
El 6 de febrero de 1996, Zachary Ramsay salió de su casa en Great Falls, Montana, para ir a la escuela. Tenía 10 años. No llegó y nadie lo volvió a ver.
Tres años después, cuando los investigadores ejecutaron una orden de allanamiento en el departamento de un vecino de la ciudad, encontraron algo que convirtió la desaparición en algo distinto a cualquier caso que hubieran trabajado antes. Los oficiales se toparon con una lista manuscrita con nombres de niños. Al lado de uno de ellos, escrito con la letra del propietario, había una sola palabra: DIED (muerto). El nombre era el de Zachary Ramsay.
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El departamento pertenecía a Nathaniel Bar-Jonah, un hombre de 43 años y más de 135 kilos que llevaba décadas atacando niños. Dentro de la casa encontraron recetas cifradas, una picadora de carne con cabello humano, fragmentos de hueso y guantes manchados de sangre. Los hallazgos transformaron una investigación por presencia sospechosa cerca de una escuela en el caso de canibalismo más grave registrado en Estados Unidos desde Jeffrey Dahmer.

Los primeros crímenes del caníbal
Nathaniel Bar-Jonah nació en 1957 en Worcester, Massachusetts, con el nombre de David Paul Brown. Cambió su nombre legalmente en 1984. Las razones que dio para el cambio eran tan incongruentes como el resto de su vida. Dijo que quería saber lo que se sentía al ser discriminado por ser judío, aunque no lo era.
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Las señales de lo que vendría aparecieron temprano. A los siete años atrajo a una niña de cinco a su sótano con la excusa de mostrarle una tabla ouija. Intentó estrangularla. Los gritos alertaron a su madre, que intervino a tiempo.
A los 15 intentó llevar a dos niños a un cementerio. En 1974 trató de secuestrar a una niña. Ninguno de esos incidentes derivó en consecuencias serias. En marzo de 1975, a los 17 años, se disfrazó de policía para secuestrar y agredir sexualmente a un niño de ocho. Cuando la policía llegó, el pequeño estaba cubierto de sangre. Sobrevivió. Bar-Jonah recibió libertad condicional a cambio de declararse culpable.
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Dos años después, en 1977, repitió la táctica. Esta vez se hizo pasar por agente del FBI, secuestró a dos niños en Massachusetts, los esposó y los llevó a un lugar apartado. Pesaba más de 135 kilogramos. Se tiró sobre el pecho de uno de ellos repetidamente y lo dejó por muerto mientras se alejaba con el segundo en el maletero del coche. El primer niño recuperó la conciencia y pidió ayuda, lo que permitió a la policía rescatar al otro.
Bar-Jonah fue condenado por intento de asesinato y sentenciado a un mínimo de 18 años. Lo trasladaron al Hospital Estatal de Bridgewater, una institución para enfermos mentales peligrosos. Allí, un trabajador social registró en 1980 que Bar-Jonah “expresaba curiosidad por el sabor de la carne humana”. El registro quedó en el expediente.
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En 1991, un juez de Massachusetts aceptó la evaluación de dos psicólogos que determinaron que Bar-Jonah ya no representaba un peligro para la sociedad. Fue liberado en julio de ese año.
Un mes después, vio a un niño de siete años sentado solo en un coche frente a una oficina de correos. Subió al vehículo y se sentó encima del pequeño. Transeúntes intervinieron antes de que la situación fuera más lejos.
Fue detenido nuevamente. Esta vez, las autoridades le permitieron declararse culpable de agresión con la condición de que se mudara a Montana, donde vivía su madre, y dejara Massachusetts. “Exportar los problemas no los soluciona”, diría años después Mike McGrath, fiscal general del estado de Montana.
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El vecino que cocinaba para todos
Great Falls es una ciudad tranquila en el suroeste de Montana, con menos de 60.000 habitantes. Bar-Jonah llegó allí a principios de los 90 y se instaló en un departamento cerca del centro.
En 1994 fue detenido por abusar de un niño menor, pero los cargos se desestimaron cuando la madre del pequeño se negó a permitir que su hijo testificara. Bar-Jonah quedó libre.
Durante esos años, se convirtió en un vecino relativamente conocido en el barrio. Invitaba a los vecinos. Preparaba chili, tallarines con salsa de carne y guisos. Al menos una mujer recordó que la carne tenía “un sabor extraño”. Cuando le preguntó, Bar-Jonah le dijo que era venado que él mismo había cazado, matado, despiezado y empaquetado.
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Lo que ninguno de los vecinos sabía era que Bar-Jonah no tenía rifle. Los registros financieros de la época tampoco mostraban compras importantes de alimentos en los días posteriores a la desaparición de Zachary Ramsay.

