
En la vida están los momentos incómodos en que ir al baño se convierte en una urgencia de vida o muerte, situación que se lee como algo cómico pero que en la realidad puede mermar el funcionamiento del sistema digestivo.
La necesidad de ir al baño es un proceso biológico en el que el cuerpo se encarga de eliminar desechos, puede ser detonado por ciertos alimentos, bebidas y actividades.
Reprimir el llamado de la naturaleza para “hacer del 2″, “que Rodolfo saque el cuerno”, “sacar a la marmota”, “echar la nutria al río”, “columpiar el tamarindo” o “liberar a Willy”, como sea que le denomine al acto de defecar, deponer, evacuar o excretar, puede estar asociada con síntomas que incluyen:
- Estreñimiento.
- Dolor abdominal.
- Hábitos intestinales variables e impredecibles.
- Hinchazón.
- Gases
- Tránsito lento de la materia, el más PELIGROSO, ya que puede generar problemas gastrointestinales significativos como:
- Pólipos colónicos.
- Diverticulosis.
- Cálculos biliares.
- Hemorroides.
- Cáncer colorrectal.
Sabías que... En promedio, producimos unas seis toneladas de materia fecal a lo largo de nuestra vida la cual está compuesta por agua, bacterias, materia nitrogenada, carbohidratos, materia vegetal no digerida y lípidos (grasas).
Cuando el tiempo de tránsito se alarga, la calidad de vida se deteriora, esto se debe a que el tener retenida la caca, popó o excremento al interior propicia la fermentación y la descomposición de la misma lo que da pie a los gases, pedos o flatulencias malolientes que se expiden.
Alto riesgo
Aguatarse las ganas ya sea por pena, desidia, lejanía, falta de retrete, por higiene, por trabajo, falta de privacidad o por hacer “cosas más importantes”, es una situación que debe repensarse, ya que con el paso del tiempo se puede agrava y por ende propicia estragos en el sistema digestivo.
Retener las deposiciones puede causar impactación, un problema grave que requiere intervención médica, lo cual sucede cuando las heces se atascan en el colon o el recto y es imposible expulsarlas, incluso con tratamientos o remedios de venta libre o caseros, con tal afección también se corre el riesgo de sufrir una perforación del tracto gastrointestinal, lo que puede ser muy peligroso.
Se considera normal, como máximo, una vez todos los días; y como mínimo, tres veces a la semana. Se recomienda aumentar la cantidad de fibra y líquidos en la dieta y hacer ejercicio regularmente. En caso de tener alguna complicación al respecto, lo mejor es buscar ayuda médica profesional; es más barato tapar el caño y no el recto.

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