
Solo recuerdan sus años de mucho movimiento los adultos mayores de Gary, Indiana. En esas épocas, hasta comienzos de la década del 70, las empresas siderúrgicas traían gran cantidad de movimiento a la ciudad que costera del imponente lago Michigan.
De todas esas fábricas de acero que luego se usaban como componente en toda la industria de Estados unidos queda poco y nada. Apenas, una cáscara vacía recorrida por un tercio de los pobladores de aquella época dorada.
Al mismo tiempo que la ciudad entraba en decadencia, un grupo de cinco hermanos arrancaban con sus primeros shows en los teatros de Gary. Llevaban el apellido Jackson y se hicieron llamar los Jackson Five. De ese quinteto saldría poco tiempo después Michael, quien se convertiría en el rey del pop mundial.
La casa natal del artista, una modesta construcción de madera en los suburbios de Gary, es un típico hogar del medio oeste americano. Allí, arrancó el sueño de Jackson. Quizás hasta empezó a tararear Thriller mientras andaba en bicicleta por las calles vacías de su barrio. Su padre, Joe Jackson, trabajaba en la acería, como la mayoría de los hombres de la ciudad.
Pero tras convertirse en rey del pop, Michael nunca más volvió a Gary. En tanto, su población empezaba a declinar en cantidad de habitantes. Muchos jóvenes emigraban en busca de un destino mejor o al menos conseguir un trabajo para mantenerse. En este paraje de Indiana, con el lago Michigan de fondo, el sueño americano era inalcanzable o estaba al menos muy lejos.

Gary nace del acero
La Revolución Industrial originó la siderurgia en Estados Unidos. La gran demanda de acero, impulsada por el aumento de la fabricación de automóviles y la construcción de carreteras, introdujo muchos puestos de trabajo nuevos.
Cada fábrica nueva que se abría, eran cientos de nuevos obreros que se radicaban en Gary. Decenas de bares y supermercados nuevos que les vendían la comida y la cerveza a esos hombres que trabajaban de lunes a sábado en jornadas extenuantes de 12 horas.
Así, toda la costa del lago Michigan fue el lugar elegido para las fábricas. La zona de los grandes lagos era ideal para acceder a las materias primas minerales del hierro. Así, los paisajes de pradera y espejos azules se convirtieron en pocos años en metrópolis grises y rodeadas de humo.
La ciudad de Gary fue fundada en 1906. La idea era crear espacio para que vivan los obreros que iban a trabajar en la fábrica US Steel. El presidente de la empresa, Elbert H. Gary, de quien lleva el nombre la localidad, la construyó en la costa sur del lago Michigan, a menos de 50 kilómetros de Chicago.
El creciente descontento entre los trabajadores de las fábricas llevó a la Gran Huelga del Acero de 1919. Ese año, las calles de Gary se llenaron de piquetes de obreros que exigían mejores condiciones laborales.

Entonces, en cada esquina, aparecían grupo de hombres jóvenes alrededor de tachos de acero de los que salía fuego todo el tiempo. Para evitar el paso de los pocos autos que comenzaban a circular por Gary. Las mujeres se acercaban y les dejaban a sus maridos sándwiches o licores para que puedan pasar el tiempo en el piquete aún con lluvias o noches heladas.
La huelga terminó con una derrota de los trabajadores. Los temores al socialismo ruso tras la Revolución de Octubre de 1917 y un sindicato débil les permitió a las empresas reanudar la producción. Y con los grandes pedidos de acero que llegaban, la ciudad siderúrgica de Gary siguió prosperando.
La ciudad prosperó durante la Segunda Guerra Mundial por la necesidad del acero para construir armamentos, barcos y aviones para los Aliados que enfrentaban a la Alemania nazi. Gary alcanzó su apogeo en la década de 1960 y fue apodada la “Ciudad Mágica” por sus avances futuristas.
El auge de Gary
En la década de 1920, en Gary operaban 12 altos hornos y empleaba a más de 16.000 trabajadores, lo que la convertía en la planta siderúrgica más grande del país.
La oleada de actividad económica en Gary atrajo a visitantes de los condados cercanos. Las empresas industriales invirtieron mucho en la incipiente infraestructura de la ciudad , con nuevas escuelas, edificios cívicos, iglesias y shoppings surgieron como hongos después de la lluvia por toda la ciudad.
En 1970, Gary tenía 32.000 trabajadores siderúrgicos y 175.415 residentes, y había sido apodada la “ciudad del siglo”. Pero los residentes no sabían que la nueva década marcaría el comienzo del colapso del acero estadounidense. Esto arrastraría a la ciudad de Indiana a la decadencia.
Varios factores contribuyeron a la desaparición de la industria del acero, como la creciente competencia de los fabricantes extranjeros y la automatización. Así primera oleada de despidos en Gary se produjo en 1971.
En 1972, la revista Time publicó un informe en el que describía a Gary " como un montón de cenizas en la esquina noroeste de Indiana, una ciudad siderúrgica sucia y árida”. Cada vez, había más casas vacías, más negocios que cerraban. Comenzaba la decadencia de la antigua capital del acero de Estados Unidos.

