Cuadernos: Cristóbal López y Fabián De Sousa desmintieron al arrepentido Clarens y negaron haber pagado sobornos

“Nos metieron con alevosía” en la causa dijo López al prestar declaración indagatoria ante el Tribunal Oral Federal 7. El juicio seguirá el próximo martes

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Los empresarios Cristóbal López y Fabián De Sousa desmintieron este jueves al financista arrepentido Ernesto Clarens, negaron haber pagado $14 millones en sobornos y dijeron que involucraron a su constructora CPC en la causa Cuadernos para exculpar a otro grupo empresario.

Pongo las manos en el fuego”, expresó De Sousa ante el Tribunal Oral Federal 7. Y agregó: “Jamás le pagamos al Gobierno, jamás le pagamos a funcionarios públicos, y jamás le entregamos dinero a través de interpósita persona en representación de funcionarios, como sería el caso del señor Ernesto Clarens”.

La declaración completa de Cristóbal López

El empresario comenzó diciendo que la causa “es totalmente falsa y armada por el fiscal Stornelli y el juez Bonadío” y sostuvo su argumento en las intervenciones de Clarens: “Declara por primera vez el 17 de agosto del 2018 como imputado colaborador . Y cuando se refiere a hechos relacionados con nuestra empresa dice: ‘A Cristóbal López no lo conozco porque tiene línea directa’. Eso es lo que concretamente dice Clarens en su primera declaración, que no me conoce porque tengo línea directa. Pero sí nombra en esa declaración a Sebastián Eskenazi, grupo Petersen, como uno de los que pasaba por la oficina a llevar plata. A los seis días vuelve a declarar y rectifica y dice que Sebastián Eskenazi, grupo Petersen, no pasaba por su oficina, que se equivocó, que había tenido contacto con Eskenazi, pero años anteriores, por la compra del Banco de Santa Cruz, que no sé qué función cumplía Eskenazi en eso. En seis días modificó lo que había dicho. De esta manera, saca a Eskenazi de la causa".

Y continuó: “Siete días después, Stornelli y Rívolo piden anular el acuerdo y piden la detención de Clarens. Así lo apretaron para que cambie su declaración. Ante esa situación, celebran un nuevo acuerdo de colaboración el 3 de septiembre. Rapidito, diez días. Y en ese nuevo acuerdo, el señor Clarens mete seis anexos, seis planillas con importes y nombres. Y en el anexo seis aparece mágicamente CPC, que es la empresa constructora del Grupo Indalo. Hasta ese día éramos desconocidos por Clarens porque teníamos línea directa. Pero ahí aparecemos en un escrito que supuestamente este señor tenía en su computadora, que por supuesto nunca la aportó. Aportó hojitas, que las puede haber hecho diez minutos antes. Seguramente las hizo entre el día que le bajaron el acuerdo de colaboración y lo amenazaron con meter preso. O sea, entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre, en esos tres días, este hombre fabricó esas listitas”.

Luego, Cristóbal López recordó la consiguiente declaración de Clarens, unos meses después, en la que el financista involucró a CPC: “Vuelve a declarar y dice: ‘Me equivoqué. No era PTC, era CPC’. CPC es la empresa en la que soy accionista y PTC significa Petersen, Thiele y Cruz. Es la empresa del grupo Petersen, de la familia Eskenazi, la que dijo al principio que sí pasaba por la oficina a llevar plata. Ahora, en el ambiente de los constructores de la República Argentina, en el ambiente empresario, esa empresa nunca se la denominó por PTC. Todos la conocíamos por Grupo Petersen. Alguno sabía que eran tres socios antiguamente, Petersen, Thiele y Cruz, y la familia Eskenazi los compró. Para no nombrar los apellidos de esta gente, siempre en el mercado se los conoció como Grupo Petersen, como dice Clarens en su primera declaración. Entonces, con esta jugada la terminan de sacar a la familia Eskenazi y nos entierran a nosotros".

Causa Cuadernos - Comodoro PY
Cristóbal López en la sala de audiencias de Comodoro Py 2002 (RS Fotos)

“Catorce millones de pesos dijo el amigo Clarens que le dimos. Eran más de tres millones de dólares en ese momento. Es más o menos como decir que tuvimos una facturación de cien millones de dólares en CPC en ocho meses. Ridículo”, remató.

"Nos metieron con alevosía en esta causa de los cuadernos”, sentenció el empresario. Y advirtió: “Los únicos presos fuimos Fabián De Sousa, (Gerardo) Ferreyra y yo, casualmente conocidos como empresarios K”.

En el final, afirmó que no lo conoce a Clarens ni a José López, ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo: “No lo conozco a Clarens. No lo conozco. Si estuviera acá lo conocería porque he visto dos millones de fotos en los diarios. Pero no lo conozco, nunca lo traté. Ni a él ni a (José) López. A López lo conocí en la cárcel. Estuve en el mismo pabellón con López. Lo había visto dos o tres veces en mi vida en actos en la Casa Rosada”.

“No tengo nada que ocultar”, dijo De Sousa

A su turno, su socio Fabián De Sousa declaró en la audiencia pero anticipó que responderá preguntas cuando haya escuchado las respuestas de “quienes acusaron a la compañía por la cual estamos en este juicio: Clarens y otros imputados arrepentidos que ahora han negado sus declaraciones”.

“A mí me resulta extraño estar acá: no me mencionó nadie y fui traído a declarar sin saber de qué se me acusaba. No me negué a declarar porque no tengo nada que ocultar. La verdad se la puedo decir a cualquier argentino y a mis hijos mirándolos a los ojos, como lo estoy haciendo acá“, remarcó. Durante su exposición refirió que “entre fines de 2015 y fines de 2016 empezamos a sufrir un proceso de investigación y verificación de nuestro accionar; el más rimbombante fue la causa Oil Combustibles”, recordó sobre el juicio oral en el cual tanto él como su socio López resultaron absueltos.

