Empezó en la cocina de su casa y hoy consolida una marca sin gluten en Neuquén

Mailén Riffo, emprendedora neuquina, empezó preparando viandas desde su casa y hoy está detrás de Lucciana, un proyecto gastronómico sin gluten, que en cuatro años multiplicó sus ventas y amplió su público: “Hoy, tres de cada diez de nuestros clientes no son celíacos”

Dos mujeres vestidas con camisetas blancas y delantales oscuros se miran y sonríen, con un ramo de flores a la derecha
Mailén Riffo y Mayra Goncel, fundadoras de Lucciana, el proyecto de gastronomía sin gluten nacido en Neuquén (Lucciana)
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En cuatro años, Lucciana, el proyecto de gastronomía sin gluten creado por Mailén Riffo y Mayra Goncel en Neuquén, pasó de las preparaciones hechas en una cocina doméstica a una propuesta que supera las 1.000 ventas mensuales.

Después de trabajar durante años en el sector privado, vivir un tiempo en Buenos Aires y regresar a su Neuquén natal, Mailén comenzó preparando viandas saladas desde su casa. La pandemia aceleró el proyecto. Crecieron los pedidos, la cocina de la casa quedó chica y después llegó el local en 2022. Allí la pastelería ganó terreno hasta convertirse en una parte central de la marca.

“Yo arranqué cocinando sola en mi casa, luego se sumó Mayra y hoy somos un equipo. Mayra, además de ser mi socia, es mi amiga, y después están el resto de las chicas que todos los días hacen que esto funcione. Lucciana hoy es lo que es por todas las personas que están atrás”, sostuvo Riffo.

Hoy, además de la pastelería, abrió una nueva unidad de negocio de cocina salada bajo el nombre Lucciana Cucina.

Una sartén negra con trozos de carne, zanahorias, cebolla morada y romero fresco sobre una base de madera y un mantel verde
Bondiola con vegetales de estación, una de las propuestas con las que Lucciana vuelve a sus orígenes en la cocina salada (Lucciana)

“Queremos que la gastronomía sin gluten sea para todos. No solamente para quien la necesita, sino también para quien tiene ganas de descubrir otros sabores. Para nosotras, la inclusión también pasa por ahí: que cualquiera pueda sentarse a la mesa, elegir lo que le gusta y disfrutarlo”, afirmó Mailén Riffo, fundadora de Lucciana.

Mailen es celíaca y conoció desde chica la experiencia de no encontrar opciones diferenciadas al momento de comer fuera de su casa. Esa situación influyó en la identidad de la marca, que busca elaborar productos aptos para personas celíacas y para consumidores que eligen ese tipo de alimentos por gusto o preferencia.

“Alrededor del 70% de los clientes de Lucciana son celíacos o tienen alguna intolerancia al gluten. El 30% restante no necesita seguir una alimentación sin gluten, pero igualmente elige la marca. Muchos llegaron acompañando a un familiar o amigo celíaco; otros conocieron los productos en reuniones o encuentros y después volvieron por elección propia”, señaló Mailén.

Desde que abrió sus puertas en 2022, Lucciana sostuvo un crecimiento progresivo: pasó de un promedio de unas 130 ventas mensuales a superar actualmente las 1.000 por mes, según datos del propio emprendimiento.

Un cuenco blanco con ñoquis, pesto y queso rallado rodeado de recipientes con sal, salsa y queso, además de ajo, albahaca y aceite
Ñoquis al pesto es una propuesta que recupera platos clásicos de la cocina cotidiana en versiones íntegramente sin gluten (Lucciana)

El desafío de cocinar sin gluten

Con la vuelta a las comidas saladas, el emprendimiento recuperó parte de su origen. Las viandas, pastas y platos preparados apuntan a resolver almuerzos, cenas o comidas para conservar en el freezer.

Elaborar alimentos sin gluten exige, en cambio, adaptar fórmulas y procesos. El gluten aporta estructura y elasticidad a distintas preparaciones, por lo que su reemplazo requiere combinar harinas y almidones, además de revisar texturas, humedad y proporciones.

“Cocinar sin gluten no es agarrar una receta y sacarle la harina. Si hacés eso, probablemente el producto no funcione. Tenés que volver a pensar la receta: las texturas, la humedad, las proporciones, los sabores. En muchos casos tenés que construirla desde cero”, explicó Mailén.

Por otro lado, la prevención de la contaminación cruzada también forma parte del proceso. Ese aspecto resulta determinante para las personas con celiaquía, que deben evitar el contacto de sus alimentos con productos que contienen trigo, avena, cebada o centeno.

“Cuando sos celíaco, no comprás solamente comida, también comprás confianza. Necesitás saber que detrás de ese producto hubo cuidado, procesos y responsabilidad. Para nosotros eso no se negocia”, enfatizó Riffo.

Los productores locales entran en la cocina

Mailén Riffo recorre mercados y ferias de la región para identificar insumos que puedan integrarse a las preparaciones dulces y saladas. Frutas, verduras, frutos secos, huevos y productos derivados del olivo forman parte de esa búsqueda.

Pastel alto de chocolate decorado con fresas, crema y virutas sobre una base blanca y un mantel verde
Torta de vainilla y frutos rojos con crema, una fina capa de chocolate y frutillas del Valle: una de las apuestas de Lucciana con productos de la región (Lucciana)

“Hoy Neuquén está en boca de todo el país por lo que está pasando con el petróleo, pero esta provincia tiene una historia productiva muchísimo más amplia. Tenemos un valle extraordinario y creo que es un buen momento para volver a mirar y darle más lugar a lo que nosotros llamamos la comida valletana”, planteó.

El desarrollo de Vaca Muerta modificó el ritmo económico y demográfico de la provincia. Durante el primer semestre de 2026, Neuquén registró 13.147 cambios de domicilio de personas provenientes de otros distritos, según datos del Registro Nacional de las Personas procesados por la Dirección Provincial de Registros Civiles.

Ese movimiento amplió la cantidad de habitantes, los desarrollos urbanos y la oferta gastronómica. Lucciana vende en una ciudad atravesada por ese cambio, aunque su actividad no está ligada de forma directa a la industria petrolera.

“Cuando empecé, Neuquén era otra ciudad. Hoy hay mucha más gente, más propuestas y también un consumidor más exigente. Eso genera oportunidades, pero también te obliga a mejorar. Que haya más movimiento no significa que te vaya bien: tenés que hacer un producto de calidad y eso es todo un desafío”, indicó Riffo.

“Para mí, lo más lindo es que alguien elija un producto nuestro porque le gusta, independientemente de si necesita comer sin gluten o no. Queremos que todos puedan disfrutarlo por igual. Cuando pasa eso, sentimos que hicimos bien nuestro trabajo”, concluyó la fundadora de Lucciana.

Los productos de la marca llegaron a cafeterías y restaurantes de la ciudad, a pedidos de empresas petroleras y al aeropuerto local. La oferta puede conocerse en sus cuentas de redes sociales.