La baja cobertura de vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) en la Argentina dificulta el avance en la prevención de varios tipos de cáncer y plantea un reto urgente para el sistema de salud.
En el marco del Día Internacional de Concientización sobre el Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV), el pediatra Fernando Burgos (MN 81759) expuso la importancia de reforzar la educación sexual y el acceso a la vacunación como estrategias clave para reducir la incidencia de esta infección y sus consecuencias.
Se trata de la infección de transmisión sexual más frecuente: se estima que el 80% de las personas sexualmente activas lo contraerá a lo largo de sus vidas. El especialista, con más de tres décadas de experiencia, explicó que existen más de 200 tipos de Virus del Papiloma Humano, aunque los subtipos 16 y 18 son los que más se asocian al desarrollo de cáncer. “Se produce enfermedad oncogénica, verrugas genitales y, muchas veces, está en silencio”, sostuvo. Su capacidad para permanecer asintomático durante largos períodos lo vuelve especialmente desafiante para la salud pública.
La importancia de la vacunación temprana y la educación sexual integral
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, cada año en la Argentina se diagnostican más de 4.600 casos de cáncer cérvico uterino y se producen cerca de 2.200 muertes asociadas a esta patología. El profesional enfatizó que el VPH puede afectar a cualquier género, ya que se vincula con cáncer de pene, de ano y orofaríngeo en los hombres, además de las lesiones genitales que pueden presentarse de manera visible o pasar inadvertidas.

La vacunación, junto con la educación sexual integral, el uso del preservativo y la consulta médica son las herramientas para reducir el impacto de esta patología. En la Argentina, la vacunación forma parte del calendario nacional y se aplica de manera gratuita a niñas y niños desde los once años. Sin embargo, la cobertura se mantiene baja. “Solamente en el grupo de mujeres y hombres, menos del cincuenta por ciento, casi el cincuenta por ciento de adolescentes están vacunados contra el VPH”, advirtió Burgos.
“Si nosotros educamos a nuestros niños, a nuestros adolescentes, inclusive a los adultos, porque este es un virus que le puede tocar al adolescente, pero a la persona adulta, hombres y mujeres, en cualquier etapa de la vida”, afirmó el profesional.
Asimismo, el médico recalcó la necesidad de incorporar contenidos de prevención en el ámbito escolar y comunitario, para que tanto los adolescentes como los adultos comprendan los riesgos y la importancia de las medidas de protección.
Controles médicos y prevención: claves para reducir el impacto del VPH
El uso del preservativo es una herramienta complementaria, aunque su eficacia resulta limitada frente al VPH. El virus se transmite principalmente por contacto de piel y mucosas, por lo que el preservativo solo reduce el riesgo de contagio en aproximadamente un 70% de los casos. Por este motivo, la prevención debe combinar la vacunación, la educación y el control médico regular.

Las verrugas genitales son una manifestación frecuente de la infección por VPH. Aunque suelen tener carácter benigno, pueden generar molestias físicas y emocionales. Sin embargo, el mayor riesgo proviene de las cepas oncogénicas del virus, que pueden evolucionar a lesiones precancerosas y cáncer.
En mujeres, el control ginecológico periódico es clave para detectar lesiones tempranas mediante el Papanicolau y el Test de VPH, que analiza muestras celulares para identificar la presencia del virus antes de la aparición de síntomas.
En los hombres, aunque existen métodos de detección, estos no forman parte de los controles rutinarios. “Esta enfermedad es silenciosa y se puede empezar a manifestar con el tiempo”, explicó Burgos. En muchos casos, la infección avanza sin síntomas hasta que el médico detecta lesiones precancerosas durante un examen especializado.
Según el pediatra, los índices de vacunación responden a diversos factores: desinformación, falta de acceso y reticencia de algunos adultos responsables a completar el esquema. Por ello, insistió en la importancia de consultar con médicos de confianza y de mantener la vigilancia sanitaria en todas las etapas de la vida sexual activa.
El mensaje central del especialista se enfoca en la prevención y el diagnóstico temprano. “No duden nunca de consultar con el médico y hacer prevención con ciencia y corazón”, recomendó Burgos. Añadió que la combinación de inmunización, educación sexual y controles médicos periódicos constituye la estrategia más efectiva para reducir la carga de enfermedad y evitar desenlaces graves relacionados con el VPH.
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