
El amaranto es un alimento altamente nutritivo que ha logrado resistir al paso del tiempo gracias a sus propiedades. Y es que este pequeño grano contiene el doble de proteína que el maíz y el arroz, y de 80 por ciento más que el trigo.
Por si fuera poco es considerado fuente importante de calcio y hierro, así como de fibra y vitaminas (como la B y la C), que en conjunto aportan grandes beneficios a la salud, como:
Reduce el colesterol: su consumo regular puede ayudar a reducir el colesterol y prevenir enfermedades cardiovasculares, de acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
Mantiene el sistema inmunológico fuerte: su contenido antioxidantes contribuye a combatir el estrés oxidativo en el cuerpo, ayudando a mantener un sistema inmunológico fuerte.
Control de peso: su contenido de fibra promueve la saciedad, lo que puede ser útil para el control del peso.
Reduce la inflamación del cuerpo: el amaranto ha demostrado tener propiedades antiinflamatorias, por lo que es una buena opción para aquellas personas que buscan reducir la inflamación del cuerpo.
Ayuda a combatir la desnutrición: el amaranto es una excelente fuerte de aminoácidos esenciales, como la lisina, además de vitaminas A, B, C y minerales como calcio, hierro y fósforo, lo que lo convierte en un alimento ideal para combatir la desnutrición en comunidades rurales, según información de la Secretaría de Agriculturas y Desarrollo Rural.

Salud ósea: su perfil nutricional completo lo hace beneficioso para el desarrollo muscular, la salud ósea y la función cerebral, señala la fuente antes citada.
Ayuda al metabolismo: el amaranto aporta vitamina B3, que contribuye a la producción de hormonas sexuales y del crecimiento; además ayuda al metabolismo, señala la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Alto contenido en proteínas: el amaranto se caracteriza por su elevado aporte de proteínas, superando al maíz y al arroz, e incluso proporcionando un 80 por ciento más de proteínas que el trigo.
¿Cómo consumir el amaranto para aprovechar todos sus beneficios?
Amaranto inflado: se puede consumir mezclado con yogur, leche, frutas o como parte de un desayuno saludable.
Harina de amaranto: ideal para preparar tortillas, panes, galletas o pasteles, permitiendo incorporar sus nutrientes en recetas horneadas.
Barritas energéticas: mezclar amaranto inflado con miel, nueces y semillas para crear barras caseras ricas en energía.
Licuados: añadir una cuchara de amaranto en polvo o grano cocido a licuados para un refuerzo proteico.
El amaranto era uno de los alimentos, que junto al maíz y el frijol, valoraban los aztecas, mayas e incas, Incluso, en la actualidad, es considerado uno de los cultivos más prometedores a nivel mundial, debido a su valor alimenticio y versatilidad.
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