Muchos personajes que habrían podido ser grandes figuras de la literatura no fueron descubiertos en vida, lo que impidió que gozarán del reconocimiento que seguramente merecían, es el caso del poeta español Fernando de Lapi.
De Lapi, nacido en Málaga, España, en 1891, vivió hasta 1961 y solo fue descubierto algunos años después gracias a sus cartas, que, de hecho, fueron halladas por pura casualidad. En vida fue un funcionario que ransitó entre las oficinas de la entidad bancaria donde trabajaba y el vasto panorama de la poesía.
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Gran parte de su vida se quedó en los pasillos del banco donde estaba empleado, pero la otra se la dedicó a la escritura y el arte, incluso logró relacionarse con artistas como Ricardo León, Picasso, Unamuno, Salvador Rueda, Joaquín Costa, Federico García Lorca y Gerardo Diego, entre otros.
Así fue descubierto el poeta
Fernando de Lapi escribió varios poemas, pero también zarzuelas y obras de teatro que, según expertos del mundo literario, lo hubieran podido llevar a pertenecer a la Generación del 27, un grupo de autores que brilló en la literatura a partir de la década de 1920. Sin embargo, esto no ocurrió.
Solo publicó un libro de poemas al que tituló Suma poética, y el cual le serviría al periodista José Luis Córdoba para descubrirlo y reconstruir su vida, en gran parte relacionada con la historia de España en el siglo XX, en un texto que denominó Suma poética. Vida de un poeta olvidado.
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¿Cómo halló al poeta? Córdoba ha confesó a RTVE que fue una casualidad del destino, de esas que ocurren y se observan sin que salgan muchas explicaciones de ellas:
“Yo desconocía de la existencia de este poeta hasta que un amigo, Javier Aguado, se presentó en mi casa en Benamira y me dijo que había muerto su madre y al vaciar la casa encontraron un montón de cartas…”
“Suma poética. Vida de un poeta olvidado” de José Luis Córdoba
Las cartas habrían sido escritas por su tío, Fernando Lapi. En ellas se hace referencia a una gran cantidad de conversaciones del poeta con muchos escritores del 98 y del 27. Sin duda un verdadero tesoro que rescató del olvido a un escritor amante de la naturaleza que encontró en la poesía un camino para explorar su fascinación por el mundo.
José Luis Cordoba contó que Javier Aguado le mencionó que no quería que esas cartas se perdieran, por ello, acudió a él como editor, llevándole el material para que pudieran iniciar juntos la búsqueda de una institución o figura literaria especialista en Fernando de Lapi para entregarle oficialmente las cartas y así consolidar su legado.
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De Málaga para el mundo
Así inició este camino que los llevó hasta la ciudad natal del poeta, Málaga, donde encontraron a Rafael Inglada, quien ya había escrito algo sobre De Lapi. José Luis le mencionó el material que tenía en su poder, tres cajas grandes llenas de correspondencia con escritores brillantes del siglo XX, pero también poemas inéditos, artículos de prensa y hasta recortes de temas de su interés, entre otros documentos.
El trabajo de Inglada fue crucial, se encargó de organizar el material en secciones, una con sus obras teatrales, la gran mayoría de las cuales permanecen inéditas, y la segunda concentrada en su producción poética y su correspondencia, donde hay cientos de poemas inéditos y 22 cartas.
Hoy en día, el legado de Fernando de Lapi vive a través de sus poemas, muchos de ellos con importantes reflexiones sobre la naturaleza humana y terrenal, pero también con interesantes relatos de la vida social de al menos medio siglo en la historia de su país.
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