¿Qué tan lejos llegará Trump con el T-MEC? Revisión podría extenderse hasta encontrar mejores condiciones para México

El mecanismo de revisión estipula que, si no se logra consenso entre las tres naciones para extender el pacto, este no se extingue de inmediato, según el especialista de la IBERO

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Primer plano de Donald Trump, con cabello rubio y corbata roja, gesticulando y apuntando hacia adelante, flanqueado por las banderas de México, Estados Unidos y Canadá.
Donald Trump, con las banderas de México, Estados Unidos y Canadá como telón de fondo, se dirige a los presentes con un gesto enfático, subrayando la importancia de la colaboración trilateral en Norteamérica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría atravesar un proceso mucho más prolongado de lo previsto originalmente, abriendo la posibilidad de que las condiciones para México mejoren tras las elecciones intermedias en EU o incluso después de que finalice el actual mandato de Donald Trump, de acuerdo con el Dr. Gerardo Herrera, académico de la Universidad Iberoamericana.

El especialista afirmó que las circunstancias políticas en Washington dificultan la obtención de un acuerdo comercial definitivo que beneficie ampliamente al país. La administración estadounidense prioriza sus intereses internos, empleando la negociación como herramienta política más que como estrategia de integración económica.

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Es probable que en el corto plazo, no se alcanzará una renovación formal del pacto. “No va a haber un tratado efectivo este año. Vamos a seguir en el jaloneo y en la negociación. Va a ser una negociación larga, va a ser una negociación difícil y no va a ser una negociación rápida”, explicó el académico.

El futuro del T-MEC ante la inestabilidad política de Donald Trump

A pesar de que Donald Trump ha puesto en entredicho en repetidas ocasiones los beneficios del libre comercio y ha sugerido la posibilidad de modificaciones profundas en el acuerdo. Existe un escenario en el que Estados Unidos podría abandonar de manera unilateral el convenio.

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El mecanismo de revisión estipula que, si no se logra consenso entre las tres naciones para extender el pacto, este no se extingue de inmediato. En lugar de ello, se activa un sistema de revisiones anuales, lo que permite que se mantenga vigente durante varios años, ofreciendo certidumbre a los socios y evitando un rompimiento abrupto en las cadenas productivas del norte del continente.

“Legalmente no puede simplemente echarlo para atrás. Estados Unidos firmó ese tratado y se comprometió a seguir un procedimiento”, enfatizó Herrera. Esta disposición protege a los países miembros de cambios súbitos y favorece la planeación de largo plazo para los sectores económicos involucrados.

Ilustración plana de tres manos que intentan unir piezas de rompecabezas formando 'T-MEC', con símbolos de autos, acero y lácteos dispersos, sobre fondo crema.
Ilustración que muestra las manos de Canadá, México y Estados Unidos intentando unir las piezas del rompecabezas del T-MEC, destacando la complejidad de las negociaciones comerciales entre las naciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Limites legales y políticos para modificar el acuerdo comercial

El especialista de la IBERO también descartó la posibilidad de sustituir el T-MEC por pactos bilaterales, como en algún momento propuso la administración del mandatario estadounidense. Una transformación de ese calibre requeriría la aprobación del Congreso de EU, un reto considerable para la Casa Blanca, considerando los antecedentes de derrotas legislativas en materia comercial.

“Cada vez que una cuestión comercial de esta administración ha llegado al Congreso americano, la ha perdido”, manifestó, sugiriendo que la estrategia de Washington probablemente se limitará a utilizar los mecanismos de revisión actuales y a ejercer presión con medidas arancelarias específicas, evitando así una negociación completamente nueva que deba pasar por el Legislativo.

La prolongación en la revisión, lejos de ser negativa para México, podría convertirse en una oportunidad. El ambiente electoral en el país del norte condiciona la flexibilidad de la Casa Blanca en temas comerciales, por lo que esperar a una etapa menos tensa podría derivar en condiciones más ventajosas para el país.

El diseño original del tratado asumía que la revisión de 2026 se realizaría bajo otro gobierno, ya que pocos anticipaban el regreso del republicano Donald Trump al frente de Estados Unidos.

Las pláticas entre las naciones integrantes continúan, con rondas de trabajo programadas para los próximos meses. Esto evidencia que ninguna parte pretende romper la relación comercial, sino que buscan reposicionar sus intereses dentro de un proceso de negociación que podría extenderse durante varios años.

La mejor estrategia para México es mantener el diálogo abierto y aprovechar el tiempo para negociar desde una posición menos presionada por la coyuntura política estadounidense.

“Lo más probable hoy es que nos vayamos a revisiones anuales. Y eso podría dar espacio para alcanzar más adelante un acuerdo que resulte más favorable para México”, concluyó el académico.

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