Lágrimas y pañuelos flotando en el espacio: la historia detrás del conmovedor abrazo entre los astronautas del Artemis II

Durante el histórico viaje alrededor de la Luna, la tripulación de Artemis II protagonizó una escena inesperada: el homenaje a la esposa fallecida del comandante Reid Wiseman que emocionó a millones de personas que seguían la transmisión en vivo desde la Tierra

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Abrazo Artemis
El abrazo entre los astronautas que conmovió al mundo entero

La misión Artemis II, dirigida por la NASA, estaba muy cerca de la Luna, lista para sobrevolar hacia su cara oculta. En la transmisión en vivo por YouTube, la imagen de nuestro satélite se iba agrandando con el paso de las horas, con una nitidez asombrosa, mientras se esperaba la pérdida de conexión durante unos inquietantes 40 minutos.

Miles de personas de todos los rincones del mundo asistían a ese espectáculo único: observaban cada movimiento, escuchaban cada comunicación de la misión, como si formaran parte del equipo de Houston.

En primer plano aparecía Christina Koch, de perfil; a su lado, el canadiense Jeremy Hansen y, enfrente, el comandante de la misión, Reid Wiseman. Victor Glover estaba un poco fuera de cuadro.

Imagen entregada por la NASA que muestra a los tripulantes del Artemis II – de izquierda a derecha: Victor Glover Jeremy Hansen, Reid Wiseman y Christina Koch – después de su sobrevuelo sobre la Luna, el 6 de abril del 2026. (NASA via AP)
Imagen entregada por la NASA que muestra a los tripulantes del Artemis II – de izquierda a derecha: Victor Glover Jeremy Hansen, Reid Wiseman y Christina Koch – después de su sobrevuelo sobre la Luna, el 6 de abril del 2026. (NASA via AP)

El chat en vivo de YouTube era imposible de leer por la velocidad con el que corrían los mensajes: apenas se alcanzaban a ver las banderas de todas partes del mundo y algún que otro comentario.

Los protagonistas del Artemis II batieron un récord de distancia respecto de la Tierra jamás alcanzado por la humanidad: 406.676 kilómetros, superando la marca de Apolo 13 en 1970.

Sin embargo, hubo una escena que no quedará registrada en el Guinness, pero sí en la memoria de estos astronautas, con las emociones a flor de piel, y de todos los que los escuchamos desde la Tierra, más allá de Houston y lloramos con ellos.

Las imágenes que transmitía la NASA combinaban el interior de la nave espacial Orion con imágenes de su acercamiento a  la Luna ( April 6, 2026.  NASA/Handout via REUTERS)
Las imágenes que transmitía la NASA combinaban el interior de la nave espacial Orion con imágenes de su acercamiento a la Luna ( April 6, 2026. NASA/Handout via REUTERS)

Una sugerencia especial

Hansen tenía el micrófono y estaba listo para proponer, en nombre de la tripulación, un par de nombres potenciales para cráteres que aún no habían sido bautizados. “Pasamos un rato esta mañana mirando por la ventana y ahora podemos verlos a simple vista, como a través del teleobjetivo. Así que este es un buen momento para enviar esto”, introdujo.

“El primero que nos gustaría sugerir es un cráter en honor a nuestra gran nave espacial Integrity”.

Este es el nombre que la tripulación le dio al módulo Orión, como símbolo del respeto, la honestidad, la confianza y la humildad compartidas entre la tripulación y los miles de ingenieros, técnicos y científicos involucrados en la misión Artemis II. Por esa razón, en las comunicaciones del Centro de Control de Misión en Houston se escucha constantemente: “Integrity, Houston”.

Hansen marcó la ubicación: “Si miraran Orientale en el lado oculto y luego trazaran una línea recta hacia Ohm en el lado oculto, relativamente en el medio hay un cráter sin nombre”.

El miembro de la tripulación de la misión de lanzamiento Artemis II, el astronauta de la NASA Reid Wiseman, posa para una foto antes de subir a la furgoneta de astronautas para dirigirse a la plataforma de lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos. 1 de abril de 2026.  REUTERS/Joe Skipper
El miembro de la tripulación de la misión de lanzamiento Artemis II, el astronauta de la NASA Reid Wiseman, posa para una foto antes de subir a la furgoneta de astronautas para dirigirse a la plataforma de lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos. 1 de abril de 2026. REUTERS/Joe Skipper

Desde el otro lado preguntaron por la segunda sugerencia.

