran potencial en lo que refiere al comercio exterior, pero la falta de eficiencia logística limita su competitividad. No estamos cerca de los grandes centros de distribución del mundo, lo que significa que debemos ser mucho más eficientes para compensar esa desventaja geográfica.

Brasil, por ejemplo, ha trabajado mucho en mejorar su infraestructura logística y en lograr sinergias entre los distintos actores de la cadena. Aquí todavía hay mucho por hacer. La clave está en reducir costos innecesarios, optimizar el uso de recursos y adaptar nuestra logística a estándares internacionales. No podemos seguir operando con una mentalidad localista, necesitamos pensar la logística en términos globales.

¿Qué desafíos presenta el transporte de maquinaria y cargas especiales?

El tipo de carga que manejamos es generalmente sobredimensionado y pesado, lo que representa un desafío particular. No se trata solo de mover productos de un punto A a un punto B, sino de hacerlo con los equipos adecuados y cumpliendo con normativas específicas. Encontrar proveedores con la capacidad técnica para transportar este tipo de carga es una tarea compleja, ya que no todos los transportistas cuentan con flotas adaptadas a estas necesidades.

Otro desafío son las complejidades que surgen aparejadas con la emisión de permisos para transportar cargas de gran tamaño. Muchas de estas regulaciones no tienen un impacto real en la seguridad, sino que terminan funcionando como una forma de recaudación.

Para Nicolás, "no se trata
Para Nicolás, "no se trata solo de mover productos de un punto A a un punto B, sino de hacerlo con los equipos adecuados y cumpliendo con normativas específicas" (Foto: Shutterstock)

¿Cuál es tu visión sobre el futuro de la logística en Argentina?

Creo que hay un cambio de paradigma en marcha. Las empresas están empezando a exigir condiciones más favorables para operar, y la incorporación de nuevas tecnologías a los procesos logísticos es inevitable. Eso será determinante para mejorar la competitividad del país en comercio exterior.

También es clave el rol de los medios de comunicación en este proceso. Pueden ayudar a transmitir las necesidades de la industria a quienes toman decisiones, en lugar de centrarse exclusivamente en disputas políticas. La logística no solo impacta a las empresas, sino también a la economía del país y, en última instancia, a la calidad de vida de las personas.

Las expectativas a futuro son positivas, pero hay que entender que los resultados no se ven de inmediato. La clave está en tomar decisiones estratégicas hoy para que en unos años podamos ver una logística más eficiente, menos burocrática y verdaderamente adaptada a las exigencias del comercio global.