El impacto silencioso de la obesidad en el corazón y otros órganos clave

El cardiólogo Ernesto Duronto explica cómo incorporar algunos hábitos puede contribuir para anticipar eventos clínicos graves y mejorar la calidad de vida

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El cardiólogo, Ernesto Duronto, habla sobre la incorporación de nuevos hábitos para prevenir las consecuencias cardiacas

Durante décadas, la conversación pública alrededor de la obesidad estuvo dominada por la balanza. El número final parecía definir salud, esfuerzo y hasta valor personal. Sin embargo, la medicina contemporánea empezó a correr ese eje hacia una mirada más amplia, donde el cuerpo funciona como un sistema integrado y sensible a múltiples desequilibrios.

El cardiólogo Ernesto Duronto (MN 75.126), en el marco del Día Mundial de la Obesidad, que se conmemora cada 4 de marzo, explica que se trata de una enfermedad cardiometabólica crónica. Según sus conocimientos, los descensos moderados (del 5% al 10% del peso corporal) generan mejoras significativas en presión arterial, colesterol y control glucémico, aun cuando el cambio no sea evidente desde lo estético

El especialista sostiene que este enfoque integral se apoya en el concepto de síndrome cardiorrenometabólico. Introducido por sociedades científicas internacionales, describe cómo la acumulación de grasa compromete simultáneamente al corazón, el riñón y el hígado, lo que produce un daño multiorgánico progresivo.

En consecuencia, la falla de uno de estos sistemas repercute sobre los demás. Una alteración cardíaca puede desencadenar deterioro renal, mientras que el compromiso de este órgano agrava cuadros cardiovasculares. A su vez, el hígado graso puede evolucionar hacia fibrosis avanzada si no se interviene de manera oportuna.

Desde la práctica clínica cotidiana, esta interrelación explica por qué muchos pacientes sin síntomas aparentes ya presentan riesgo elevado de infarto o accidente cerebrovascular. La grasa visceral induce inflamación crónica y favorece la formación de placas de aterosclerosis.

Según el doctor Duronto, este proceso inflamatorio sostenido incrementa la probabilidad de eventos agudos tanto en el corazón como en el cerebro. Con lo cual, el impacto de la obesidad puede manifestarse mucho antes de que aparezcan señales clínicas evidentes.

El cardiologo explica que la
El cardiologo explica que la obesidad se trata de una enfermedad cardiometabólica crónica (Gastón Taylor)

Descenso de peso, prevención y calidad de vida

Frente a este escenario, el descenso de peso adquiere un valor terapéutico central. Al reducir la masa adiposa, se generan mejoras metabólicas que actúan de forma directa sobre los principales factores de riesgo.

En primer lugar, bajan los niveles de glucemia, colesterol y presión arterial, lo que se traduce en una menor necesidad de medicación para controlar estas variables. Este efecto protector reduce significativamente la probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas.

Al mismo tiempo, aparecen beneficios funcionales que impactan en la vida diaria. Menos dolor en rodillas y caderas facilita el movimiento, favorece la actividad física regular y mejora la capacidad cardiorrespiratoria.

De igual modo, el descanso nocturno suele optimizarse. La reducción de la apnea del sueño contribuye a un mejor control tensional y a una sensación general de mayor energía durante el día.

Según Duronto, estos cambios también tienen un fuerte componente psicológico. Las personas experimentan mayor bienestar, mejor autoestima y una percepción más positiva de su salud global, lo que fortalece la adherencia a los tratamientos.

Otro aspecto relevante es la prevención de la diabetes. Estudios clínicos muestran que una gran proporción de pacientes con alto riesgo logra normalizar valores de azúcar en sangre cuando recibe un abordaje adecuado para la obesidad.

Ernesto Duronto, especialista en cardiología
Ernesto Duronto, especialista en cardiología (Gastón Taylor)

La importancia de intervenir a tiempo y a lo largo de toda la vida

En relación con la edad, la intervención temprana resulta determinante. En su entrevista con Infobae, el especialista recomienda actuar desde la infancia con estrategias basadas en alimentación equilibrada, actividad física sostenida y menor consumo de productos ultraprocesados.

A partir de la adolescencia, el abordaje puede ampliarse con tratamientos farmacológicos validados y, en situaciones específicas, con cirugía bariátrica, siempre dentro de un marco médico controlado.

El mensaje desde la cardiología busca desarmar una mirada reduccionista. El profesional plantea la obesidad como una enfermedad crónica que condiciona la calidad y la expectativa de vida. Entender el problema de manera integral permite intervenir antes, reducir complicaciones y construir trayectorias de vida más saludables a largo plazo.

Un proyecto para reducir la obesidad

Desde hace más de 25 años, la compañía farmacéutica Novo Nordisk trabaja en la investigación de la obesidad, con el objetivo de comprender los mecanismos fisiológicos que intervienen en su desarrollo.

En la actualidad, solamente en la Argentina, está llevando a cabo 15 estudios clínicos en más de 150 centros de investigación, con la participación de más de 300 médicos y cerca de 1.500 pacientes.

El objetivo es lograr tratamientos que contribuyan a un cambio a nivel mundial para disminuir los casos de quienes sufren esta condición y mejorar así la vida de millones de personas.