Una de las producciones más recientes de Netflix, y también una de las más comentadas, es la que protagonizan Jessica Chastain y Eddy Redmayne: ‘The Good Nurse’. En español, traducida como ‘El ángel de la muerte’.
La película cuenta la historia, basada en hechos reales, de Charles Cullen, un enfermero que asesinó a decenas de personas mientras trabajaba en varios hospitales, durante el final de la década de los 90 y principios de los 2000, en Estados Unidos.
Dirigida por Tobias Lindholm, la producción se centra en el testimonio de la enfermera Amy Loughren, quien trabajó con Cullen durante algunos años y fue la persona que se dio cuenta de lo que hacía y quien luchó por detener sus acciones atroces. Chastain, ganadora del Óscar, es quien la interpreta, mientras que Redmayne es quien encarna a Cullen y le da su toque particular.
El guion de la película, que estuvo a cargo del propio director, quien trabajó junto a Krysty Wilson-Cairns, tomó como base el libro escrito por Charles Graeber, a partir de años de investigación alrededor de los homicidios cometidos por Cullen. Un riguroso retrato periodístico del personaje y sus pulsiones, un intento por comprender, a través de testimonios y entrevistas, las razones de este hombre entregado a sus deseos de matar durante más de 16 años.
En casi 400 páginas, el autor se da a la tarea de revivir aquella carrera contrarreloj para atrapar al asesino serial más buscado de Estados Unidos a finales de los 80. Al mejor estilo de Capote, “El ángel de la muerte” reconstruye cada uno de los episodios que llevaron a Charles Cullen a convertirse en enfermero con la excusa de estar más cerca de los enfermos y así poder tener la posibilidad de ejecutarlos sin levantar sospechas.
Con una prosa envolvente, Graeber consigue darle a este ejercicio periodístico un aire de thriller con el que los lectores conseguirán desentrañar los misterios detrás del personaje que carga consigo las muertes de alrededor de 400 personas.
“En el transcurso de dieciséis años, Charles Cullen había recibido docenas de reclamaciones y sanciones disciplinarias, y había sido el blanco de cuatro investigaciones policiacas, dos pruebas con detector de mentiras, tal vez unos veinte intentos de suicidio y un encarcelamiento breve, nada de lo cual manchó su expediente profesional”, escribe Graeber.
El libro profundiza en el personaje desde su infancia hasta su adultez. Graeber se adentra en su infancia, en los abusos que sufrió, sus intentos de suicidio, la muerte de su madre y el descubrimiento de su pulsión.
Tras cometer sus delitos, Cullen finalmente fue detenido y lo confesó todo. En 2006, fue sentenciado a once cadenas perpetuas consecutivas en Nueva Jersey. A finales de 2005 recibió un permiso del fiscal general de Nueva York para donar un riñón y fue aquel suceso, que causó revuelo en los medios, lo que llevó a Graeber a querer encontrarse con el asesino y escribir sobre él.
“Al leer el libro me di cuenta de que no sería una película más sobre un asesino en serie, sino un retrato de un sistema que no consiguió detener al asesino en serie y de la enfermera que sí pudo hacerlo”, comentó en una entrevista el director.
El libro no solo sirvió para que Lindholm y Wilson-Cairns pudieran estructurar el guion, también le fue útil a los dos protagonistas, quienes lo leyeron y consiguieron adentrarse aún más en la mente de los personajes, tanto de Cullen como de Loughren.
Respecto a esta última, dice el director que su participación en el arresto y condena de Cullen nunca se había hecho pública hasta ahora.
“Este libro marca el primer reconocimiento de su existencia como informante en este caso. Ni siquiera se le dijo a Charlie lo que Amy había hecho. En octubre de 2012, Amy viajó a la prisión estatal de Nueva Jersey en Trenton para ver a Charlie por primera vez desde su confesión. Amy le pidió perdón; Charlie le dijo que no era culpa suya”. Amy aún no le ha confesado a Charlie que ella era la informante secreta”.
El libro ha sido editado en español por el grupo Planeta y está disponible en casi todos los países de habla hispana. Antes de ver la película, su lectura podría terminar siendo un excelente marco de referencia. Aunque también podría hacerse al revés. En todo caso, será necesaria.
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