El número de trabajadores siderúrgicos en Gary cayó de 32.000 en 1970 a 7.000 en 2005. Como tal, la población de la ciudad también cayó de 175.415 en 1970 a menos de 100.000 en el mismo lapso de tiempo.
Las ciudades cercanas, como Merrillville, atrajeron a residentes de clase media y construyeron centros comerciales que desafiaron directamente a las tiendas de Broadway, la calle principal de Gary que alguna vez los compradores habían viajado desde todo el estado para visitar.
La decadencia de Gary
Así, ya a principios de la década de 1990, Gary ya no era llamada la “Ciudad Mágica” sino la “Capital del Asesinato” de Estados Unidos.
Datos oficiales del Estado de Indiana sostienen que el 20% de los edificios de Gary están abandonados. Cualquier persona que camine por esta ciudad verá filas enteras de persianas cerradas que solo se mueven con el viento, puertas que hace años que no se abren y silencio en las calles.
El youtuber estadounidense que se dedica a viajar, Peter Santanello, visitó Gary este año. El influencer contó que la ciudad tiene la esperanza de vida más baja de su país y una de las tasas de homicidio más altas.
Una mujer que había tenido un almacén en la época dorada de Gary habló con el youtuber desde la puerta de su casa. La señora observaba la calle desde uno de esos sillones desvencijados y con el tapizado gastado que abundan en las puertas de los edificios de Estados Unidos. Beverly, de 65 años, dijo que a menudo le aterrorizaba que los niños locales “pudieran sacar un arma” si decía algo incorrecto. “Hace muchos años que ya no camino sola por la calle de noche”, advirtió ante la cámara de Santanello.
Desde la década del 90 que Gary fue bautizada como la “capital del crimen” de Estados Unidos. En 1993, el Chicago Tribune publicó una estadística que hablaba de ese récord, Ese años se registraron 110 asesinatos, lo que le dio una tasa de homicidios de 91 por cada 100.000 habitantes.

Exploradores urbanos
Los grupos de Urbex (fanáticos de sitios abandonados) de Estados Unidos tomaron a Gary como uno de sus lugares predilectos.
Los integrantes de Abandoned America realizaron una crónica de una de sus visitas a la ciudad de Indiana. Una de las ruinas más notables de la ciudad es la Iglesia Metodista de la ciudad, que alguna vez fue una magnífica casa de culto hecha de piedra caliza. La iglesia abandonada ahora está llena de graffitis y cubierta de maleza, y se la conoce como “La casa abandonada de Dios”.
Un centro de becas adjunto, llamado Seaman Hall, alguna vez albergó un gimnasio, un teatro con capacidad para 1000 personas capaz de albergar obras de teatro y películas de primer nivel, un salón de banquetes, jardines y aulas.
La iglesia gótica inglesa de nueve pisos se completó en 1926 y un año después tenía una congregación de 1.700 personas.
En 1968, los residentes de Gary eligieron como alcalde a una de las estrellas en ascenso del movimiento de derechos civiles, Richard Hatcher. Este hombre fue el primer alcalde afroamericano de una ciudad estadounidense con más de 100.000 habitantes y había aparecido junto a Robert F. Kennedy, Martin Luther King Jr. y Jesse Jackson en mítines.
Durante sus años en el cargo, Hatcher trabajó para asegurar fondos federales para combatir la pobreza y el crimen, pero debe haber sido como intentar tapar la llegada de un tsunami con un par de bolsas de arena.
Una de las joyas de Gary, el Palace Theatre, aún permanece como un sombrío recuerdo de tiempos mejores. Inaugurado en 1925 y compuesto como un castillo español con estatuas griegas y romanas y candelabros importados, el Palacio tenía capacidad para 3.000 personas.
Como muchas ruinas, quedan rastros de lo que fue. Las barandas de las escaleras, sus butacas de calidad o las terminaciones de madera de las ventanas.
Los pocos jóvenes que quedan en Gary, usan estos sitios abandonados como lugares de reunión. En general se reúnen para tomar del pico de alguna botella y sacarse selfies para subir a sus redes sociales.
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