
La adolescencia es, además de una revolución interior, el momento en el que comenzamos a definir qué tipo de adulto seremos. Aquellas decisiones que tomamos, quizás sin saber las consecuencias que pueden traer, suelen terminar siendo formativas. Por eso es que aquellos recuerdos, tal vez con más de 20 años a sus espaldas, siguen estando tan presentes en nuestra memoria ¿Cuántas veces nos sorprendemos rememorando viejas épocas? El factor nostalgia es una parte vital de Lost Records: Bloom & Rage, pero no la única, porque Don’t Nod nos recordará en cada situación que el primer Life is Strange no se hizo por casualidad, y el talento que nos cautivó y revolucionó la industria sigue presente en su obra más actual.
Lost Records: Bloom & Rage nos pone en la piel de Swann Holloway, una mujer de 43 años que está hablando por teléfono con su madre mientras procrastina su llegada a un bar. Una vieja amiga le pidió reencontrarse y, luego de 27 años sin verse, la ansiedad le está ganando la partida. A partir de este momento comenzará a construirse una narrativa personalizada por pequeñas pinceladas, en forma de decisiones, que le darán forma a toda una vida. El atractivo del título de Don’t Nod subyace detrás de un misterio principal que, sin perder su lugar protagónico, termina cediendo ante el maravilloso vínculo emocional que une al inseparable grupo formado por cuatro amigas.
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El misterio principal tarda en revelarse, pero lo más interesante sucede en el pasado. Apenas comencemos a jugar Swann recordará pequeños eventos que nos transportarán a 1995, en la víspera de una mudanza que cambiará su vida para siempre, pero a la vez la llevará a conocer a sus futuras mejores amigas. Así, entre bullies, enamoramientos y anécdotas adolescentes, nosotros también nos iremos vinculando con las protagonistas. Swann es tímida, la típica ñoña amante de la ciencia ficción y el cine, mientras que Nora es fanática del punk y disfruta de ser el centro de atención. Autumn es skater, hace música y suele moderar las situaciones y, finalmente, Kat es inteligente y pensativa, pero no duda en salir a defender a sus amigas. La química entre las cuatro es espectacular y generan una inmersión narrativa tan profunda que, al llegar a la conclusión, nos quedaremos con ganas de más.
Lost Records: Bloom & Rage se juega como una típica aventura narrativa. Nos propone decisiones a través de diálogos que duran un tiempo y luego desaparecen, tiene coleccionables para mantenernos jugando entre las escenas de diálogo intenso y un apartado técnico exquisito. Swann es fanática del cine y lleva su videocámara a todos lados, pero lo verdaderamente genial es lo bien que se integra a la jugabilidad en general. Podemos hacer clips en cualquier momento y “capturar” en video todo tipo de momentos, personajes, situaciones y objetos. Nuestra guía de coleccionables es una carpeta en la que la protagonista ordena sus videos, que podemos agrupar por colección, editar, reemplazar y modificar a gusto. No es obligatorio, pero la posibilidad de armar nuestros propios videos con recuerdos es una herramienta fantástica que suma muchísimo a la experiencia lúdica.
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La historia es atrapante y, si bien tarda un poco en arrancar, lo bueno es que lo hace desde cero. Esta inversión de tiempo que hacemos al comienzo rinde sus frutos en cuanto a inmersión, en especial porque nos ayuda a formar un vínculo con las protagonistas y esto será vital para ciertos momentos clave. Como podríamos esperar de Don’t Nod, Lost Records: Bloom & Rage tiene un componente sobrenatural latente que, si tomamos algunas decisiones en particular, quedará de manifiesto. Sin embargo, y más sabiendo que la segunda parte de la historia sale el 15 de abril, deja una mínima cuota de duda sobre todo lo que está sucediendo. Todo lo que hacemos en el pasado cambia el presente, el juego nos lo deja claro en la primera hora, pero aún en los momentos finales de esta primera entrega nos deja la impresión de que aún queda un misterio mayor por conocer.
A diferencia de títulos anteriores, en los que la aventura constaba de múltiples capítulos con lanzamientos independientes, Lost Records: Bloom & Rage está dividido únicamente en dos cintas. La primera, sobre la que se basa este análisis, se centra especialmente en los hechos de 1995 pero el estudio francés ya anticipó que la segunda y última cinta será mucho más oscura. Dejando de lado cualquier tipo de spoiler, porque es algo que no nos podemos permitir en una aventura narrativa, es para destacar lo bien que está manejado el ritmo de la narración y cómo impactan nuestras decisiones. El final nos dejará sorprendidos y ansiosos por igual, con ganas de jugar ya mismo la última parte. Esa sensación, única y verdaderamente deliciosa, es la confirmación de que acabamos de vivir una experiencia distinta y la que al final termina elevando la obra a uno de mis juegos favoritos dentro del género. Si disfrutan este tipo de juegos no duden en darle una oportunidad, van a vivir una aventura inolvidable.
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