“Y la segunda —respondió Hansen—, y especialmente significativa para esta tripulación, es que hace varios años, comenzamos este viaje en nuestra unida familia de astronautas, y perdimos a un ser querido. Hay una característica en un lugar realmente interesante de la Luna: está en el límite entre el lado cercano y el lado lejano. De hecho, está justo en el lado cercano de ese límite. Y así, en ciertos momentos del tránsito de la Luna alrededor de la Tierra, podremos verla desde la Tierra. Perdimos a un ser querido. Su nombre era Carroll, la esposa de Reid, la madre de Katie y Ellie. Y si quieren encontrarla, miren Glushko, y está justo al noroeste de allí, a la misma latitud que Ohm, y es un punto brillante en la Luna. Y nos gustaría llamarla Carroll, y se escribe C-A-R-R-O-L-L”. Hansen terminó la comunicación embargado de emoción, casi no pudo deletrear el nombre de la esposa de Reid Wiseman, quien murió en 2020 víctima de un cáncer.

Mientras Hansen hablaba, Reid se secó las lágrimas y luego apoyó su mano en su hombro. Las lágrimas no se veían en la transmisión, pero seguramente flotaban por ese pequeño módulo en su viaje a la Luna.

Reid se acercó para abrazarlo. Lloraron juntos. Luego se sumó el resto de la tripulación, y se fundió en un solo abrazo.

Quienes seguían la transmisión en vivo y se perdieron esos segundos —o no entendieron lo que estaba ocurriendo—, se preguntaban qué sucedía allí arriba. La única mujer de la tripulación, sentada cerca de la cámara, tomó un pañuelo en el aire que alguien le alcanzó.

Minutos más tarde, Victor Glover dijo que sentirían el amor desde la Tierra cuando interrumpieran la comunicación y expresó: “We love you, from the Moon” (Los amamos, desde la Luna), un plural, un colectivo que solo aquellos pocos que abandonan la Tierra pueden pronunciar.

“Houston copia. Nos vemos del otro lado”.

Los astronautas de la misión Artemis II como homenaje a la difunta esposa del capitán Reid Wiseman, sugieron bautizar un volcán lunar con el nombre de ella: Carroll

Emoción en las redes

Más tarde, la NASA publicó en Instagram el fragmento del tributo a Carroll. Como suele ocurrir, aparecieron los comentarios que condensan emociones en pocas palabras:

Parece que Carroll fue amada hasta la Luna y de regreso.

Los humanos más alejados de la Tierra han llorado, sufrido y consolado unos a otros. Fue un privilegio presenciarlo desde lejos. Lloré con ellos.

Entonces, estábamos todos llorando, ¿verdad?

El tributo a Carroll fue sanador para mi fe en la humanidad. Qué manera increíble de honrar el amor.

La historia de Reid y Caroll

El capitán Reid Wiseman (50) es un veterano de la Marina estadounidense, donde prestó servicio durante 27 años. Es piloto, ingeniero informático y especialista en sistemas.

Nacido en Baltimore, Maryland, el 11 de noviembre de 1975, fue seleccionado como astronauta por la Nasa en 2009 y se desempeñó como Ingeniero de vuelo a bordo de la Estación Espacial Internacional para la Expedición 41 entre mayo y noviembre de 2014.

Junto a sus compañeros de tripulación, en esa misión de 165 días realizaron más de 300 experimentos científicos. En ese período, llevó a cabo dos caminatas espaciales que sumaron 12 horas y 47 minutos.

Desde pequeño se interesó por el espacio, aunque finalmente eligió la aviación.

“Cuando ocurrió el desastre del Challenger, me impactó profundamente. Tenía 11 años”, dijo en una entrevista con la NASA, en referencia al accidente del transbordador espacial en el que murieron siete astronautas.

Wiseman también fue comandante de la misión submarina NEEMO (NASA Extreme Environment Mission Operations) 21 en 2017 y, ese mismo año se convirtió en subjefe de la oficina de astronautas.

En 2020 fue ascendido a jefe de astronautas, cargo que ocupó durante dos años. Ese año mismo año recibió el mayor golpe de su vida: su esposa murió tras librar una batalla de cinco años contra el cáncer.