De Sousa contó que se enteró en la cárcel, detenido por Oil Combustibles, de la existencia de la causa “de los cuadernos, o fotocopias de los cuadernos, donde se mencionaba a empresarios que habrían conformado una organización delictiva para reunir fondos. Nosotros estábamos presos, éramos solo espectadores de los medios de comunicación”.

Causa Cuadernos - Comodoro PY
Fabián De Sousa

Ante ello “mayor fue la sorpresa cuando, en agosto de 2018, estando en la celda 14, nos enteramos por la radio que allanaban Juncal y Uruguay. Tenemos dos departamentos en ese edificio. Prendí la televisión y vi al grupo SWAT irrumpiendo. Llamamos a nuestros abogados y les pedimos que se presentaran en el allanamiento. Eso dio origen a otra causa también”.“El 14 de marzo de 2019 tomamos conocimiento de que habíamos sido incorporados por el señor Clarens en sus declaraciones de arrepentido. A diferencia de otros casos, a las 2 de la mañana me golpean la puerta de la celda y me dicen que tenía traslado a Comodoro Py”, recordó al contar en detalle todo lo ocurrido ese día en el juzgado de Bonadio.“De ese acto tengo tres cosas para decir: es imposible que en 15 minutos haya podido tomar conocimiento de los hechos; no tuve el expediente a la vista, ni yo ni mis abogados; y en una hora y cuarenta minutos no tenía capacidad para evaluar las declaraciones de un arrepentido desde agosto de 2018 hasta marzo de 2019″, enfatizó.También remarcó que “nadie” le ofreció adherirse a la Ley del Arrepentido. “Es un formalismo que está en el acta y que yo firmé, pero nadie me explicó de qué se trataba. Tampoco tengo nada de qué arrepentirme. Después de declarar, me tuvieron hasta las 4 de la mañana y recién a las 7 de la mañana llegué nuevamente a la unidad penitenciaria, 28 horas después. Ese proceso fue absolutamente traumático.

Sobre los dichos de Clarens

“En su séptima declaración, dice que la empresa era CPC y que había llamados que le avisaban de los pagos. Pero quiero contar el derrotero del señor Clarens: en todo el expediente, salvo en el requerimiento a indagatoria de Stornelli y Bonadio, mi nombre no aparece”, continuó el empresario del grupo Indalo.

“Nadie me menciona: ni Clarens, ni Centeno, ni los otros imputados arrepentidos. No me conocen. Mi primera incorporación al proceso es por decisión del juez y del fiscal”, aseguró.

De Sousa encontró “raro” que nadie lo haya mencionado “en ninguna instancia y que haya sido traído ‘de los pelos’ a declarar pocos días después de que Clarens cambiara su versión. Era más fácil imputarnos a nosotros“, acotó en sintonía con Cristóbal López.

“Yo no conozco a Clarens, no sé quién es, nunca había escuchado hablar de él. Las compañías del Grupo Indalo nunca tuvieron relación con las empresas de Clarens. Nunca trabajamos con sus cooperativas de crédito. No tengo relación social, no lo vi en mi vida. La única vez que lo vi fue en este juicio, de manera remota, cuando se negó a declarar”, agregó.

Durante la jornada declararon otros empresarios acusados quienes volvieron a denuncias haber sido víctimas de delitos durante la investigación del caso.

El debate se reanudará el martes próximo desde las 830.

El juicio

La causa de los Cuadernos retomó su curso este jueves ante el Tribunal Oral Federal 7, con una nueva ronda de declaraciones indagatorias a empresarios procesados en el expediente.

Entre quienes comparecieron en esta etapa figuraron Alfredo Kot, de Cartellone Construcciones Civiles S.A.; Osvaldo De Sousa y Cristóbal López, vinculado a CPC S.A. y al Grupo Indalo; Rodolfo Perales, de Perales Aguiar S.A.; Eduardo Luis Kennel, de José J. Chediack S.A.I.C.A.; Juan Manuel Collazo, exdirectivo de Corporación América S.A. y Helport S.A.; Ricardo Repetti, de Vialco S.A.; y Carlos Fabián De Sousa, ex presidente de CPC S.A. y el Grupo Indalo.

Estas audiencias forman parte de la continuidad del proceso oral en el que se investigan supuestos pagos de sobornos relacionados con la adjudicación de obra pública durante los gobiernos kirchneristas. La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner es juzgada como presunta jefa de una asociación ilícita y por cohecho.

Infografía que ilustra la Causa Cuadernos, mostrando un mazo de juez, balanza de la justicia, documentos legales, una sala de tribunal y figuras humanas.
El Tribunal Oral Federal 7 retomó el juicio de la causa Cuadernos con nuevas indagatorias a empresarios vinculados a la obra pública por presunto cohecho. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las declaraciones se realizaron ante los jueces Fernando Canero, Germán Castelli y Enrique Méndez Signori, integrantes del TOF 7, con la participación de la fiscal Fabiana León y la querella representada por la Unidad de Información Financiera.

El proceso abarca hechos ocurridos entre 2003 y 2015, período en el que se investigan presuntos pagos de empresarios a exfuncionarios a cambio de contratos de obra pública.

El juicio oral empezó en noviembre del año pasado con 86 procesados y está finalizando la etapa de las declaraciones indagatorias de manera semipresencial, con los jueces, fiscalía, querella y los convocados a declarar y sus defensas presentes en la sala Auditorium de Comodoro Py 2002 y el resto de las partes conectada a través de Zoom. Una vez concluido este tramo del debate, se iniciarán las declaraciones de testigos.

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