Además de las cenas en su casa, Bar-Jonah trabajaba en esa época en dos empleos. Estaba en la cocina de la Base Aérea de Malmstrom y en un restaurante de comida rápida Hardee’s en el centro de Great Falls. Los investigadores consideraron la posibilidad de que hubiera utilizado esos puestos para deshacerse de restos, sirviéndolos a militares y clientes sin que nadie lo supiera.
Zachary Ramsay había nacido el 18 de diciembre de 1985. El 6 de febrero de 1996, cuando tenía 10 años y cursaba quinto grado, salió de su casa en dirección a la escuela. No llegó. Las autoridades buscaron durante meses. No encontraron rastro. Bar-Jonah nunca fue señalado en ese momento. La investigación quedó abierta.
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El allanamiento de 1999: lo que había en el departamento
En 1999, vecinos de la escuela primaria local alertaron a la policía. Un hombre corpulento merodeaba por los alrededores en al menos tres ocasiones distintas. Llevaba una chaqueta azul, portaba gas pimienta y lucía una placa y un arma de juguete. Parecía hacerse pasar por agente de seguridad.
Los investigadores obtuvieron una orden de allanamiento para la casa de Bar-Jonah.
Dentro encontraron placas de juguete adicionales, una pistola paralizante y una gorra con la inscripción “Security Enforcement”. Encontraron fotografías de niños. Y encontraron la lista.
Bar-Jonah fue detenido en diciembre de 1999. La investigación continuó. En el departamento y en el garaje, los peritos hallaron una picadora de carne obstruida con cabello humano, guantes con manchas de sangre y fragmentos de hueso. Las pruebas de ADN no pudieron vincular los restos con Zachary Ramsay, pero tampoco descartaron la conexión. En el garaje, alguien había escrito la palabra “Tita” en la pared. Los investigadores consideraron que podría referirse a James Teta, un joven de 15 años violado y asesinado en Massachusetts en 1973.
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Lo que más perturbó a los investigadores fueron los cuadernos. Bar-Jonah había escrito recetas en clave. Cuando los decodificaron, encontraron títulos como “little boy pot pie”, “french fried kid”, “barbecue bee sum young guy” y frases como “el almuerzo se sirve en el patio con niño asado”. En sus diarios también hacía referencia a haber servido esas preparaciones a vecinos.
Brant Light, fiscal del condado, resumió lo que creía que había ocurrido. “La policía nunca encontrará el cadáver, porque Bar-Jonah se comió el cuerpo y lo compartió con otros”, sostuvo el funcionario judicial.
El fiscal agregó que en documentos presentados al juez por el propio Bar-Jonah, este reconocía haber cocinado al niño y haberlo compartido con su madre y con amigos, y describía cómo había “cazado, cortado y empaquetado la carne”.
Bar-Jonah, por su parte, negó cualquier participación en la desaparición de Ramsay. Lo hizo en cartas enviadas al diario Great Falls Tribune. En una audiencia televisada desde la penitenciaría, ante el juez del condado Thomas McKittrick, afirmó su inocencia y señaló que entendía que los cargos podían significar una condena a muerte.

El juicio y la sentencia
El juicio comenzó en 2002. Los fiscales presentaron los cuadernos, las declaraciones de los vecinos, la lista con nombres, los restos encontrados en el apartamento y el testimonio de quienes recordaban haber comido la carne que Bar-Jonah les preparó.
Sin embargo, el cargo de asesinato no prosperó. La madre de Zachary Ramsay testificó que creía que su hijo todavía estaba vivo. Sin cuerpo, sin identificación positiva de los restos y con ese testimonio sobre la mesa, el jurado no pudo condenar a Bar-Jonah por el homicidio.
Fue declarado culpable de secuestro y agresión sexual contra otros dos menores en Montana. La sentencia fue de 130 años de prisión sin posibilidad de libertad condicional. Bar-Jonah murió de un ataque al corazón en prisión en 2008. En tanto, Zachary Ramsay fue declarado legalmente muerto. Su cuerpo nunca apareció.
Las víctimas que nadie pudo confirmar
El caso de Bar-Jonah no se cerró con su muerte. Los investigadores lo vincularon tentativamente a al menos cuatro desapariciones adicionales en Connecticut, Massachusetts y Wyoming.
Janice Kathryn Pockett tenía siete años cuando desapareció en 1973 en Tolland, Connecticut. En ese momento, Bar-Jonah vivía en Webster, Massachusetts, a poca distancia. James Teta, de 15 años, fue violado y asesinado ese mismo año en Massachusetts, y su nombre apareció escrito en el garaje del departamento de Bar-Jonah. Andrew John Amato tenía cuatro años cuando desapareció el 30 de septiembre de 1978. Amanda Dawn Gallion, de 14 años, fue vista por última vez el 13 de octubre de 1997 cuando salió de su casa en Gillette, Wyoming, camino a la escuela. Bar-Jonah había llegado a Gillette la noche anterior.
Great Falls después de Bar-Jonah
La ciudad de Great Falls tardó años en procesar lo que había ocurrido. Los vecinos que recordaban haber comido en casa de Bar-Jonah el chili, los tallarines, los guisos con carne de sabor extraño tuvieron que convivir con la posibilidad de lo que habían ingerido sin saberlo.
En los cuadernos de Bar-Jonah, entre las recetas cifradas y las referencias a sus vecinos, había una frase que los investigadores descifraron y que quedó en los registros del caso. “El almuerzo se sirve en el patio con niño asado”, escribió el asesino. Sin embargo, nadie en Great Falls recordaba haber preguntado qué era exactamente lo que estaban comiendo.
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