En su página oficial, la NASA dedica un espacio a la vida de Reid. Allí se señala que su esposa Carroll “dedicó su vida a ayudar a los demás como enfermera titulada en la unidad de cuidados intensivos neonatales.

La tierna despedida de Wiseman y sus hijas antes de embarcar a la nave espacioal en el  Kennedy Space Center de Cabo Cañaveral (REUTERS/Joe Skipper)
La tierna despedida de Wiseman y sus hijas antes de embarcar a la nave espacioal en el Kennedy Space Center de Cabo Cañaveral (REUTERS/Joe Skipper)

También se destaca su paternidad, el mayor desafío que enfrentó y a la vez la etapa más gratificante de su vida.

El obituario publicado en The Virginian-Pilot cuenta que Carroll Taylor Wiseman era originaria de Virginia Beach. Se graduó en la Escuela Preparatoria First Colonial, la Universidad James Madison y la Universidad Virginia Commonwealth.

Tras recibirse como enfermera pediátrica, trabajó en el hospital infantil King’s Daughters (CHKD), luego como enfermera escolar en Patuxent River, Maryland, y posteriormente en Friendswood, Texas.

En lugar de flores, pedían donaciones conmemorativas para el hospital infantil.

Un amor incondicional

El astronauta es muy reservado sobre su vida privada; sin embargo, recordó el apoyo incondicional que recibió de ella. La gratitud hacia Carroll es inconmensurable.

Contó que, cuando a su esposa le diagnosticaron cáncer, estuvo dispuesto a dejar la carrera soñada de astronauta para mudarse a Virginia y estar cerca de la familia de ella. Pero Carroll se opuso.

Dijo que debían permanecer en Houston, Texas. Que de ninguna manera él debía poner su vida en pausa.

“No, no nos vamos. Nuestras hijas no dejarán su escuela ni a sus amigas, y vos no vas a dejar este trabajo por el que te esforzaste toda tu vida’.

Hoy lidera la misión que lleva a la humanidad a la Luna después de más de medio siglo. “La honro cada día, cada minuto.”

“Cuando ella falleció… fue interesante ver cómo mis familiares empezaron, por ejemplo, a enviarme fotos de la Luna, o a decirme: ‘Estamos orgullosos de lo que estás haciendo’

Era como si estuviera llevando el legado de ella conmigo y estaban tan orgullosos de que esta familia simplemente siguiera por el camino que forjamos juntos durante 17 años".

La sonrisa de Reid Wiseman al despedirse de sus hijas antes de embarcar en el cohete (REUTERS/Steve Nesius)
La sonrisa de Reid Wiseman al despedirse de sus hijas antes de embarcar en el cohete (REUTERS/Steve Nesius)

Ellie y Katherine eran adolescentes cuando su mamá murió y no estaban muy convencidas de que su padre viajara a la Luna.

Él dijo al respecto, a fines de 2025:

“Es una misión realmente arriesgada y eso me pesa mucho, tener que despedirme de esas dos chicas cuando aborde este cohete. Preferirían que no fuera, ¿verdad? Pero no voy a renunciar a algo que significa mucho para mí, porque significará aún más para ellas que yo siga persiguiendo estos sueños”.

En esa misma entrevista contó que suele recurrir a libros de expertos para afrontar desafíos personales y profesionales.

Recordó el consejo que le dio Alan Bean, piloto del módulo lunar en el Apolo 12 en 1969 y la cuarta persona en caminar sobre la Luna: ‘Cuando entrenaba para volar en el Apolo 12, leí mil libros sobre cómo pilotar un módulo lunar y no leí ningún libro sobre cómo ser padre’”.

Dice que esa frase lo impactó profundamente. Desde entonces, lee ficción solo para divertirse de vez en cuando, el 90 por ciento de su lectura está dedicada a aprender cómo criar a sus hijas.

Antes del despegue de la misión Artemis II, Wiseman compartió que una de sus hijas había escondido en su equipaje unas galletas caseras para que las llevara al espacio.

En sus palabras:

“Cuando estás empacando para la Luna y descubrís que tu hija metió unas galletas que preparó en tu equipaje... ¡Mi corazón no lo resiste!”

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